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La realidad de los seguros de Responsabilidad Civil Profesional en la sanidad pública

..Daniela di Pasquale. Claims manager de DS Legal Group
En la actualidad, asistimos a una verdadera corriente de desinformación que afecta a la seguridad de nuestros profesionales sanitarios, basada en falsas creencias que, lejos de beneficiar su actividad, suponen un grave problema cuando sufren la indeseada reclamación. Entre los riesgos más graves con los que nos encontramos están los profesionales que ejercen su actividad para la sanidad pública o para grandes grupos hospitalarios, pensando que se encuentran cubiertos por algún seguro contratado por la Administración, la Comunidad Autónoma o el hospital, cuando lo cierto es que no es así y, de serlo, lleva “letra pequeña”.

Las características y condiciones de estos seguros no son conocidos por los profesionales, teniendo muchas veces dificultad de acceso a ellos. La mayoría no conoce que, con los años, han ido perdiendo más y más garantías para poder abaratar el coste que le supone a la institución, que algunas Comunidades ni si quieran disponen de uno porque ninguna compañía se presenta a los concursos y que los intereses que priman no son los del profesional, al no ser la parte contratante. A todo ello hay que añadir la introducción de franquicias y límites por víctima muy bajos. Además, estas pólizas tienen un agregado anual, es decir, un capital limitado que se emplea para cubrir las reclamaciones. Si el límite son 10 millones y llega una reclamación cuando el capital está agotado, esta no será atendida.

Los profesionales desconocen que, con los años, se han ido perdiendo garantías para poder abaratar el coste

Por todo ello, cuando llega una reclamación, el sanitario tiene que pasar por un calvario; esperar, tener suerte, ver si realmente ese seguro cubre esa reclamación, sus intereses y, lo que es peor, si en caso de condena el seguro no les reclamará lo que hayan pagado por la supuesta negligencia. Ante esta grave situación solo podemos aconsejar tener siempre un seguro privado, sin franquicias, con un capital suficiente y con un servicio jurídico especializado en el sector y con experiencia. Un seguro con el que realmente seamos los protagonistas y no un número.

Una de las peores noticias para el profesional sanitario en los últimos años ha sido el Baremo de Tráfico. Si bien este Baremo era una necesidad para las víctimas de accidentes de tráfico, su aplicación en el área de la responsabilidad civil sanitaria supone una grave situación, ya que las políticas de precios “low cost” no pueden sostener el incremento en las indemnizaciones que ha supuesto el Baremo y, debido a ello, hemos asistido a una fuga de entidades aseguradoras o a un cese de cobertura de algunas especialidades con una alta siniestralidad, dificultando encontrar un producto sin exclusiones importantes. El ansiado baremo sanitario podría ser una solución, pero después de 10 años hablando de ello se antoja como el “cuento de Juan y el lobo”.

La aplicación del Baremo de Tráfico en el área de la responsabilidad civil sanitaria pone al médico en una situación grave

Como comentaba, una de las causas que genera una mayor inestabilidad y desinformación es la corriente “oportunista”. Como en otros sectores de nuestra sociedad, el mundo del seguro tampoco es ajeno a ello. Aparecen nuevos agentes que suelen contar con dos rasgos inequívocos: la agresividad en sus políticas y su experiencia, con productos que dejan a los profesionales con una falsa protección a precios que, en el momento en que se produce una siniestralidad moderada, no pueden asumir el pago de las indemnizaciones, por lo que generan importantes problemas para sus asegurados, bien porque no dan cobertura, bien porque no dan servicio, bien porque la aseguradora simplemente ha “huido”. Más preocupante es si cabe cuando los Colegios Profesionales se convierten en agentes interesados y crean supuestas aseguradoras o corredurías propias.

La compañías agresivas con precio, cuando se produce una siniestralidad moderada, no pueden asumir el pago de las indemnizaciones

A pesar de este panorama, aquellos que nos dedicamos a defender al colectivo sanitario no podemos bajar los brazos o dejarnos llevar por esta situación. Debemos seguir exigiendo a todos los implicados encontrar el justo equilibrio para que nuestros profesionales puedan trabajar sin sentir el aliento en el cogote de la criminalización de su ejercicio. Los políticos deben ofrecer recursos suficientes para que no se produzca esa presión asistencial, dotando al profesional de medios humanos y técnicos. El legislador debe buscar una solución para víctimas, causantes del daño y aseguradoras que haga sostenible el sistema, los profesionales del Derecho deben abandonar las prácticas abusivas e intimidatorias y la sociedad en general debe volver a colocar al profesional sanitario en la posición que se merece y siempre había ocupado, entendiendo que cada día que acuden a su centro de trabajo lo hacen con el propósito de ayudarnos, pero, como todo en esta vida, no existe la perfección. Si ellos no estuvieran nosotros no tendríamos solución a todos nuestros problemas diarios, de familiares o de amigos.

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