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“Tenemos tantas bacterias como células propias, pero no todas tienen una relación permanente con nosotros”

Andrés-Moya-Simarro

..Redacción.
La Universidad de Alcalá y la Fundación Lilly han distinguido a Andrés Moya Simarro, actualmente director de la cátedra institucional FISABIO-U, catedrático de Genética de la Universitat de València, investigador de la Fundación FISABIO y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBEResp), como MAESTRO de la VIII Lección Magistral Andrés Laguna en 2019. En su conferencia “Yo soy yo con mis microbios” el Prof. Moya ha recordado que el ser humano adulto lleva en el cuerpo tantas bacterias como células propias. Además, ha explicado la relación entre los microbios y su huésped y los beneficios de este vínculo en la salud de las personas.

La Universidad de Alcalá y la Fundación Lilly han distinguido a Andrés Moya Simarro como Maestro de la VIII Lección Magistral Andrés Laguna en 2019

El estudio del microbioma humano y el de las microbiotas que lo componen tiene un papel fundamental en el desarrollo del sistema inmune, la prevención de enfermedades infecciosas, la adquisición de nutrientes y en el adecuado funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso. Según ha indicado Andrés Moya Simarro durante su intervención, “a pesar de haber conseguido grandes avances, como la identificación de 105 enfermedades o el descubrimiento de 22 factores ambientales asociadas a cambios en la composición del microbioma intestinal, el respiratorio, el de la piel, el del tracto urinario o el de la vagina, seguimos teniendo grandes lagunas sobre cómo llegan a establecerse evolutivamente las asociaciones entre los hospedadores y sus correspondientes microbiomas”.

Para este experto, aquellos microorganismos que han logrado una forma muy efectiva de transmisión vía materna o de incorporación temprana, probablemente sean los que están en simbiosis mutualista. Es decir, mantienen una relación prolongada y de beneficio mutuo con su hospedador; mientras que los que se incorporan o unen de forma más tardía no tienen ese vínculo. “La hipótesis que sostengo es que probablemente la fracción “core” del microbioma humano, pueda constituir una simbiosis mutualista, mientras que el resto no”, ha comentado.

El estudio del microbioma humano y el de las microbiotas que lo componen tiene un papel fundamental en el desarrollo del sistema inmune

El programa de investigación de la microbiota humana tiene por finalidad demostrar qué microbios están en simbiosis mutualista con su hospedador; el papel del hospedador sobre los microbios mutualistas y, finalmente, las relaciones de beneficio, neutralidad o perjuicio. Estas relaciones se establecen entre los microbios del microbioma. “Los espectaculares avances de estos estudios nos han llevado a deducir que todo él microbioma humano es una especie de actor beneficioso para su hospedador. Sin embargo, debemos tener en cuenta que una buena parte del microbioma, el conocido como mutualista, también se favorece de haber evolucionado con su huésped. No obstante, este le proporciona ventajas frente a vivir fuera de él. Debemos seguir trabajando para determinar con precisión cuáles son realmente los microbios que han evolucionado en simbiosis mutualista con su hospedador”, ha concluido.

El programa de investigación de la microbiota humana tiene por finalidad demostrar qué microbios están en simbiosis mutualista con su hospedador

Por su parte, el rector de la Universidad de Alcalá, Prof. José Vicente Saz, quien ha presidido esta VIII Lección, ha apuntado que “los estudios e interés por fomentar la investigación biomédica, sus reflexiones sobre genética, evolución y filosofía, así como su amplia labor divulgativa y formativa le han valido merecidos reconocimientos dentro y fuera de nuestras fronteras, como este, con el que alabamos su tesón y capacidad crítica en su incansable búsqueda de la verdad’. Asimismo, han participado en este acto el presidente de la Fundación Lilly, Nabil Daoud, y el director de la Fundación Lilly, José Antonio Sacristán. Sacristán ha destacado que “la curiosidad, el esfuerzo, el espíritu crítico del doctor Moya son valores con los que ha logrado hacer algunas de las contribuciones científicas más significativas de nuestro tiempo en los campos de la evolución experimental de virus, la genómica y metagenómica de bacterias y comunidades microbianas”.

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