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La Comisión Nacional de Digestivo se posiciona ante el manifiesto de Euskadi respecto al diagnóstico y tratamiento del hepatocarcinoma

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.Redacción..
Osakidetza ha presentado recientemente el nuevo Plan Oncológico
de Euskadi, y después, la Dirección de Asistencia Territorial de
Osakidetza ha remitido una orden a las Direcciones de los Hospitales Terciarios
indicando que todas las prescripciones de fármacos oncológicos deberán realizarse a
través de Onkobide; una aplicación a la que no tendrán acceso los especialistas en
Aparato Digestivo.

Ante esta situación, la Comisión Nacional de la Digestivo, con el apoyo de
todas las Sociedades científicas relacionadas con la Patología Digestiva quiere
expresar su apoyo a los especialistas de digestivo de Euskadi, así como también al comunicado que hace unas semanas han remitido a las autoridades sanitarias de
Euskadi. En él se expresa la falta de especificación sobre cómo afectaría al manejo del
paciente cirrótico con hepatocarcinoma, ya que estos pacientes presentan unas
características especiales y precisan una consideración diferente y específica a la de
otros tumores recogidos el Plan Oncológico.

El tratamiento del cáncer no se entiende de forma aislada. Su abordaje debe incluir epidemiología, prevención primaria, secundaria y terciaria

De forma específica, la Comisión Nacional de Digestivo desea resaltar los siguientes aspectos:

El tratamiento del cáncer no se entiende de forma aislada. Su abordaje debe incluir epidemiología, prevención primaria, secundaria y terciaria,
historia natural de la enfermedad, potenciales complicaciones, diagnóstico,
pronóstico y tratamiento.

Con respecto al carcinoma hepatocelular (CHC), este tumor se desarrolla en
más del 90% en pacientes con una cirrosis hepática. Por su naturaleza hace
que la gran mayoría de los pacientes con CHC desarrollen diferentes
complicaciones derivadas no del propio CHC, sino de la cirrosis hepática. En estos casos, los gastroenterólogos y hepatólogos son los médicos más capacitados para su adecuado manejo.

No se puede obviar que existen múltiples posibilidades terapéuticas en los pacientes con CHC. Tanto los gastroenterólogos como los hepatólogos desempeñan un papel crítico en la indicación de estos procedimientos; además, son capaces de hacer frente al potencial
deterioro de la patología hepática de base.

El desarrollo del tratamiento sistémico en el CHC ha sido liderado por
hepatólogos españoles, por lo que  están considerados como referentes internacionales
en el tratamiento de estos pacientes.

La división del cuidado entre médicos encargados de prescribir fármacos y médicos encargados de tratar complicaciones de pacientes es poco eficiente

El ordenamiento jurídico (Orden SAS/2854/2009, de 9 de octubre, por la que se
aprueba y publica el programa formativo de la especialidad de Aparato
Digestivo. Núm. 258 lunes 26 de octubre de 2009 Sec. III. Pág. 89582) establece
que: “….el Especialista del Aparato Digestivo debe tener los conocimientos,
habilidades y actitudes necesarios para orientar clínicamente el diagnóstico de
los pacientes con enfermedades digestivas… gran parte del control de pacientes con enfermedades graves (cirrosis hepática, enfermedad inflamatoria
intestinal, cáncer digestivo)…”. Y, de forma específica e inequívoca, su
competencia en el diagnóstico y tratamiento del CHC. De forma análoga, en los
países del entorno se reconoce tanto a los gastroenterólogos y hepatólogos como los competentes en el diagnóstico,estadiaje y tratamiento del CHC.

El diagnóstico y el tratamiento de los pacientes con un carcinoma hepatocelular debe ser multidisciplinar, no solamente exclusivo

La división del cuidado entre médicos encargados de prescribir fármacos y
médicos encargados de tratar complicaciones de pacientes es poco
eficiente, ya que que duplicará la necesidad de consultas hospitalarias.

El diagnóstico y el tratamiento de los pacientes con un CHC debe ser
multidisciplinar, no exclusivo, siendo el gastroenterólogo y hepatólogo el que
ocupe el eje central del manejo de estos pacientes, entendiendo que en la
misma no puede haber un divorcio entre en la enfermedad subyacente, la
cirrosis, y la complicación sobrevenida, el CHC.

Por los motivos anteriormente expuestos, la Comisión Nacional de Digestivo y la
Sociedad Española de Patología Digestiva están plenamente convencidas de que el
gastroenterólogo/hepatólogo debe liderar tanto los grupos multidisciplinares encargados
del diagnóstico, como el  seguimiento y tratamiento de los pacientes con CHC. Consideran que la disociación del cuidado de estos pacientes propuesta por Osakidetza entre médicos
encargados de prescribir los fármacos (oncólogos) y médicos encargados de tratar las
complicaciones de los pacientes (gastroenterólogos/hepatólogos) es un gran
error. También piden que la administración sanitaria reflexione sobre esta decisión,
y permita que los pacientes sigan su tratamiento con sus
hepatólogos, que además deben poder prescribir a sus pacientes la
modalidad terapéutica más adecuada.

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