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La contaminación se asocia a enfermedades neurodegenerativas y reduce capacidades cerebrales

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..Redacción.
La contaminación puede provocar una reducción en la capacidad cognitiva, en las habilidades intelectuales y en la memoria y se asocia a la neuroinflamación y al envejecimiento prematuro del sistema nervioso central, procesos que influyen en enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson. Así lo indican diferentes estudios sobre cómo afecta la contaminación atmosférica al cerebro y que la Sociedad Española de Neurología (SEN) recuerda con motivo del Día Mundial por la Reducción de Emisiones CO2 este martes, 28 de enero.

La contaminación se asocia al envejecimiento prematuro del sistema nervioso central que influye en enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson

Que la contaminación afecta a la salud general de las personas, ya es algo conocido. Pero se sabe menos sobre sus consecuencias sobre la salud cerebral. “Ha sido solo recientemente cuando se ha comenzado a estudiar en detalle la relación entre la aparición de enfermedades neurológicas y la contaminación ambiental”, explica el Dr. Pablo Eguia del Río, vocal de la SEN.

Según el doctor, un número creciente de estudios “han hecho saltar la alarma”, ya que, además de demostrar que la contaminación afecta a capacidades cognitivas, intelectuales y de memoria, muestran que una exposición prolongada a la contaminación atmosférica está asociada con estrés oxidativo, neuroinflamación y al envejecimiento prematuro del sistema nervioso central.

La contaminación afecta a capacidades cognitivas, intelectuales y de memoria

“Aunque sería preciso realizar más estudios al respecto, por lo que se ha visto hasta ahora, enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis múltiple o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), entre otras enfermedades neurodegenerativas, podrían verse  agravadas por procesos de neuroinflamación producidos por  la contaminación”, señala el Dr. Eguia.

Como ejemplo, explica los resultados de un estudio realizado en Canadá que “concluyó que las personas que vivían a menos de 50 metros de una carretera tenían más riesgo de desarrollar demencia”. Incluso, otros estudios indican que la exposición a metales como el mercurio y el plomo “son un factor de riesgo para el desarrollo de este tipo de enfermedades neurodegenerativas y también para otras como la epilepsia”.

Un estudio en Canadá concluyó que las personas que vivían a menos de 50 metros de una carretera tenían más riesgo de desarrollar demencia

Por otro lado, diferentes investigaciones apuntan a que una mayor concentración de contaminantes se relaciona con una menor maduración funcional de las redes cerebrales, básica para la actividad intelectual. “Un estudio reciente impulsado por la Universidad de Yale (Estados Unidos) y la Universidad Normal de Pekín (China) incluso ha llegado a apuntar que después de tres años de alta exposición a contaminantes, las personas que participaron en la investigación tenían un rendimiento cognitivo similar al que supone perder un año de escolaridad”, explica el Dr. Pablo Eguia.

Además, el Global Burden of Disease señalaba hace poco que hasta el 30%de los ictus que se producen cada año en todo el mundo podrían ser atribuibles a los contaminantes del aire. Y es que la contaminación atmosférica se ha relacionado con estados pro-trombóticos. Por lo tanto, la contaminación podría influir tanto en el incremento de casos de ictus isquémicos. Este tipo de ictus supone aproximadamente el 80% de los casos de ictus que se producen cada año. También puede influir en la gravedad del ictus y en el pronóstico a corto plazo. Además, las concentraciones de diferentes contaminantes ambientales podrían actuar como un desencadenante de migraña.

Hasta el 30% de los ictus que se producen cada año en todo el mundo podrían ser atribuibles a los contaminantes del aire

En todo el mundo, más de 9 millones de personas fallecen cada año por causas atribuibles a la contaminación atmosférica. La contaminación causa más de tres millones de muertes prematuras, unas 27.000 en España. “Reducir la polución ambiental no solo ayudaría a evitar muchas de las muertes que se producen cada año. También podría frenar el aumento de casos de enfermedades cerebrovasculares y neurodegenerativas”, concluye el Dr. Pablo Eguia.

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