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En el paciente geriátrico el manejo del dolor crónico deberá ser multidisciplinar

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..Redacción.
En el marco del XV Congreso que la Sociedad Española del Dolor (SED) ha celebrado recientemente en Palma de Mallorca, el Dr. Emilio Blanco, coordinador del Grupo de Dolor en el anciano de la SED, intervino en la sesión dedicada al abordaje del dolor en edades avanzadas. En su ponencia destacó la necesidad de realizar una valoración adecuada del dolor “desde una perspectiva biopsicosocial, en el contexto de una valoración geriátrica integral”, así como también la conveniencia  de entender que en el paciente geriátrico el manejo del dolor crónico deberá ser multidisciplinar con especial énfasis en las modalidades de intervención no farmacológicas.

El dolor en las personas mayores es mal reconocido e insuficientemente tratato

Al igual que ocurre con los pacientes pediátricos, en las personas mayores, el dolor es mal reconocido e insuficientemente tratado. En este sentido, recordó que para tratar el dolor antes hay que valorarlo bien. “Hay barreras como son las actitudes y creencias de los mayores, que van desde el estoicismo hasta la banalización del dolor, cambios fisiopatológicos en la absorción, metabolismo y eliminación de los fármacos y limitaciones en la comunicación, deterioro cognitivo, polifarmacia, comorbilidad y pluripatología, limitaciones físicas, dependencia…”.

Con su dilatada experiencia, él, considera crucial la valoración del dolor en pacientes con deterioro cognitivo grave y que presenten déficits sensoriales y de comunicación, para los que debe realizarse dicha valoración por escalas conductuales, basadas en la observación de la expresión facial, los movimientos corporales, verbalizaciones y el comportamiento.

Dr. Emilio Blanco: “Como objetivos no solo se plantea reducir la intensidad del dolor, también mejorar la funcionalidad”

A pesar de admitir el Dr. Blanco que los medios son siempre escasos, desde su punto de vista, el verdadero problema es la gestión de los recursos disponibles. Al respecto, considera que “es necesario atender la cronicidad, la dependencia, considerar la desprescripción y los criterios de prescripción inadecuada, evitar pruebas diagnósticas y hospitalizaciones innecesarias, como objetivos no solo se plantea reducir la intensidad del dolor, también mejorar la funcionalidad”.

Además, matiza que la intervención farmacológica en ancianos debe ser prudente, los analgésicos tópicos pueden ser de elección y los analgésicos simples útiles de manera pautada en dolor de intensidad leve o leve moderada.

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