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Descubren que la proteína P38 alfa puede ser el interruptor para controlar la obesidad y la diabetes

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..Cristina Cebrián.
Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) ha descubierto el mecanismo por el que la grasa parda, un tipo de grasa ‘buena’ se activa para producir calor eliminando el exceso de grasa. La manipulación de la grasa parda es una de las líneas de investigación que se está desarrollando para tratar la obesidad, uno de los mayores problemas de salud a nivel mundial de nuestro tiempo. Los resultados de este estudio, que se ha publicado en la revista científica ‘PLos Biology’, arrojan potenciales implicaciones clínicas para el tratamiento de la obesidad así como de enfermedades relacionadas con ésta.

La manipulación de la grasa parda es una de las líneas de investigación que se está desarrollando para tratar la obesidad

Aunque en ocasiones no se percibe, esta patología es un problema epidémico, ya que se calcula que en torno a 2.200 millones de personas en el mundo la padecen. Una de las prioridades de los investigadores es el estudio del tejido adiposo, concretamente la grasa parda, para entender mejor de qué manera se puede luchar contra los problemas que provoca la obesidad. Nuestro metabolismo tiene dos tipos de tejido graso, por un lado el tejido adiposo blanco que se encarga de almacenar calorías extra y, por otro lado, la llamada grasa ‘buena’ que es la que quema energía para generar calor. En los últimos años y tras diversas investigaciones, se ha visto como esta grasa tiene una función fundamental ya que podría ser una solución al problema de esta enfermedad.

Eliminación del exceso de grasa
La doctora Guadalupe Sabio ha dirigido al equipo de investigación del CNIC, que ha contado también con la participación del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) y el Hospital Universitario de Salamanca. Gracias a la identificación de un nuevo mecanismo con implicaciones clínicas futuras, los investigadores han podido demostrar en más de 150 muestras de tejido adiposo humano que la proteína p38 alfa se encuentra en menor cantidad en personas más obesas, por tanto, “la p38 alfa podría regular una proteína clave para activar la grasa parda, denominada UCP1, que es la responsable de eliminar el exceso de grasa en forma de calor”, explica una de las investigadoras, Nuria Matesanz.

Nuria Matesanz: “La p38 alfa podría regular una proteína clave para activar la grasa parda, denominada UCP1, que es la responsable de eliminar el exceso de grasa en forma de calor”

En sus investigaciones con ratones modificados genéticamente y carentes de p38 alfa, los autores han demostrado que su ausencia en el tejido adiposo protege a los ratones frente a la obesidad a pesar de ser alimentados con una dieta grasa. Esta protección, explica la científica Ivanna Nikolic, “se debe a que la falta de la proteína p38 alfa activa la grasa parda, eliminando así el exceso de grasa blanca en forma de calor”. Además, el estudio también muestra que estos ratones carentes de p38 alfa, están protegidos también frente a la diabetes y al hígado graso.

Otro de los hallazgos a los que ha llegado este equipo de investigadores es que la proteína p38 alfa controla la activación de otra proteína de la misma familia, p38 delta, que sería la encargada de regular la temperatura. De esta forma, “cuando los ratones son sometidos a bajas temperaturas, p38 delta se activa, aumentando la actividad de la grasa parda”, explican. Los ratones carentes de p38 alfa, añaden las investigadoras, tienen sobreactivada la p38 delta, lo que les confieren protección frente a la obesidad.

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