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Cerca del 90% de los médicos y enfermeros de Atención Primaria están altamente desmotivados

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Existe un amplio descontento e insatisfacción entre los médicos de Atención Primaria (AP) de España. Se enfrentan día a día a consultas masificadas, sobrecarga de tareas burocráticas, claras dificultades en el acceso a determinados medios diagnósticos, escaso nivel de participación en la toma de decisiones sobre la gestión de los centros de salud y un nulo reconocimiento de la actividad asistencial que desempeñan por parte de las instituciones. En cuanto al personal de enfermería, es indudable que la reforma del primer nivel asistencial mejoró sus condiciones laborales y amplió sus perspectivas profesionales, pero nunca se ha llegado a establecer con mayor precisión el papel de este colectivo en AP.

Con el objetivo de analizar de forma genérica las condiciones en las que los médicos de AP y el personal de enfermería desarrollan su labor asistencial, los recursos con los que cuentan y la organización de la asistencia en las diferentes comunidades autónomas, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) ha elaborado el “Análisis comparado de la situación de los médicos de AP y personal de enfermería de España”, un estudio que nace con el “afán de facilitar a los decisores políticos información relevante y actualizada que sirva para orientarles en la toma de decisiones sobre alternativas posibles al modelo de AP de nuestro país”, apunta el doctor José Ignacio Cantero, vicesecretario de SEMERGEN y autor del trabajo. En la rueda de prensa de presentación del estudio también estuvieron presentes el doctor Julio Zarco, presidente de SEMERGEN, y el doctor Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería.

La recogida de datos se ha realizado mediante encuesta telefónica con preguntas cerradas a 1.500 médicos de AP y a 1.500 enfermeros que desarrollan su labor en centros de salud de las diferentes comunidades autónomas. El 62% de los médicos encuestados eran hombres, mientras que entre el personal de enfermería dicho porcentaje desciende hasta el 24%. La distribución de grupo de edad es similar entre el personal médico y el de enfermería en ambas encuestas, siendo este último ligeramente más joven. El 44,2% de los médicos entrevistados y el 40,6% de los enfermeros tenían entre 51 y 55 años. Asimismo, un 55,9% del personal médico tenía más de 21 años de experiencia profesional, frente a un 68% del personal de enfermería.

Condiciones de trabajo
Los resultados del análisis ponen de manifiesto un grado de satisfacción medio-alto por parte de médicos y personal de enfermería en relación con sus condiciones laborales (65% y 68% respectivamente) y su retribución económica (40% para ambos colectivos). Las comunidades autónomas cuyos profesionales se consideran mejor retribuidos se corresponden con aquellas en las que estos han manifestado sentirse más satisfechos con su situación laboral y donde se dan mayores porcentajes de acuerdo ante la posibilidad de que una parte del sueldo esté sujeto a incentivos previamente definidos y fácilmente medibles y evaluables (76% y 73%). Estas regiones son Asturias, País Vasco, Murcia, Aragón, La Rioja, Castilla-La Mancha y Navarra. Los profesionales que desempeñan su labor en estas autonomías son los menos proclives a cambiar  su actual relación laboral contractual (51% y 64%). También expresan mayoritariamente que deben ser incentivados por resultados en salud y, en segundo término, por número de pacientes atendidos.

Motivación personal, formación e investigación
El personal de enfermería se encuentra altamente satisfecho en cuanto a la planificación y organización del trabajo conjunto con el médico para la atención de sus pacientes. No obstante, ambos colectivos muestran un elevado grado desmotivación (88,8% y 89,6% respectivamente). Las opiniones expresadas por los profesionales consultados no hacen sino confirmar que la orientación de la carrera profesional se ha hecho de forma poco afortunada. Ésta debería basarse en la valoración y evaluación de aquellos aspectos inherentes al ejercicio de la profesión médica, especialmente en procesos de Desarrollo Profesional Continuo (DPC). Junto con la actividad asistencial, el DPC es lo que más destacan médicos y enfermeros. El DPC-AP, desarrollado por SEMERGEN, es conocido de forma mayoritaria por los médicos de AP encuestados y un alto porcentaje de éstos refiere estar realizándolo. Los profesionales han coincidido en afirmar que la investigación en AP es muy escasa (99,5% y 99,3%).

Carga de trabajo y relación médico-paciente
En relación con los aspectos asistenciales, el personal médico refiere estar sometido a una mayor sobrecarga asistencial que el personal de enfermería (91,1% y 65,5%). Los tiempos que los profesionales encuestados consideran necesarios para realizar primeras consultas y sucesivas son de 15 y 9 minutos respectivamente, en el caso de los médicos, y de 22 y 13 minutos para los enfermeros. La opinión de ambos colectivos es claramente favorable a la reorganización de las cargas de trabajo y responsabilidades dentro del equipo, de forma que se les descargue de la realización de determinadas tareas burocráticas. Los profesionales médicos se han mostrado mayoritariamente de acuerdo con la prescripción enfermera (el 54%), siempre y cuando se haga con el consenso del equipo sanitario y dentro de un protocolo de actuación. Uno de cada cuatro profesionales de AP (médicos y enfermeros) ha sufrido agresiones en el último año por parte de los pacientes o sus acompañantes (26% y 22%).

Cambio de modelo
La mayor parte de los profesionales encuestados considera válido pero mejorable el actual modelo de AP (77% y 83% respectivamente). A este respecto, en el análisis se plantean las siguientes líneas directrices para futuros cambios: una mayor participación del paciente, la implementación de algún sistema de corresponsabilidad y la gestión conjunta e integrada de AP y atención hospitalaria, considerando que esta última opción mejoraría especialmente aspectos tales como la accesibilidad, la calidad asistencial, la disminución de la burocracia, una mayor dotación de recursos y, en general, la eficiencia del sistema. En relación con las nuevas fórmulas de gestión, sólo una tercera parte de los profesionales encuestados afirman conocer alguna de estas fórmulas (35% y 25%), decantándose mayoritariamente por las Unidades de Gestión Clínica (UGC).

Recursos
La mayoría de los profesionales de AP están de acuerdo en que la prioridad de acceso a las pruebas diagnósticas sea la misma que la de sus homólogos hospitalarios. A este respecto, existen importantes desigualdades entre las diferentes comunidades autónomas, sobre todo con respecto al uso de la mamografía, la ecocardiografía o el TAC. Por su parte, las técnicas y procedimientos que realiza el personal de enfermería en AP resultan adecuados para una gran mayoría de los enfermeros encuestados (68%). Con respecto a los recursos humanos, tanto médicos como personal de enfermería consideran de forma unánime que los centros de salud necesitan más personal (60% y 62% respectivamente) y mejor equipamiento en tecnologías de la comunicación (41% para ambos colectivos). Su opinión sobre las consultas no presenciales se muestra claramente a favor de la implantación de la consulta telefónica.

Organización
Los médicos y enfermeros encuestados consideran mayoritariamente (59,20% y 66,8% respectivamente) que el eje del sistema sanitario lo constituyen los profesionales sanitarios y los pacientes por igual. Ambos colectivos se muestran de acuerdo en un 50% en que la gestión de las áreas se encargue a expertos en gestión sanitaria, sean o no médicos. También expresan de manera mayoritaria su firme deseo de desvincular la gestión sanitaria de los avatares y cambios políticos que tienen lugar con la periodicidad que marcan las urnas. Los dos estamentos están de acuerdo en que se definan las funciones del personal de los centros de salud y se asignen por escrito dichas tareas.

Aparte de la necesidad de realizar campañas de educación sanitaria dirigidas a la población general, los médicos y enfermeros de AP ven necesaria la implantación de sistemas de corresponsabilidad del paciente (86% y 75,4% respectivamente). El análisis muestra que el principal objetivo de los profesionales encuestados para con esta medida no es otro que reducir la utilización innecesaria de los servicios sanitarios (79% y 72%). Sobre su forma de implementación, ambos colectivos muestran mayor grado de acuerdo en que se pague por consulta o acto médico (47,40% y 31,40%), mediante `tickets’ moderadores por consultas innecesarias (33% y 39%) y por la realización de pruebas a petición del paciente sin orden médica (10% y 15%).