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Los neurofilamentos podrían ofrecer información sobre la progresión de la neurodegeneración en esclerosis múltiple

..Redacción.
La magnitud de la neurodegeneración es proporcional a los niveles de cadenas ligeras de neurofilamentos. Estas proteínas estructurales de los axones  se encuentran en el líquido cefalorraquídeo y en la sangre. De hecho, ha llevado a considerar su presencia como un biomarcador en enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple (EM). Este ha sido uno de los asuntos que han centrado la atención de los especialistas reunidos en Madrid en el Foro EMotion2020, organizado por Merck.

La magnitud de la neurodegeneración es proporcional a los niveles de cadenas ligeras de neurofilamentos

Cuando se destruye el axón, los neurofilamentos se descomponen en fracciones  que son detectables en el líquido cefalorraquídeo, desde donde salen, en muy pequeñas cantidades, también a la sangre”, ha explicado el Dr. Alfredo Rodríguez-Antigüedad, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Cruces (Bizkaia)

Era precisamente la escasa concentración de las cadenas ligeras de estos neurofilamentos en la sangre la que impedía hasta hace muy poco su determinación fiable. Sin embargo, el Dr. Rodríguez-Antigüedad ha señalado que “recientemente se ha desarrollado una técnica ultrasensible y cuantitativa que ha abierto la posibilidad de monitorizar el daño de los axones y sus correspondientes neuronas de manera sencilla mediante un análisis de sangre”.

Esto plantea una gran ventaja: mientras que la obtención de muestras de líquido cefalorraquídeo para el estudio de los neurofilamentos no puede realizarse de manera continua debido a los riesgos e incomodidades que conlleva, sí se pueden realizar determinaciones en sangre sistemáticamente. Por otro lado, supone una diferencia considerable respecto a la resonancia magnética. La técnica diagnóstica utilizada actualmente y cuyo valor para monitorizar el componente neurodegenerativo de la enfermedad es más limitado. Además de que esta práctica no suele realizarse en la práctica clínica de manera frecuente.

El estudio de los neurofilamentos no puede realizarse de manera continua debido a los riesgos e incomodidades que conlleva

Aunque el estudio de los neurofilamentos se está utilizando en el ámbito de la investigación y todavía no en la asistencia clínica, el experto ha señalado que ya se plantean múltiples aplicaciones debido a la posibilidad de una monitorización más continuada y también por el tipo de información proporcionada por estas proteínas. En definitiva, ayudaría a identificar brotes subclínicos, la respuesta terapéutica a un tratamiento para la EM y la progresión de la neurodegeneración.

La EM suele diagnosticarse en la etapa fértil de la vida de la mujer,entre los 20 y 40 años. Por ello es frecuente que las pacientes planteen el tema de la planificación familiar en la consulta. Esta fue otra de las cuestiones abordadas durante el Foro EMotion 2020.

El embarazo puede ser un factor protector para algunas pacientes con EM, aunque no necesariamente exime de actividad subclínica. Así, algunas pacientes de riesgo, principalmente aquellas con mayor grado de actividad previa, no están exentas de padecer una recaída durante esta etapa. Además, la coordinadora de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Universitario de La Princesa, la Dra. Virginia Meca,  ha aludido también al “riesgo que supone para una paciente con EM la retirada de su tratamiento en el momento que desea quedarse embarazada, debido a que la mayor parte de los tratamientos no son compatibles con el embarazo”. Por último, en la etapa de postparto la probabilidad de tener un brote se incrementa respecto al estado basal.

El embarazo puede ser un factor protector para algunas pacientes con EM, aunque no necesariamente exime de actividad subclínica

Afortunadamente, esta situación está cambiando y ya existen fármacos que facilitan una planificación familiar segura tanto para la madre como para el feto. En este sentido, contar con “fármacos como cladribina comprimidos (Mavenclad) para planificar el embarazo en pacientes con alta actividad de la enfermedad ha supuesto un gran cambio en el manejo”, ha explicado la Dra.Meca. “Por otro lado, disponer de un fármaco eficaz y seguro, como interferón beta-1a, que las pacientes pueden administrarse en el embarazo y la lactancia supone una planificación de la gestación menos estricta y más sencilla para ellas”.

Tratamientos como éstos y las nuevas técnicas diagnósticas que nos permitirán adelantarnos a la enfermedad son la mejor prueba de que estamos trabajando en la dirección adecuada para normalizar la vida de los pacientes y reducir la huella de la enfermedad en su día a día”, ha afirmado la Dra. Isabel Sánchez Magro, directora Médico de Merck.

 

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