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Los médicos de familia creen que es clave transmitir información a los más jóvenes sobre los efectos del alcohol a corto plazo

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Coincidiendo con la campaña que acaba de poner en marcha el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad sobre la Prevención y Promoción para la Salud sobre los Riesgos del Consumo de Alcohol en Menores, los médicos de familia recuerdan su situación privilegiada como puerta de entrada al sistema sanitario para la detección de bebedores de riesgo. En el caso de los más jóvenes, teniendo en cuenta su escasa percepción de riesgo, consideran que es preciso transmitirles información sobre los efectos del alcohol a corto plazo. En este contexto, la consulta de Atención Primaria (AP) es el lugar idóneo para llevar a cabo una captación activa de estos pacientes, que suelen acudir de manera rutinaria al centro de salud al menos dos veces al año. En opinión del doctor Ignacio Ruz, médico de familia y responsable del Taller sobre Actualización en el abordaje de los problemas relacionados con el uso del alcohol en la consulta del médico de familia, que se celebra en el marco de las Jornadas de Actualización de Medicina de Familia que tienen lugar hoy en Valencia, “los jóvenes normalmente consumen alcohol y son ajenos a los riesgos que esto supone. A esto además se une que suelen acudir con poca frecuencia al centro de salud, por lo que hay que aprovechar cualquier ocasión y motivo para hablar y preguntarles sobre estos temas. Para ello es clave que les garanticemos la confidencialidad y mantengamos un clima agradable y relajado”.

Estas jornadas, a las que acuden más de 200 profesionales de Atención Primaria, están organizadas por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Valenciana de Medicina de Familia y Comunitaria (SVAMFiC), con la colaboración del Instituto de Formación Novartis. Para el presidente de la semFYC, el doctor Josep Basora, “estas reuniones son el fiel reflejo de un sólido compromiso de los médicos de familia por mejorar su labor diaria”.

En este contexto, la formación del médico de familia es clave por su situación privilegiada como puerta de entrada al sistema sanitario favoreciendo su capacidad para detectar, tratar y prevenir el consumo de alcohol, que se ha adoptado como una costumbre más en la sociedad. Según el doctor José Zarco, director científico de las jornadas, “en estos talleres los profesionales aprenden, por ejemplo, a identificar distintos signos de alerta (cambios de conducta, insomnio, alteraciones del apetito, etc.) que le hacen sospechar de un posible consumo de riesgo tanto de alcohol como de otras sustancias tóxicas”.

“Por ello, desde el Instituto de Formación Novartis junto con semFYC, queremos promover la formación de los médicos de familia para actualizar sus conocimientos en relación a las problemáticas actuales, como es en este caso el consumo de alcohol entre la población juvenil”, comenta Pedro Fuente, representante del Instituto de Formación Novartis, y afirma que “por esta razón, hace más de 10 años que impulsamos las Jornadas de Actualización de Medicina de Familia”.

Pasos a seguir para la detección del consumo de alcohol
La intervención del médico de familia a través de la entrevista clínica es clave para detectar conductas de riesgo en la mayor parte de los casos. “Para llevar a cabo el consejo breve y la intervención”, explica el doctor Ruz, “es importante que el profesional sanitario tenga la habilidad y la formación necesarias para mantener en todo momento el respeto al paciente y poder establecer una relación de empatía”. Con todo ello, matiza, “se pretende dar al paciente una información personalizada, teniendo en cuenta la disposición de éste a cambiar su actitud (a través de técnicas motivacionales) y a establecer pactos. El paciente responderá mejor si le pedimos permiso antes de aconsejarle”.

Para intervenir en la fase de consumo de riesgo, el profesional debe preguntar a sus pacientes por las cantidades, que se miden en Unidad de Bebida Estándar (UBE). Una UBE contiene 10 gramos de etanol y, por ejemplo, un vaso de vino y una cerveza equivalen a una UBE y una bebida destilada a dos, considerándose que entre 17 y 28 U en los hombres y entre 11 y 17 U en las mujeres el consumo es peligroso, al igual que lo es el consumo de cualquier cantidad en el caso de menores. “Por tanto, retrasar el comienzo del primer contacto con el alcohol es una prioridad en la prevención de los problemas relacionados con su consumo”, indica el doctor Zarco

En opinión del doctor Ruz, el médico debe preguntar siempre desde el respeto, y teniendo en cuenta no sólo el riesgo de adicción, sino el daño que el abuso de alcohol supone para la salud, ya que es responsable de unas 60 enfermedades y en España causa unas 9.000 muertes al año. “Si queremos mejorar esta situación, es importante una labor conjunta entre profesionales sanitarios. No estamos hablando de una enfermedad que solamente es psiquiátrica, ya que el alcohol es una sustancia tóxica que produce efectos multisistémicos, como la cirrosis hepática, las cardiopatías, la hipertensión y los trastornos neurológicos, entre otros”, concluye este experto.

Modificar el patrón de consumo de alcohol
Hoy en día, el botellón es una modalidad de ocio que cada vez se inicia a edades más tempranas. De hecho, es entre los 12 y 13 años cuando los adolescentes se inician en el consumo de alcohol. La euforia, la facilidad para relacionarse, la desinhibición y la evasión son algunos de los motivos de más peso entre los jóvenes para consumir alcohol. Asimismo, teniendo en cuenta la escasa percepción de riesgo en este colectivo, los médicos de familia consideran que es fundamental transmitirles información sobre los efectos del alcohol a corto plazo, ya que los jóvenes viven el presente y los problemas tardíos no suelen preocuparles. “Se les debe transmitir”, explica el doctor Zarco, “que si beben excesivamente se deteriora su capacidad de pensar con claridad, lo que merma su rendimiento intelectual con un menor éxito en los estudios, se reduce su capacidad de tomar decisiones responsables, altera su capacidad para la conducción de vehículos y disminuye su fuerza física y la potencia atlética y sexual”.

Según el doctor Zarco, la intervención del profesional de Atención Primaria debe centrarse en ofrecer orientación a aquellas familias que viven en circunstancias que puedan favorecer el desarrollo de problemas relacionados con los consumos de alcohol u otras drogas, procurando lograr una detección precoz de cualquier posible problema. “Las administraciones sanitarias deben utilizar tanto los recursos disponibles en los centros de salud como el conocimiento y habilidades de los médicos de familia en el abordaje de estas situaciones de riesgo, sobre todo entre los más jóvenes. Debemos aprovechar las oportunidades que se presenten para así poder investigar posibles consumos y adecuar el consejo a cada situación detectada”