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Juan Fernández (Cerner): la tecnología permite fórmulas alternativas para la prestación de la asistencia sanitaria

..Juan Pablo Ramírez y Elena Santa María.
..Cristina Cebrián (Fotografías y vídeo)
El sistema de salud británico, el NHS, ha anunciado recientemente que implementará videollamadas para aliviar la presión asistencial. En España todavía no se utilizan estos servicios para pasar consulta pero sí entre profesionales. El director general de Cerner España –proveedor de tecnologías de la información en salud-, Juan Fernández ha respondido a las preguntas de iSanidad. Lo mejor de la sanidad, sobre los desafíos que presenta esta implementación.

Países como Reino Unido han puesto sobre la mesa la teleconsulta ¿Qué posibilidades ofrecen tecnologías como Skype para las consultas de los médicos con los pacientes?
Lo bueno de las tecnologías de la información y de soluciones como Skype, de teleconsulta o videoconferencia, es que te permiten fórmulas alternativas para prestar la asistencia sanitaria, formas diferentes de poder facilitar la accesibilidad a los servicios sanitarios de los pacientes y flexibilizar la manera en que los diferentes servicios de salud o compañías sanitarias puedan prestar esos servicios. 

¿Existe un protocolo o experiencia en España? ¿En qué casos debe hacerse y en cuáles no?
Sí existen experiencias en España de este tipo de servicios. Alguna aseguradora privada ya lo presta. Hay casos en la sanidad pública en la que, no tanto un tema de telepresencia, pero sí que se hacen interconsultas entre profesionales y entre diferentes niveles asistenciales. Son los principales casos que se han dado hasta ahora. Evidentemente es algo completamente incipiente. En cuanto a en qué casos se debe hacer y en qué casos no, son el prestador de los servicios o los profesionales los que tienen que decidir cuándo tiene más sentido hacerlo o no. Evidentemente no se trata de intentar sustituir la consulta presencial por un ordenador con una conexión de banda ancha. Sino que se trata de identificar en qué casos puede aportar más valor ofrecer mejores resultados a pacientes y profesionales y en función de eso identificar qué casos quieres abordar.

No se trata de intentar sustituir la consulta presencial por un ordenador con una conexión de banda ancha. Sino que se trata de identificar en qué casos puede aportar más valor

La Comunidad de Madrid ha iniciado un programa piloto para concentrar los horarios de los profesionales en los momentos de mayor demanda, ¿qué puede aportar en casos como este la tecnología? Porque se ha despertado cierta polémica entre profesionales y sindicatos.
Por un lado hay temas organizativos y por otro, temas tecnológicos. Al final lo que la tecnología debe conseguir es apoyar o facilitar el implementar ciertos cambios organizativos o estructurales para que una organización pueda poner en marcha. Normalmente las tecnologías de la información lo que te ofrecen es más flexibilidad para abordar servicios con mayor conveniencia, con mayor amplitud de horarios, ofrecer diferentes formas de interacción. En ese sentido el valor de la tecnología puede ir por esa parte.

¿Están ayudando ya a reducir listas de espera tanto de primaria como de especialistas? ¿Cómo puede ayudar en eso la teleconsulta?
Hay diferentes casos, yo no sé casos de teleconsultas, pero sí por ejemplo de las interconsultas entre profesionales. Por ejemplo, consultas entre Atención Primaria y especialistas, hay ciertos casos ya en la sanidad pública, en diferentes especialidades, donde se ha demostrado que pueden ayudar a evitar consultas innecesarias. Si un médico de familia tiene la oportunidad de consultar con un especialista un caso de un determinado paciente, y es un caso sencillo, porque evidentemente los casos que sean más complejos requieren un abordaje presencial. Casos sencillos en los que el especialista pueda responder al médico de familia: “deberíamos hacer esto, recomiendo esto o lo otro”, ayudan a evitar muchas primeras consultas al especialista que a lo mejor no eran necesarias y se pueden resolver desde la Atención Primaria, y que ofrecen muchas ventajas en cuanto a que tiene una respuesta mucho más inmediata, estrecha su relación con el médico de Atención Primaria, le evita desplazamientos innecesarios. También tiene ventajas para los profesionales e indudablemente para el sistema porque al final todo esto pueden ser primeras consultas que se pueden evitar o puede haber casos en los que se eviten consultas sucesivas, y lo que hace es aligerar la carga que tiene el sistema facilitando que se disminuya la lista de espera.

Las tecnologías de la información lo que te ofrecen es más flexibilidad para abordar servicios con mayor conveniencia

Dermatología quizá es uno de los grandes paradigmas de estos casos de interconsultas. ¿Qué otras especialidades podrían aprovecharlo también?
Dermatología, cardiología también es una de las especialidades en las que se tiende a hacer este tipo de casos. Esas dos han sido las primeras en abordarlo, pero no quiere decir que sean las únicas.

Es evidente que no estamos aprovechando al 100% esta tecnología, ¿qué recorrido o qué margen de mejora tenemos por delante?
El margen de mejora es absoluto porque apenas estamos viendo la punta del iceberg. El uso de la tecnología de la información ofrece muchísimos escenarios de uso, pero también lo que hay que plantearse es en qué medida el sistema debe cambiar, debe plantearse hacer las cosas de una manera diferente para aprovechar el potencial de esas tecnologías y no simplemente intentar sustituir lo que tenemos hoy por una tecnología y seguir haciendo las cosas de la misma manera. Existe la necesidad de una cierta reflexión de cuáles son las necesidades que hay en este momento y cómo puede ayudar la tecnología a resolverlas y qué cosas es necesario cambiar para hacerlas de una manera diferente.

Existe la necesidad de una cierta reflexión de cuáles son las necesidades que hay en este momento y cómo puede ayudar la tecnología a resolverlas

No es tanto una herramienta de sustitución como un complemento a lo que se está haciendo hoy.
Completamente, las tecnologías no están para sustituir a los profesionales ni el juicio clínico, de ninguna de las maneras. Están para ayudar al profesional a que tome las mejores decisiones, y ayudar al paciente para que disponga de la información que necesita en el momento que la necesita.

¿Qué pasos se necesitan dar para que esto se pueda ir implementando?
Lo primero es una reflexión: cuáles son aquellos casos en los que se necesita más ayuda. Estamos hablando de mucha presión asistencial en Atención Primaria y en diferentes especialidades. Hay que ver cuáles son aquellos casos en los que el sistema está teniendo más dificultades.

Las tecnologías no están para sustituir a los profesionales ni el juicio clínico

Por ejemplo, ahora estamos hablando de la gripe, en estos días es noticia en todos los periódicos, cómo están saturados todos los hospitales, centros de Atención Primaria, con los casos de gripe. ¿Cómo se puede hacer un abordaje diferente para la gripe? ¿Cómo podemos hacer uso de las tecnologías de la información y de la inteligencia artificial o de todas estas nuevas tecnologías para intentar predecir con un poco más de antelación cuando pueden llegar a ciertos picos de gripe? Que eso ayude a la gerencia del hospital a planificarse con un poco más de tiempo. Hoy en día ya existen planes para el abordaje de la gripe, todos los años servicios de salud y los hospitales tienen sus planes de choque contra la gripe y su planificación, pero el problema es que no tienen una bola de cristal y al final viene cuando viene. Se está demostrando que en base al análisis de todos esos datos de las tendencias históricas, etc. se pueden encontrar patrones, y esos patrones pueden ayudar a predecir con un poco más de exactitud cuándo pueden pasar ciertas cosas, y en base a eso te puede ayudar a tomar decisiones.

Un gerente puede tomar la decisión de si tiene que abrir más camas o puede planificar los recursos de determinados servicios o de cómo se tiene que hacer la programación quirúrgica porque existe una gran probabilidad de que en un plazo de unos días venga un pico de gripe y no nos pille tan de improviso. Aun así, la naturaleza sigue su curso. Es una manera en la que las tecnologías pueden ayudar. Para todo esto hace falta una reflexión muy grande de cuáles son los problemas que debemos abordar, cuáles son los más urgentes, y sobre todo sentarse todos a la mesa y ver cuál es la mejor manera de redefinir cómo estamos haciendo las cosas y cómo la tecnología puede ayudar y no sustituyendo simplemente una cosa por otra.

Hemos hablado de los beneficios que tiene la tecnología, pero también existen unos riesgos. Precisamente una de las principales preocupaciones de los usuarios y los pacientes es que sus datos clínicos puedan estar a la vista. ¿Cuáles son esos riesgos?
El riesgo al final es el uso de la información. Esos riesgos no son nuevos de las tecnologías de la información o del mundo digital. Esos riesgos ya existían en el momento que teníamos historias clínicas en papel que iban en carritos o se subían en carritos para las consultas, o que en un momento determinado estaban en un pasillo donde cualquiera podía verlas. En ese sentido se ha evolucionado mucho. Se tiene muy claro cuáles son las prioridades y lo que se debe hacer, y se va mejorando día a día. A la hora de definir o diseñar cualquier tipo de servicio o prestación sanitaria basado en el uso de tecnologías de la información, hay que diseñarlo teniendo en cuenta esos principios de seguridad y de confidencialidad de los datos. Y no digamos hacer eso a posteriori, desde el mismo momento en el que se empieza a pensar cómo prestar un servicio con ayuda de la tecnología, el tener en cuenta todos esos criterios de seguridad y de confidencialidad que se tienen que tener en cuenta.

A la hora de definir o diseñar cualquier tipo de servicio o prestación sanitaria basado en el uso de tecnologías de la información, hay que diseñarlo teniendo en cuenta esos principios de seguridad

¿Estamos capacitados entonces para asegurar la confidencialidad de los datos?
Indudablemente. Existen los medios para protegerlo y para mitigar cualquier posible brecha de seguridad que pudiera haber y que nos afecta a todos en todos los aspectos de la vida. Nada es 100% seguro, pero sí que puedes reducir al mínimo cualquier posibilidad de una brecha.

¿Sería recomendable una formación específica también para los profesionales o los pacientes que utilicen este tipo de tecnología? No sé si se pueden crear consejos concretos para que sea todo mucho más seguro.
Evidentemente. Al final una cadena parte por el eslabón más débil, con lo cual hay que asegurar todos los elementos de la cadena apropiadamente para que no ocurran ese tipo de cosas. La formación o el conocimiento de los profesionales o de los usuarios, porque también está el propio paciente, de cuáles son las medidas recomendadas para proteger la seguridad y confidencialidad de los datos, es algo en lo que se les debe formar y se debe predicar.

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