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Lecciones de la pandemia. Dr. Guillermo Sierra

Guillermo Sierra

..Dr. Guillermo Sierra. Ex presidente de la Organización Medica Colegial.
De esta crisis se pueden extraer varias enseñanzas.

¡¡¡Basta ya!!! La palmada en la espalda, aparte de ofensiva, no soluciona los problemas

1º.- Nuestra vulnerabilidad. La respuesta ha sido tardía y se ha demostrado que no estábamos preparados para hacer frente a una situación como la actual. La financiación sanitaria es insuficiente, en el año 2018 era de 1.617 € por habitante, cuando en Alemania se destinaron 3.879 € y en Francia 3.278 €.

2º.- Mala gestión política. Ha habido improvisación, las compras han llegado tarde y muchos de los productos comprados, defectuosos. Aunque otros países hayan actuado de manera similar, esto, no mejora nuestra gestión.

3º.- Menosprecio a los profesionales sanitarios, los cuales, sin dar la espalda al esfuerzo y estando en primera línea, no han dispuesto de los medios de protección adecuados. Somos el país con más profesionales sanitarios contagiados (mas de 47.000) y más de 35 fallecidos. Incluso con declaraciones inoportunas y desafortunadas.

4º.- Contamos con magníficos profesionales sanitarios, preparados y cualificados, que tienen unas condiciones socio laborales inaceptables y están sobrecargados de trabajo, y a pesar de la escasez de medios humanos y materiales nadie puede discutir su vocación de servicio. Se ha confirmado que ellos son los actores principales en la sanidad, y no los políticos. El médico no es un simple eslabón en la cadena de producción, como pretenden algunos. Nuestra autoridad, no son los políticos ni los gestores, es nuestro profesionalismo, nuestro código deontológico, el humanismo, nuestro contrato social y la calidad asistencial para los ciudadanos que exige nuestra profesión y nuestras organizaciones profesionales. Somos ajenos a otros intereses y esto hace que nuestra opinión debe ser escuchada y atendida para poder actuar y tomar las medidas adecuadas en situaciones tan graves como las vividas.

5º.- Hay déficits estructurales muy importantes y preocupantes. Resulta necesario profundizar en la necesidad de contar con unos servicios de urgencia y una atención primaria potentes, con medios humanos y materiales adecuados. Necesaria coordinación sociosanitaria con las residencias de mayores.

6º.- Esta pandemia nos ha enseñado que los votos no dan el conocimiento, los votos dan la representación, para que nuestros representantes políticos nos lleven apaciblemente a la otra orilla, no creando aguas turbulentas con su confrontación y sus guerras de partidos. Por esta razón, nuestros representantes deben elegir como asesores a los profesionales más cualificados en cada materia, a los profesionales con conocimiento, tengan la ideología que tengan y pertenezcan al partido que pertenezcan, pues la pertenencia a un partido político no es mérito para un cargo público.

7º.- Nos ha enseñado que las ideologías deben dar paso al conocimiento y es conveniente valorar a los políticos por su comportamiento, no por la ideología que dicen tener y que suelen olvidar posteriormente. En este intento de salir de la crisis, no hay espacio para los planteamientos decimonónicos.

8º.- La exigencia a los ciudadanos de sangre, sudor y lagrimas, como pedía Churchill, debe ir precedida de un comportamiento ejemplar, solo así, se tiene fuerza moral para pedir sacrificio y solidaridad.  Tienen que desaparecer los privilegios de los políticos, sus prerrogativas son muy superiores a las de los ciudadanos. Ha llegado el momento de que bajen del pedestal.

9º.- También hemos aprendido que faltan profesionales, mientras sobran asesores, sobran políticos y los cargos nunca deben darse por amistad, por parentesco o por pertenecía a un partido. Es el momento de enterrar la dedocracia y dar paso a la meritocracia. Transparencia absoluta.

10º.- Para salir de esta crisis socio sanitaria y económica, deben coger las riendas los profesionales, que son quienes poseen el conocimiento en cada materia y los políticos honestos, que son necesarios y son muchos, canalizar y coordinar las diferentes propuestas.

“En España muchos parecen ocupar un puesto no para desempeñarlo, si no para cobrarlo y tener de paso el gusto, de excluir a los más aptos”

Hace más de 100 años D. Santiago Ramón y Cajal dijo: “En España muchos parecen ocupar un puesto no para desempeñarlo, si no para cobrarlo y tener de paso el gusto, de excluir a los más aptos”.  Cien años después, ¿seguimos igual?

Por estas y otras muchas enseñanzas, es necesario un pacto de Estado Sanitario, reestructurando el SNS, el cual debe apoyarse en pilares diferentes a los actuales, que como se ha comprobado, tiene muchas deficiencias y se ha mantenido gracias al esfuerzo y sacrificio del personal sanitario. Que los nuevos documentos que aparezcan, no sean más de lo mismo.

Si después de esta pandemia, los profesionales sanitarios no somos capaces de exigir, para mejorar la calidad asistencial, lo que en justicia corresponde, una financiación sanitaria y unas condiciones socio laborales y retributivas similares a nuestro entorno europeo, no merecemos el respeto demandado. Hagamos socios de estas exigencias, a los mas beneficiados, a los ciudadanos, a esa sociedad que debe exigir la protección de la salud, sin largas listas de espera para las pruebas diagnósticas y para el tratamiento. Ha llegado el momento de decir ¡¡¡Basta ya!!! La palmada en la espalda, aparte de ofensiva, no soluciona los problemas. En otras ocasiones, con menores motivos, manifestamos públicamente nuestro malestar. En su momento, habrá que pasar del aplauso en los balcones, a las exigencias concretas. Esta pandemia nos ha enseñado que no podemos permanecer impasibles y menos los jóvenes con su incierto futuro.

Ojalá, nuestros representantes políticos cambien de comportamiento, para que no ocurra, porque no es deseable, lo que presupone Guillermo Fernández Vara “esta crisis se va a llevar por delante a toda la clase política”.

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