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Los MIR muestran que el “procés” destruye la línea de flotación del futuro de Cataluña

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..Luis de Haro. Director general de iSanidad..
El denominado procés tiene muchas caras y muchos “caras”. Por un lado, está la cara política, la que toda España sigue, con nombres como Carles Puigdemont, Tony Comin, Ana Rovira o Roger Torrent, el actual presidente del Parlamento, además de los Artur Mas, Pujol, Sánchez & Sánchez, etc. Tiene también la cara económica, y es que se están destapando los problemas económicos que ha generado, bien porque se han ido muchas empresas -dejarán de tributar en Cataluña-, bien porque el turismo ha bajado, bien porque parece que hay dinero que se ha utilizado para aspectos “no legales”.

Sin embargo, también hay protagonistas anónimos que “sufren” o “sufrirán” los efectos del procés. Son aquellos que están viendo alterada su vida y futuro por las injerencias políticas en la vida diaria, con ramificaciones en los temas institucionales, educativos, de investigación, de formación… Y por supuesto sanitarios.

Por un lado, Josep Tabernero, presidente de ESMO, director del VHIO y jefe de servicio del Departamento de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d’Hebron, entre otras muchas cosas, aseguraba, refiriéndose al proces que, en investigación, cuantas menos fronteras mejor. Habría que analizar si las aportaciones económicas a la investigación están sufriendo y si los propios investigadores temen que su futuro sea “incierto”.

Por otro lado, la elección de plaza del MIR 2018 ha dejado un claro mensaje, sólo 1 de los 10 primeros ha elegido un hospital de Barcelona –algo nunca visto hasta ahora-. No parece que haya bajado el nivel de los servicios en Vall d’Hebron o el Clinic. Se tendría que haber hecho un estudio sobre la percepción de los nuevos residentes.

La elección de plaza del MIR 2018 ha dejado un claro mensaje, sólo 1 de los 10 primeros ha elegido un hospital de Barcelona, algo nunca visto hasta ahora

Parece que si los mejores estudiantes no van a Cataluña a estudiar es, sin duda, porque al problema del idioma se une una inestabilidad política significativa. A mayor estabilidad mayores posibilidades de ser una opción preferencial para “labrarse” un futuro, y a menor estabilidad, menos posibilidades.

El futuro de la medicina pasa porque haya buenos médicos, que normalmente han sido buenos estudiantes. Si se compromete el presente se compromete también el futuro. ¿También los médicos, los estudiantes y los pacientes tienen que pagar por el procés? Dejar fuera del procés al sistema sanitario es perder la batalla, pero utilizarlo con fines políticos es peor todavía.

El futuro de la medicina en Cataluña pasa por las decisiones que tome el parlamento catalán, pero “todas” las entidades profesionales sanitarias catalanas tienen que tomar la decisión de a quien apoyar, o el procés o el futuro de la sanidad.