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Las pruebas de laboratorio en el lugar de asistencia cobran especial relevancia en los pacientes críticos y en urgencias

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Alfonso González
Point-of-Care Testing (POCT) hace referencia a aquellas pruebas de laboratorio que se determinan en el lugar de asistencia al paciente, fuera del laboratorio clínico. En la actualidad se encuentran en plena expansión debido a que permiten obtener los resultados con mayor rapidez y menor probabilidad de errores, dado que desaparecen algunas etapas del proceso de diagnóstico de laboratorio, como la cumplimentación del volante de petición o el transporte de muestras. De hecho en 2007, solo en Estados Unidos, el coste del diagnóstico in vitro era de 11.300 millones de dólares, mientras que en 2013 se estima que alcance los 18.700 millones de dólares. 

“Este tipo de pruebas acercan los medios del laboratorio clínico al médico y al paciente, permitiendo incluso que el propio paciente se implique en el manejo de su proceso asistencial. Todo ello es posible gracias a los avances tecnológicos, que contribuyen al desarrollo de pequeños analizadores portátiles, de mesa, tipo PDA e incluso dispositivos in vivo, que cada vez permiten medir más magnitudes biológicas”, afirma la doctora Paloma Oliver Sáez, Presidenta del reciente Grupo POCT de la SEQC. 

“Estas determinaciones – continúa la experta – cobran mayor importancia en las áreas de cuidados a pacientes críticos y en urgencias, ya que en ellos los cambios se pueden originar rápidamente, lo que hace necesaria una monitorización efectiva que permita un diagnóstico y tratamiento rápido”. 

“Si bien es en este tipo de pacientes en los que el POCT es más relevante, -explica la doctora- estas pruebas pueden efectuarse en diferentes ámbitos. Suelen ser más frecuentes a nivel hospitalario, en función de las condiciones clínicas de los pacientes, su ubicación en el hospital respecto al laboratorio o en los casos en los que no se pueda garantizar el cumplimiento de unas condiciones preanalíticas adecuadas para llevar a cabo las determinaciones solicitadas. También pueden realizarse en otras áreas como centros de salud, transporte sanitario o en el domicilio del paciente. En este sentido pueden mejorar la asistencia de los pacientes como en el caso de enfermedades crónicas, optimizando la gestión de la obtención de las muestras, evitando visitas innecesarias, desplazamientos costosos o la pérdida de horas laborales”.

“Pero aunque las ventajas que conlleva el POCT son numerosas, no deben realizarse de forma indiscriminada – afirma la Presidenta del grupo -. Se debe evaluar su necesidad en cada caso según el ámbito y el tipo de paciente. Para ello, se tendrán que tener en cuenta determinados aspectos en relación al paciente, al clínico, al laboratorio, a la institución y al sistema sanitario. Hay que considerar aspectos clínicos como el reconocimiento precoz de situaciones críticas, la reducción de complicaciones pre o postoperatorias o la utilización de fármacos que requieran monitorización, pero también aspectos organizativos y económicos”.

Por todo ello, la Dra. Oliver considera que “es importante que el laboratorio clínico se implique en todo el proceso relacionado con las pruebas POCT para asegurar un adecuado manejo de estas determinaciones. Además, el desarrollo de las mediciones en el lugar de asistencia está condicionado a los progresos y cambios tecnológicos, que cada vez suceden a más velocidad. Es posible medir cada vez más magnitudes biológicas con equipos más sencillos que pueden ubicarse en diversas áreas y, debido a la mayor disponibilidad de estas determinaciones, podría también producirse una utilización innecesaria o incorrecta”.

Encuesta para conocer el uso de las pruebas POCT en los laboratorios clínicos españoles
La doctora indica que “la relevancia y las características particulares que presentan este tipo de determinaciones motivan que existan grupos de trabajo en torno a ello. Por ello, la SEQC decidió crear el grupo sobre POCT, que elaboró un interesante documento acerca de la implantación de este tipo de pruebas. Dentro de los objetivos planteados para este año hemos contemplado llevar a cabo un estudio acerca de la situación actual del POCT en España. Para ello, estamos diseñando una encuesta que nos permita obtener información sobre el tipo de determinaciones en el lugar de asistencia que se realiza en cada centro, si se efectúa una evaluación de los equipos previa a su instalación, cuál es el papel del laboratorio en el proceso, etc.” 

“Todo ello ayudará a una correcta implantación del POCT, que debe entenderse como un proyecto en el que han de integrarse personas de diversas áreas: facultativos, supervisores y personal de enfermería de diferentes servicios, personal de suministros y del servicio de informática e incluso pacientes, todos ellos liderados y coordinados desde el laboratorio clínico a través de la figura del coordinador de POCT”, continúa la experta.

“Este grupo multidisciplinar deberá llevar a cabo funciones técnicas y organizativas, como evaluar la necesidad de utilizar POCT en un área determinada, seleccionar métodos e instrumentación adecuados que deben ser evaluados por el laboratorio clínico, desarrollar la conectividad de los equipos de modo que se puedan monitorizar diariamente desde el laboratorio, elaborar un programa de evaluación de la calidad, un plan de mantenimiento preventivo y correctivo, diseñar un programa de formación inicial y continuada del personal responsable de las determinaciones, establecer cómo se van a informar los resultados, identificar causas potenciales de error, etc. Para ello es muy importante el trabajo en equipo y la implicación de todo el personal”.

Para finalizar, la doctora Oliver afirma que “los profesionales del laboratorio clínico debemos considerar que no se trata de determinaciones que se realizan en otras unidades fuera de nuestro ámbito, sino que es el laboratorio el que se acerca al médico y al paciente para contribuir a mejorar el proceso asistencial, y que constituyen una herramienta más del laboratorio clínico como apoyo para el adecuado manejo de los pacientes”.