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Samuel Borreguero (Talemnology): Encontramos diferencias entre CCAA para financiar la implantación de nuestra tecnología sanitaria

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..Cristina Cebrián.
Servir de estímulo para la innovación. Este es el principal objetivo que la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) quería lograr con la reciente entrega de los Premios Tecnología y Salud 2018. Y parece que se ha cumplido. Al menos, así lo demuestra la startup española Talemnology, premiada en la categoría ‘Emprendimiento en Tecnología Sanitaria’ por su proyecto DeMILI para el diagnóstico no invasivo de NASH y Fibrosis hepática en pacientes con Hígado Graso. Samuel Borreguero, CEO y co-fundador de Talemnology, explica para iSanidad en qué consiste esta iniciativa y cómo contribuyen en la mejora de la salud de los ciudadanos.

“Nuestro objetivo es ir eliminando riesgos y añadiendo valor hasta completar el proceso de llegada a mercado”

¿Cuál es la línea de trabajo de Talemnology dentro del sector sanitario?
Talemnology trabaja por transferir al mercado, en forma de productos y servicios, resultados de investigación en el ámbito clínico y de bioingeniería en los que identificamos potencial viabilidad para satisfacer necesidades no cubiertas, generando beneficio social y económico. Nuestro modelo está muy influido por lo que somos, una startup con recursos limitados, y pasa por tratar de identificar el potencial de viabilidad de los resultados de investigación de forma muy temprana, aunque ello implique asumir mayor riesgo, lo que nos permite acceder a los derechos sobre resultados de investigación excelentes en unas condiciones que, en una etapa de maduración más madura, no podríamos permitirnos; a partir de ahí, y en conexión con el modelo de negocio que anticipemos para el futuro producto o servicio, diseñamos un plan de acciones de índole clínico, técnico, regulatorio, etc., con el objeto de ir eliminando riesgos y añadiendo valor hasta completar el proceso de llegada a mercado, bien por nosotros mismos o porque en algún punto del proceso cedamos el testigo a un tercero que lo complete.

“Pasar de una publicación científica a una pastilla que sí cura o un dispositivo que diagnostica suele ser un proceso largo y plagado de riesgos”

¿De qué manera Talemnology puede aportar valor en salud con los resultados de la investigación?
El proceso de transferencia de resultados de investigación en España se reconoce como una falla del sistema por el cual la excelencia científica debía de materializarse en productos, procesos y servicios utilizables en la práctica clínica rutinaria y palpables por el ciudadano. Es algo de lo que todos hablan pero muy pocos abordan, pasando de la opinión y las propuestas a la acción. Hablar de transferencia, promoverla, por positivo y necesario que sea, no es hacer transferencia, ningún “paper”, por excelente que sea, cura por si mismo y pasar de una publicación científica a una pastilla que sí cura o un dispositivo que diagnostica, suele ser un proceso largo y plagado de riesgos. Por lo que precisa de la realización de acciones que implican la disposición de recursos de forma más intensiva, cuantos más riesgos se eliminan, sin que además esa progresiva eliminación de riesgos suponga en ningún momento garantía de éxito. Desgraciadamente esta ecuación no encaja con la cultura empresarial o el modelo de negocio de la mayoría de las corporaciones vinculadas al sector en España.

Desde Talemnology nos gustaría demostrar que la actividad de transferencia no es sólo una actividad al alcance de las grandes corporaciones con gran disponibilidad de recursos, sólo rentable y sostenible económicamente cuando se aborda para transferir lo evidente. Es decir, para transferir resultados de investigación generados por reputados grupos de investigación y vinculados a patologías o necesidades clínicas de grandísimo impacto social y económico, sino que puede desarrollarse un modelo, centrado en resultados de investigación no siempre generados por grupos de renombre, no siempre abordando necesidades de altísimo impacto social o económico. Nos gustaría demostrar que es posible un enfoque más artesanal, más desde la optimización de recursos y la efectividad de las acciones, redundando en beneficio social, evitando que mucha producción científica de excelencia quede en un cajón sin llegar a tener el impacto que seguramente estuvo detrás del ánimo del grupo de investigación que la promovió y además creando riqueza de forma sostenible.

“Muchas corporaciones e instituciones ligadas al sector, para las cuales Fenin es referencia, han podido tener una primera noticia sobre qué es Talemnology, qué hace y cómo lo hace”

¿Qué ha supuesto recibir el Premio Fenin al Emprendimiento en Tecnología Sanitaria?
De forma más inmediata se ha traducido en visibilidad, tratándose además de una visibilidad de alto interés para nosotros, porque siendo Fenin una institución con prestigio y autoridad en el sector de la tecnología médica, su reconocimiento hace que muchas corporaciones e instituciones ligadas al sector, para las cuales Fenin es referencia, hayan podido tener una primera noticia sobre qué es Talemnology, qué hace y cómo lo hace.

A la vez nos ha permitido poner en el mapa a nuestro proyecto DeMILI de diagnóstico no invasivo de NASH y Fibrosis hepática en pacientes con Hígado Graso, una patología que afecta a un 25% de la población en países desarrollados, que puede derivar en cirrosis y cáncer hepático, que ya está detrás de la mayoría de los trasplantes hepáticos que se realizan en países desarrollados y sobre la cual existe muy baja percepción del problema que va a representar en los próximos años. Precisamente, entre otros motivos, porque está infra-diagnosticada al no existir un método no invasivo alternativo al “gold estándar” actual, la biopsia hepática, exactamente lo que proponemos solventar con DeMILI. De forma menos inmediata esperamos que nos ayude a establecer nuevas colaboraciones y nos genere oportunidades para financiar nuestros proyectos.

¿Cómo es la relación con las administraciones y gestores a la hora de buscar financiación para implantar esta tecnología?
Nuestra experiencia con diferentes administraciones regionales ha sido muy dispar. La diferencia entre unas y otras se manifiesta fundamentalmente en que, mientras que las más avanzadas en el apoyo al emprendimiento en el ámbito de la salud como Cataluña, han sido capaces de generar un ecosistema conformado por agentes públicos y privados, en el que los buenos proyectos van a contar con un entorno en el que, dependiendo del momento de evolución del proyecto, habrá un agente público o privado que entiende las particularidades de emprender en salud y está en disposición de cumplir el rol que le corresponde para que el proyecto llegue a buen puerto si lo amerita; en otras comunidades lo que hemos encontrado son políticas y acciones puntuales, discontinuas y aisladas, fundamentalmente de iniciativa pública, que no van acompañadas del empuje del entorno privado y que, por tanto, van a ver cómo los proyectos que allí nazcan, llegado un determinado momento, tendrán que buscar financiación fuera y por tanto el retorno es fácil que también quede fuera.

“En Andalucía la administración sanitaria y académica es consciente del potencial de generación de valor de sus investigadores, de tal manera que la actividad de valorización de los intangibles que generan está bien estructurada y gestionada por las correspondientes OTRIs”

En comunidades como Andalucía, que conocemos bien, la administración sanitaria y académica es consciente del potencial de generación de valor de sus investigadores, de tal manera que la actividad de valorización de los intangibles que generan está bien estructurada y gestionada por las correspondientes OTRIs. Sin embargo, una vez licenciada la propiedad intelectual, que podría llegar a generar un producto o servicio en el mercado y por tanto materializarse en  riqueza en el entorno,  existe un serio gap en lo relativo a la financiación, por lo que se hace difícil completar el ciclo de transferencia y, por lo tanto, no se exprima el potencial valor a generar por una investigación básica excelente.

Todavía no se entiende que el pretender impulsar el emprendimiento en el sector salud pasa por tener que compartir los riesgos con el emprendedor. Si la financiación de un proyecto innovador en etapa inicial, vía subvención pública, préstamo o toma de participación desde un agente público o privado, está condicionada a la solvencia económica de la empresa que pretende desarrollarlo, invariablemente van a ir a parar a aquellas corporaciones que precisamente menos lo necesitan, en detrimento del emprendimiento. Si la disposición de la financiación, como sucede muchas veces, está condicionada a la finalización del proyecto o a cubrir un determinado porcentaje del importe del proyecto, de nuevo dichas ayudas irán a parar a aquellas empresas que por su acreditada solvencia no parecen ser las destinatarias naturales de dichas ayudas. Estos requerimientos quizás incrementen las garantías de que los proyectos lleguen a buen fin, pero irá en contra del carácter innovador y disruptor de los proyectos que lo hagan porque la tolerancia al riesgo de las empresas consolidadas suele ser menor que el de las startups.

“La realidad que percibimos de las grandes corporaciones es que prefieren esperar y ver, entrando a financiar cuando la gran mayoría de los riesgos han sido mitigados”

Otro punto de referencia para la financiación de proyectos son las grandes corporaciones vinculadas al sector salud. Nuestra experiencia es que, salvo contadas excepciones, el enfoque que toman para el apoyo de iniciativas emprendedoras pasa por el modelo de “incubación” y “aceleración”, que puede ser adecuado para ciertos casos pero no de forma sistemática como venimos observando. Muchas veces se trata más de una inversión en el marketing de la propia corporación buscando un retorno en forma de imagen de empresa innovadora, que una inversión y una apuesta decidida  con voluntad de continuidad con los proyectos “incubados” y “acelerados”. Que una empresa promueva eventos o iniciativas “innovadoras” no la hace innovadora. La realidad que percibimos de las grandes corporaciones es que prefieren esperar y ver, entrando a financiar cuando la gran mayoría de los riesgos han sido mitigados, en vez de acompañar a las startups desde las etapas iniciales, aunque eso suponga para ellos un mayor coste.

¿Qué proyectos tienen en marcha y cuáles en vías de desarrollo?
Actualmente desarrollamos tres proyectos. DeMILI, ya mencionado, IVOL y PHARMA CHRONIC. IVOL es un dispositivo médico para anticipar la descompensación por acumulación de líquidos, que suele ser el principal problema detrás de las hospitalizaciones recurrentes asociadas a los pacientes insuficiencia cardíaca congestiva. Nuestra propuesta es anticipar el problema en ámbito domiciliario mediante un dispositivo fácil de usar por el propio paciente y que pueda dar información al facultativo para optimizar el pautado de diuréticos, añadiendo calidad de vida a estos pacientes y evitando la hospitalización y el coste asociado.

Por último, PHARMA CHRONIC es un portal web que propone a perfiles clínicos relacionados con la gestión de pacientes crónicos y pluripatológicos, una serie de herramientas para la optimización de sus tratamientos farmacológicos vía desprescripción, evaluación de la carga anticolinérgica o detección de eventos adversos medicamentosos basada en triggers.

“Debería existir una apuesta decidida a nivel de estado por la investigación, por la producción de ciencia y por su transferencia al mercado como una de las patas del modelo productivo del país para los próximos años”

Con respecto al ámbito de la investigación, ¿qué tipo de colaboraciones tienen actualmente? ¿Son necesarios más recursos por parte de las administraciones públicas?
Todos nuestros proyectos se desarrollan en colaboración con los grupos de investigación que generaron los resultados de investigación cuya explotación licenciamos. De esa manera, garantizamos que el desarrollo del proyecto se apoye en el conocimiento más puntero en cada área concreta. Además, cuando es necesario, se complementa con colaboraciones de grupos de investigación en otras disciplinas clínicas o de bioingeniería.

En el caso de DeMILI se trata de un proyecto que desarrollamos conjuntamente, cubriendo el área clínica, con el Grupo Seliver, situado en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla; y con la Universidad de Sevilla para el desarrollo del análisis óptico de las imágenes de resonancia magnética. Con respecto al proyecto IVOL, la colaboración inicial se estableció con el “Centre de Recerca en Enginyeria Biomedica” de la Universidad Politécnica de Cataluña, como autores de la tecnología en la que se basa el dispositivo médico, a este grupo posteriormente se le unió un grupo de investigación en patología cardíaca del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS). Por último, el proyecto PHARMA CHRONIC se desarrolla conjuntamente con el grupo de investigación en farmacia hospitalaria del mismo nombre, ubicado en el Hospital Virgen de Valme de Sevilla y que son autores de las tres herramientas de optimización de la medicación de pacientes crónicos, que es el objeto del proyecto.

Con respecto a si son necesarios más recursos por parte de las administraciones públicas, lo primero sería que existiese una apuesta decidida a nivel de estado por la investigación, por la producción de ciencia y por su transferencia al mercado como una de las patas del modelo productivo del país para los próximos años. Si esa apuesta se hace partiendo del conocimiento y la asunción de las particularidades que este modelo productivo tiene, evidentemente los recursos actualmente dedicados son totalmente insuficientes, porque esa apuesta tendría que abordar e incentivar todos los actores de la cadena de valor, los investigadores, los sistemas sanitarios, las startups, las empresas del sector ya consolidadas, los inversores, etc. Además de hacerlo integralmente, desde las múltiples facetas que implica, como las formativas, de infraestructuras, de financiación, fiscalidad, etc.

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