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Dr. García Sastre: “La secuenciación del virus permite conocer la relación filogenética de todos estos virus”

..Fernando Ruiz.
El I Congreso Virtual Multidisciplinar Covid-19 cierra con la ponencia del Dr. Adolfo García Sastre profesor de Microbiología en el Institute Icahn School of Medicine Mount Sinai (IISMMS) y director del Instituto de Salud Global y Patógenos Emergentes. El doctor ha expuesto los datos sobre la propagación del coronavirus y “posibles terapias que estamos investigando para poder tratar la enfermedad causada por este virus”.

El Dr. García Sastre ha clausurado el I Congreso Virtual Multidisciplinar Covid-19 abordando la propagación y las posibles terapias para el coronavirus

En primer lugar, el Dr. García Sastre  ha contextualizado la situación haciendo un recorrido por los primeros casos de esta infección. “Al ser un virus nuevo, no existen medicamentos ni vacunas. Las únicas medidas disponibles son de contención basadas en aislamiento y distanciamiento social”, ha manifestado el doctor.

En este sentido ha continuado analizando la duración del virus y ha comparado los casos diagnosticados tanto de gripe como de SARS-CoV-2 desde noviembre de 2019 hasta abril de 2020. De hecho, el 29 de febrero fue cuando se diagnosticó el primer caso de coronavirus en Nueva York. A partir de ahí el equipo del Dr. García Sastre ha realizado una secuenciación de los primeros casos diagnosticados en la ciudad americana. Esta secuencia se realiza mediante los hisopos nasales positivos que ha permitido obtener casi 100 virus entre el 29 de febrero y el 18 de marzo.

Al obtener la secuencia se puede saber cuál es la relación filogenética de todos estos virus durante el comienzo de lo que fueron los primeros diagnósticos que hubo en Nueva York. Ya a partir del 18 de marzo se dispararon y empezaron a causar muchos más casos. Es el gran problema que ha habido aquí en Nueva York”, ha declarado el especialista. No obstante, la secuenciación ha permitido conocer la procedencia de los distintos virus y la relación que tienen entre sí.

“Al ser un virus nuevo, no existen medicamentos ni vacunas. Las únicas medidas disponibles son de contención basadas en aislamiento y distanciamiento social”

En resumen, este análisis ha determinado que “los primeros casos diagnosticados en Nueva York sugieren orígenes diversos, pero la mayor parte proviene de Europa”.  “El aumento de diagnósticos que hubo a partir del 18 de marzo, señala que seguramente el virus llegó a principios de enero, empezó a propagarse localmente, antes de que se pusieran medidas de contención. Aunque había muy pocos casos diagnosticados cuando se implantaron las normas de contención, el caso de números reales era ya bastante mayor, de tal modo que ha costado poder frenar los brotes que aquí ha habido en NY”, ha asegurado el director del Instituto.

Una vez realizada la “viñeta” de los orígenes del brote en Nueva York, el especialista ha abordado los principales medicamentos que están buscando “hacer un impacto en la enfermedad que provoca este virus”. Ha repasado los principales ensayos clínicos existentes, con hidroxicloroquina y cloroquina, Remdesivir y plasma de pacientes recuperados, entre otros ensayos.

En cambio, el doctor ha manifestado que su laboratorio se ha concentrado en la búsqueda de nuevos medicamentos “basados en una hipótesis científica”.  En primer lugar, para que un medicamento logre un impacto rápido en personas infectadas, debe tener un perfil de efectos adversos determinado en humanos, que estén siendo tratados para otro tipo de dolencias, “de tal modo que sabemos con cuánto podemos tratar a una persona y cuáles son los efectos adversos que pueda tener”. De estos medicamentos hay muchos y están dirigidos a inhibir ciertas proteínas para detener el avance del virus. Por ello el doctor señala que “si podemos saber qué proteínas utiliza el virus para replicarse, y da la casualidad que alguno de esos medicamentos está inhibiendo la proteína que permite la replicación del virus, tendríamos un medicamento que impide la replicación del SARS-CoV-2”.

Los primeros casos diagnosticados en Nueva York sugieren orígenes diversos, pero la mayor parte proviene de Europa

“Nevan Krogan ha planteado el virus más o menos codificado con 29 proteínas y las ha expresado una por una en células humanas que tienen cada una como 20.000 proteínas y las ha inmunoprecipitado individualmente y ha evaluado qué proteínas caen con la proteína viral y qué proteínas humanas están interaccionando con cada una de las proteínas virales. A partir de ahí ha elaborado un mapa de interacciones proteína a proteína, con lo cual ha obtenido de un modo muy rápido, en tan solo un mes, un mapa en el que hay 332 interacciones proteína-proteína, 9 proteínas del virus y más de 300 proteínas del huésped. Alguna de estas proteínas tiene compuestos que son capaces de unirse a ellas e inhibirse; esas son 69 de estas 332. Se sabe que ya están siendo usadas en humanos interaccionando con estas proteínas, inhibiéndolas”, ha declarado el Dr. García Sastre.

En base a esto, se ha encontrado 97 compuestos que se sabe o se predice que interaccionan e inhiben alguna de las proteínas que interaccionan con las proteínas del virus. 

Se han encontrado 97 compuestos que se sabe o se predice que interacción de la proteína  del huésped con las proteínas del virus

El ensayo esta basado en “poner células donde el virus se replica bien, células Vero6 en pocillos dos horas antes de ser infectadas. Se tratan con los fármacos en concreto que estamos probando, distintas diluciones del fármaco, para ver cuáles son las más potentes. Posteriormente las infectamos. En 48 horas si no hay compuesto el virus infecta la mayoría de las células, y vemos cuántas se han infectado y determinamos qué compuesto ha inhibido la proteína viral”.

De hecho 10 fármacos demostraron actividad antiviral: inhibidores de la síntesis de proteínas (zotatin, terantin-4/plitidepsin); inhibidores de los factores Sigmar1 y SigmaR2, como antihistamínicos (clorepastina, clemastina) antimaláricos (hidroxicloriquina), ansiolíticos (siremesine), antipsicóticos (haloperidol, melperone); hormonas (progesterona) y compuestos aún en desarrollo clínico (PB28, y PD-144418).

Por último, el doctor ha concluido que la identificación de inhibidores de los receptores Sigma y de factores que participan en la síntesis de las proteínas como inhibidores potentes de la replicación de SARS-CoV-2, podrían ser usados en sayos clínicos. Además, señala que la posibilidad de considerar las terapias de combinación como forma de abordaje de este virus.

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