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En busca de fármacos para adelantarse a los coronavirus del futuro

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..Gema Maldonado.
Mientras laboratorios y centros de investigación de todo el mundo tratan de hallar una vacuna eficaz contra el coronavirus y se desarrollan ensayos clínicos con fármacos conocidos, el equipo del Dr. Víctor Guallar en el Barcelona Supercomputing Center (BSC) ya trabaja con la mirada puesta en los futuros coronavirus que tengan la capacidad de pasar de animales a humanos, adelantándose a ellos, con el desarrollo de moléculas para generar fármacos antivirales capaces de frenar al SARS-CoV-2, pero también a los que puedan venir en los próximos años.

El equipo del Dr. Víctor Guallar en el Barcelona Supercomputing Center (BSC) ya trabaja con la mirada puesta en fármacos antivirales frente a los futuros coronavirus

Sobre esta idea trabaja el proyecto de Diseño de antivirales para SARS basados en polifarmacología que coordina el Dr. Guallar. Tratan de atacar dianas de los tres últimos coronavirus que han pasado a humanos en las últimas dos décadas. El SARS, el MERS y el actual SARS-CoV-2 tienen muchas cosas en común. Por lo que desarrollar un fármaco que funcione con estos virus supone “tener muchas más posibilidades de que funcionara para los próximos que puedan salir de aquí a unos años”, explica el investigador y responsable del equipo de modelado electrónico y atómico de proteínas del BSC.

Tanto laboratorios como centros de investigación se han centrado en probar moléculas ya conocidas o en el mercado. De hecho, el proyecto europeo Excalate4Cov, del que también participa el BSC, anunciaba hace unos días los resultados obtenidos en pruebas experimentales con el raloxifeno, un genérico para la osteoporosis, por su posible capacidad para evitar la propagación del virus en casos leves de Covid-19. Sin embargo, el Dr. Guallar se muestra algo “escéptico” con la eficacia de las moléculas conocidas frente a este virus. “Se ha hablado de muchos fármacos, pero si una molécula hubiera funcionado bien, ya estaría claro”, afirma.

Desarrollar un fármaco que funcione con el SARS, el MERS y el actual coronavirus supone “tener muchas más posiblidades de que funcionara para los próximos que puedan salir de aquí a unos años”

“La mayoría de científicos tenemos claro que la vacuna es lo que nos va a salvar. Pero creo que tenemos que trabajar en antivirales específicos de coronavirus, igual que hemos hecho con el sida”. Un medicamento que parta de cero supone entre 10 y 15 años hasta su llegada al mercado, “en casos drásticos se podría acelerar a cuatro o cinco años”, apunta. Por lo que tiene claro que la vacuna llegará antes que los antivirales para el SARS-CoV-2, pero “nos preparará para no tener que volver a pasar por este caos de confinamiento en el futuro”.

Moléculas capaces de atacar las proteasas del coronavirus
El proyecto toma como diana a la que atacar la proteasa del coronavirus. El Dr. Guallar señala que en el caso del primer SARS y del actual, ambas “son calcadas, tienen un 97% de coincidencias”. En el caso del MERS, la coincidencia baja a un 50%, pero sí es muy similar la zona en la que la proteasa funciona para cortar las cadenas polipéptidas con las que hacer más proteínas, para que el virus siga haciendo copias de sí mismo y reproduciéndose. “Lo bueno de esta proteasa es que sabemos que es un bueno objetivo y, si la bloqueamos, acabamos con el virus”.

El proyecto toma como diana a la que atacar la proteasa del coronavirus

De hecho, en el mercado hay antivirales para las proteasas de otros virus, como el VIH o la hepatitis. “Ya se ha trabajado mucho con ellas y se sabe bastante”, apunta. Esto es una ventaja que se une a otra: son muy diferentes a las proteasas humanas, con lo cual, “pensamos que el fármaco no tendrá demasiados efectos secundarios”.

Pero, ¿cómo encontrar la molécula que sea capaz de bloquear la proteasa del coronavirus?. Aquí es donde entra la supercomputación. Para hallar el fármaco, hay que hacer una búsqueda en librerías con cientos de millones de moléculas de simulación virtual. Es imposible hacer esa búsqueda de forma experimental, por lo que es la capacidad de la supercomputación la que puede hacer todas esas búsquedas de forma más rápida.

La proteasa funciona para cortar las cadenas polipéptidas con las que hacer más proteínas para que el virus siga haciendo copias de sí mismo

Según explica el Dr. Guallar, ya han conseguido seleccionar dos tipos de moléculas con las que han llevado a cabo el primer análisis computacional, en el que han descubierto aspectos “muy interesantes”. “El core de la molécula tiene tres ‘brazos’ que se acoplan muy bien. Con supercomputación, haciendo miles y miles de pruebas para cada ‘brazo’, intentamos hacer una molécula que se una muy bien a estas proteasas pero muy mal a todas las otras humanas”, explica. Es la forma de bloquearlas.

Toda esta búsqueda puede llevar unos tres meses. Después, hay que “refinarla” hasta tener la molécula “perfecta”, la que menos problemas de “administración y toxicidad” tenga. Es entonces, cuando pueden empezar la experimentación celular y, más tarde, las pruebas con animales.

Dr. Guallar: “Con supercomputación, haciendo miles y miles de pruebas, intentamos hacer una molécula que se una muy bien a estas proteasas pero muy mal a todas las otras humanas”

“En el mejor de los casos, este proceso tarda entre uno y dos años”, reconoce el Dr. Guallar. Por el momento, su equipo y sus socios en el proyecto, el Instituto de Química Avanzada de Catalunya (IQA) del CSIC y la empresa Nostrum Biodiscovery (NBD), cuenta con financiación para un año. Se trata de los 190.000 euros concedidos por el Instituto de Salud Carlos III procedentes del Fondo Covid-19. “Estamos buscando financiación para expandirlo uno o dos años más. Con lo que tenemos actualmente esperamos sacar algún resultado experimental interesante, entonces sería más probable que entrara esa financiación”, confía el investigador.

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