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Es ya una necesidad considerar el medicamento innovador como una inversión, y no como un gasto

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..Redacción.
Pocas personas saben que por cada euro que se invierte en nuevos medicamentos el sistema público de salud puede ahorrar entre dos y ocho euros, o que un año de esperanza de vida ganado, que en un 70% se debe a la innovación farmacéutica, proporciona cuatro puntos de ganancia para nuestra economía”, y es que así lo indica Humberto Arnés, director general de Farmaindustria a la luz de los datos que se desprende de las conclusiones del informe El valor del medicamento desde una perspectiva social, elaborado por el centro de estudios en economía de la salud Weber con el apoyo de Farmaindustria y publicado en marzo.

A tenor de lo que arroja el informe, “resulta evidente que considerar el medicamento innovador como una inversión, y no como un gasto, es ya una necesidad”.

El ahorro en costes que generan las innovaciones farmacéuticas es mayor al gasto adicional que supone su adquisición, generando ahorros netos a la sociedad y al sistema sanitario ya que su efectividad suele ser superior

A partir de la evidencia científica disponible, los autores del informe demuestran a través de numerosos casos la existencia del calificado “efecto compensación” de los nuevos medicamentos, que describe el hecho de que “el ahorro en costes que generan las innovaciones farmacéuticas es superior al gasto adicional que supone su adquisición, generando ahorros netos a la sociedad y/o al sistema sanitario debido a que su efectividad “suele ser superior”.

Distintos estudios internacionales han corroborado la existencia de este efecto compensación, y es que han obtenido “unos ratios de ahorro neto de entre 2,4 y 8,3 veces el gasto adicional” que suponen las innovaciones terapéuticas, sobre todo gracias a hospitalizaciones evitadas.

Ahorros directos e indirectos; los directos pueden ser sanitarios o no sanitarios

Estos ahorros pueden ser directos o indirectos. En el caso de los ahorros directos, de dos tipos pueden ser, sanitarios o no sanitarios.

Con respecto a los primeros, hablamos de la medicación, las consultas médicas, las urgencias, las pruebas diagnósticas, las hospitalizaciones, las visitas médicas domiciliarias y el transporte medicalizado. Asimismo, no se debe olvidar que las terapias innovadoras “a menudo mejoran la adherencia al tratamiento, permitiendo no solo disfrutar de unos mejores resultados en salud, sino también hacer un menor uso de los servicios sanitarios que los pacientes no adherentes, reduciendo así el coste sanitario asociado a los mismos”, indican los autores del documento.

El ahorro de costes directos no sanitarios se deriva de los cuidados personales dedicados a personas con falta de autonomía personal, y pueden ser formales (provistos por profesionales, de forma remunerada) o informales (proporcionados por el entorno afectivo del paciente).

En los costes directos, el principal es que gracias a las nuevas terapias se reducen las bajas laborales y el absentismo y, por ende, se incrementa la productividad

Mientras que en el caso de los costes indirectos, el principal es que gracias a las nuevas terapias se reducen las bajas laborales y el absentismo y, por ende, se incrementa la productividad. En este sentido, se calcula que cada nuevo medicamento aprobado se traduce en un ahorro total de alrededor de 200 años de trabajo perdidos por mortalidad prematura y jubilación anticipada.

Álvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber, destaca que en este ámbito de los ahorros conseguidos por los medicamentos innovadores hay que priorizar el concepto de inversión, como gasto que se produce y va a tener un retorno más allá del primer año, frente al mero concepto de gasto, “que tiene siempre un horizonte temporal de corto plazo”. Como él indica, “el cambio fundamental es tener una perspectiva de medio y largo plazo”, y es que “así podremos considerar el medicamento como una inversión, y no sólo como un gasto en el corto plazo”.

Los beneficios de los vacunas, normalmente superan con creces a sus costes, sus benefi­cios se miden tanto en términos de morbimortalidad evitada como en ahorros en costes sanitarios y ganancias de productividad laboral

Las vacunas merecen una mención aparte como indica Farmaindustria, y es que consideradas una de las intervenciones de salud más coste-efectivas, gracias a que sus bene­ficios normalmente superan con creces a sus costes, sus benefi­cios pueden medirse tanto en términos de morbimortalidad evitada como en ahorros en costes sanitarios y ganancias de productividad laboral.

El informe Weber cita varios estudios de referencia que demuestran cómo la erradicación de la viruela gracias a la vacunación ha evitado 40 millones de muertes en el mundo, permitiendo un ahorro de 2.000 millones de dólares anuales, o cómo cada dólar invertido en un paquete de vacunas infantiles rutinarias se traduce en un ahorro a corto plazo de más de 3 dólares en costes directos y de 10 en costes indirectos, gracias a que se evita el absentismo laboral de los padres. Estudios más genéricos indican que la tasa de retorno de la inversión en inmunización en países en desarrollo asciende a 44 veces el coste de la vacunación, si se tienen en cuenta todos los benefi­cios sociales y económicos a largo plazo.