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Dr. Angel Hernández Gil: “No hacer daño es incompatible con la administración deliberada de una sustancia letal”

No hacer daño

..Redacción.
El martes 29 de octubre se presentó el libro de la Profesora María Castellano en el Colegio de Médicos de Jaén. El Dr. Angel Hernández Gil es presidente de la Comisión de Deontología del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos. También es Jefe de Servicio de Clínica del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Jaén. Por sus distintas facetas profesionales ha dado su visión a iSanidad de la problemática de la Deontología Médica. Incluso ha detallado la relación entre eutanasia y no hacer daño (primum non nocere).

¿Cuál es el papel de la comisión deontológica de un consejo como el andaluz en un momento como el actual?
La Comisión de Deontología del Consejo Andaluz, como Comisión Especializada de carácter técnico, consultivo y asesor del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos. Elabora informes, documentos, notas en materias de ética y deontología médica que puedan ser de interés para la colegiación o para la sociedad.

De igual modo asesora en expedientes disciplinarios en materia de ética y deontología médica cuando lo solicita el Consejo Andaluz.

Es una Comisión de incesante actividad, siendo numerosos y variados los informes elaborados recientemente por esta Comisión, con temas de enorme calado deontológico y ético. Debe destacarse la creación del protocolo para la certificación voluntaria de la publicidad médica, pionero en los Colegios Provinciales de Médicos. También han sido abordados los límites de los conflictos deontológicos entre colegiados y de los actos de gestión clínica, o los conflictos deontológicos de los objetivos economicistas de las Unidades de Gestión Clínica. Sin olvidar el informe científico médico realizado sobre la última Ley Andaluza de derechos y no discriminación de personas LGTBI presentada en el Parlamento Andaluz, o el informe elaborado sobre los Protocolos de Atención Compartida.

Entre las actividades de la Comisión Deontológica está la creación del protocolo para la certificación voluntaria de la publicidad médica

El último tema abordado en el pasado mes de julio ha sido los aspectos deontológicos de la certificación de la defunción. Es un documento de enorme trascendencia con notables repercusiones sociales, jurídicas y sanitarias. Se entiende que dicha certificación debe ser encuadrada en su correspondiente marco legal y deontológico para que pueda servir de información y/o formación al facultativo.

Al constatar la existencia de problemas por parte de muchos médicos en la certificación de la defunción, lo que ocasiona en no pocas ocasiones una excesiva judicialización de muertes naturales, se ha generado un segundo documento que propone sugerencias de modificaciones al actual certificado médico de defunción.

¿Debería intensificarse la formación en bioética y deontología?
La formación en deontología y bioética es esencial y estrictamente necesaria en el ejercicio de la profesión médica. Un médico debe conocer y tener siempre presentes las reglas que regulan el ejercicio de la profesión y tanto los principios éticos esenciales de la misma, autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia, como aquellos otros valores que acompañan a los aspectos ideales y prácticos del profesionalismo médico y que todo médico debe tratar de perseguir.

La sociedad, y particularmente el paciente, cuando solicitan asistencia médica, requieren la presencia de un profesional perfectamente formado y actualizado con la ciencia médica. Debe ser poseedor de los últimos y más avanzados conocimientos y habilidades técnicas con el auxilio de las más modernas técnicas diagnósticas y terapéuticas que le lleven a alcanzar la curación de su patología. Pero no olvidemos que el paciente, persona que sufre o padece un dolor, precisa y desea ser ayudado, porque sufre, física y emocionalmente y busca en el médico a alguien que comprenda su enfermedad, que entienda sus dolencias, que quizás le cure, pero que con seguridad le aliviará y le consolará siempre.

Resulta inminente la creación de una Cátedra de Profesionalismo Médico en el seno del Consejo Andaluz

Tal es la importancia y la trascendencia que le concede esta Comisión a la formación en deontología y bioética que resulta inminente la creación de una Cátedra de Profesionalismo Médico en el seno del Consejo Andaluz destinada a fomentar y difundir los valores que siempre acompañaron a esta bella profesión: la vocación, la excelencia, la responsabilidad, el altruismo, el humanismo, la prudencia, la moderación, la humildad, el espíritu de sacrificio, la ilusión, el compromiso, el pleno sentido del deber o el alto sentido de responsabilidad. En definitiva, el profesionalismo médico se reduce en un solo principio, en el compromiso que tiene el médico hacia su paciente, la profesión y la sociedad, lo que requiere y exige que el médico siempre anteponga los intereses del paciente por encima de los suyos.

Se está hablando mucho de la eutanasia en el ámbito político. ¿Tiene algo que aportar las comisiones deontológicas médica a este proyecto?
Al ser Comisiones cuyos miembros son expertos en el ámbito deontológico y ético de la profesión, lo más lógico es que se solicitara el auxilio de las mismas para que informaran al respecto. De hecho, así ha sucedido en países de nuestro entorno socio económico, como es el caso reciente de la AMA en Estados Unidos.

Lo lógico es que solicitara la ayuda de las comisiones deontológicas para informar de la eutanasia

Por lo que respecta al caso concreto de la Comisión de Deontología Andaluza organizó el pasado mes de mayo en el Colegio de Médicos de Huelva unas Jornadas sobre Atención médica en el final de la vida y cuidados paliativos en el que se abordaron cuestiones relativas a la eutanasia y al suicidio asistido trasladando su posicionamiento al respecto.

¿Hay relación entre Eutanasia y “primum non nocere”?
Son conceptos contradictorios. No hacer daño es incompatible con la administración deliberada de una sustancia letal. Tampoco con llevar a cabo una intervención para causar la muerte a un paciente con capacidad de tomar decisiones a solicitud voluntaria del paciente.

No hacer daño también es incompatible con llevar a cabo una intervención para causar la muerte

Con independencia del respeto para aquellas personas que opten en un determinado momento por la eutanasia, en las Jornadas organizadas por el Consejo Andaluz de Colegios de Médicos se consideró que la dicha práctica nunca debe ser considerado como un acto médico en sí. La medicina busca la curación o el alivio de sus pacientes, nunca su muerte. Debe terminar con el sufrimiento de sus pacientes y no con los pacientes que sufren. Debe centrarse en la importancia de unos cuidados paliativos que proporcionen el confort y bienestar al paciente y de sus familiares, una vez que ya no existe tratamiento curativo para la enfermedad terminal.

Se considera que la profesión médica debe mantener siempre el máximo respeto por la vida humana

Es por ello, por lo que se considera que la profesión médica debe mantener siempre el máximo respeto por la vida humana, y ello no es incompatible con el respetar el derecho básico del paciente al rechazo al tratamiento aun cuando de ese rechazo derive la muerte del paciente. Ni debe ser confundida con la defensa a ultranza de una correcta sedación paliativa ante la existencia de sufrimiento intenso por síntomas refractarios, esto es, que no ceden ante el tratamiento disponible. Debe recordarse que es un deber deontológico abordar con decisión la sedación en la agonía, incluso cuando de ese tratamiento se pudiera derivar, como efecto secundario, una anticipación de la muerte.

El Observatorio de Atención Médica al Final de vida de la Organización Médica Colegial recordaba hace unos meses que cada año mueren 75.000 personas en España con dolor. Resulta una gran irresponsabilidad ofrecer a los pacientes una ley de eutanasia sin abordar inicialmente una ley nacional de cuidados paliativos. Muchas personas confunden el derecho a la eutanasia con los cuidados paliativos al final de la vida y la implantación de una ley de eutanasia, tal y como trasladó la pasada declaración de la Asociación Médica Mundial realizada en Tiflis o la reciente Declaración emitida por la Asociación Médica Americana la legalización de la eutanasia comportaría importantes riesgos sociales, especialmente en personas vulnerables expuestas a posibles abusos.

Resulta una gran irresponsabilidad ofrecer a los pacientes una ley de eutanasia sin abordar inicialmente una ley nacional de cuidados paliativos

¿Qué han aportado mujeres, y hombres, como María Castellano a la deontología médica?
La Profesora María Castellano ha sido pionera en la Profesión Médica.Fue la primeria mujer Catedrática en una Facultad de Medicina, también la primera mujer miembro del Cuerpo Nacional de Médicos Forenses. También fue la primera mujer en presidir un Congreso Internacional de Medicina Legal y Forense. Fue Vocal de Número de la Real Académica Nacional de Medicina y de la Real Academia de Medicina de Andalucía Oriental. Su currículo vitae es incomparable.

Ha sido pionera en numerosos campos de sus tres especialidades médicas: Medicina Legal y Forense, Medicina del Trabajo y Análisis Clínico. Tiene estudios pioneros en pruebas de paternidad o violencia de género. No dudó en ampliar su campo profesional en la Deontología y Derecho Sanitario, siendo pieza fundamental en la elaboración de numerosas normas legales sanitarias y de los dos últimos Códigos de Deontología Médica, con un papel muy activo en la Comisión Central de Deontología Médica, y en la actualidad en la Comisión Andaluza de Deontología Médica.

No hay nadie en la actualidad mejor que nuestra querida Profesora Doña María para encarnar los valores del Profesionalismo Médico

Si a todo ello le aunamos las cualidades personales que atesora, por su extrema humildad, su empatía innata, su amable expresión, su cercanía y facilidad en el trato, sus profundos conocimientos del ser humano y de los valores intrínsecos de nuestra profesión, es fácil comprender que no hay nadie en la actualidad mejor que nuestra querida Profesora Doña María para encarnar los valores del Profesionalismo Médico.

No cesa en trasladar que el aspecto humano de nuestra profesión es tan o más importante que el estrictamente científico. En una medicina excesivamente tecnificada y despersonalizada, el paciente busca en el médico comprensión, alivio, confianza y esperanza, y es obligación de éste saber proporcionarlas.

Sin ninguna duda, la Profesora Castellano se hizo hace tiempo con el corazón de la profesión médica. Se convirtió en el abanderado del humanismo médico del siglo XXI en España.

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