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Con “La Favorita”, el Real celebra 200 años de la inauguración y 20 de su reapertura

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Este sugestivo título de Donizetti, dotado de un hermoso bloque de bellísimos pasajes, presentado en versión de concierto, ha sido la obra que el Teatro Real ha seleccionado para celebrar su doble conmemoración; los 200 años de la apertura al público como Teatro de ópera el 19 de noviembre de 1850. Un proyecto lleno de ilusión que veía su luz tras treinta y dos años de obras y numerosos problemas de todo tipo, con 42 millones de reales de vellón invertidos y que tras cuarenta años de silencio, el 11 de octubre de 1997 reabrió de nuevo sus puertas como teatro de ópera dotado de un auténtico programa de futuro abierto a la cultura de la sociedad española.

Una pletórica celebración que, como era de esperar, ha transcurrido por dos cauces bien diferentes; el social y el artístico. Si el primero de ellos ha tenido un aire francamente brillante al estar presente las figuras más adictas al “fotocall”, por el que han pasado casi todas las estrellas del pasado y del futuro, con muy pocas ausencias. En el segundo, el artístico, lamentablemente, no ha tenido el mismo carácter, ese que todos esperábamos y la ocasión merecía.

El acertado criterio inicial de la dirección artística de elegir para esta celebración un elenco que respondiera a una idea ecléctica y universal; con cuatro cantantes españoles –Simón Orfila-,Balthasar,-Antonio Lozano, Don Gaspar,- Marina Monzó, Inés, – Alejandro del Cerro, un señor, – un mexicano, Javier Camarena-, una estadounidense, Jamie Barton,” Leonor de Guzmán”-, varios italianos y un israelita, lamentablemente, salvo las honrosas excepciones de Javier Camarena,” Fernando” y el “Don Gaspar” del murciano Antonio Lozano, han sido los únicos que han salvado los muebles de esta versión de concierto y han seducido al público por sus hermosas voces y buenas formas dramáticas, los demás, director musical incluido, no han respondido a lo mucho que de ellos se esperaba, especialmente de la joven soprano estadounidense, Jamie Barton, que, como un diamante en bruto, apunta buenas maneras pero que, todavía necesita mucho que pulir para llegar a cuanto de ella puede esperarse. Incluso el coro, igual que la Orquesta, que anduvieron por la misma línea de imprecisiones, sin duda debido al escaso acierto melódico de sus dos directores.

Con estas dos presentaciones, 2 y 6 de noviembre, “La Favorita” de Donizetti puede decirse que, de una u otra forma, a través de sus dos versiones, italiana y francesa, ha conseguido estar presente en el escenario del Teatro Real casi en trescientas ocasiones, 290 concretamente. Todo un hito cuyas conmemoraciones han sido reconocidas y calificadas por Ley como dos acontecimientos de auténtico interés público, justificados como reconocimiento al papel que con tanta eficacia el Real viene desarrollando dentro del panorama de la vida cultural española, que desde su reapertura busca en su programación habitual ese deseado equilibrio entre tradición y modernidad que cualquier entidad de esta naturaleza se afana por alcanzar.