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La prolongación de la estación cálida incrementa el número de casos de alergia por picadura de himenópteros

Aunque faltan pocas semanas para que concluya oficialmente el verano, los alérgicos a las picaduras de avispas y abejas (himenópteros), no deberían de bajar la guardia en los próximos meses. Es la recomendación que hacen los expertos en alergología ante el incremento de reacciones alérgicas observadas en los últimos años debido a la prolongación de la estación cálida.

Las picaduras de avispas y abejas (himenópteros) se disparan durante los meses cálidos, cuando estos insectos están activos y se hace más vida al aire libre. Pero, además, las altas temperaturas, aumentan la agresividad de ambas especies. “Ya en 2011 tuvimos calor hasta casi primeros de noviembre, algo que la propia Agencia de Meteorología (Aemet) consideraba ‘anómalo’ lo que supuso un aumento notable en el número de consultas por picadura de estos insectos. Este año, parece que puede repetirse esta situación”, comenta la doctora Arantza Vega, coordinadora del Comité de Alergia a Himenópteros de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). “Por eso, no podemos bajar la guardia en septiembre y octubre”, afirma.

La especialista advierte de otro fenómeno que ha contribuido, igualmente, a aumentar la frecuencia de reacciones alérgicas a himenópteros: “Se trata de la picadura de la avispa papelera ‘Polistes’, más resistente a la contaminación y que está desplazando a la avispa común”.

Las reacciones a picaduras de himenópteros suelen ser locales, con picor, enrojecimiento y edema circunscrito en la zona donde pica el artrópodo. En personas susceptibles puede producirse hinchazón intensa y de larga duración, aunque esto generalmente no conlleva riesgos de reacción grave en siguientes picaduras. Por el contrario, las reacciones alérgicas de importancia médica son las denominadas sistémicas o generalizadas, que se manifiestan por picor y erupción a distancia de la picadura o por toda la piel y, en ocasiones, dificultad para respirar y alteración del nivel de conciencia.

En España, según los datos de la SEAIC, aproximadamente el 3% de la población es alérgica al veneno de avispas y abejas. La tasa de mortalidad se estima en un 0,4 por millón de habitantes, lo que significa que entre 15 y 20 personas podrían morir cada año por esta causa. La doctora Vega recuerda que “aunque, la mayoría de los pacientes sufre reacciones locales, muchos de ellos podrían sufrir una reacción sistémica con hipotensión, broncoespasmo y pérdida de conciencia. En general, las personas que sufren una reacción alérgica grave de este tipo no son enviadas a un especialista en alergia y, por tanto, no reciben un correcto diagnóstico y tratamiento para su enfermedad, con el riesgo que implica para su vida esta situación”. El tratamiento para los pacientes que ya han sido diagnosticados de alergia al veneno de avispas o abejas es “muy efectivo, pues consigue evitar las reacciones alérgicas y está basado en la inmunoterapia específica a través de vacunas con el veneno de los himenópteros”, subraya la doctora Vega. “Su efectividad, superior al 95%, está probada mediante la repicadura controlada del insecto”.

Picadura de abejorro

Los abejorros son menos agresivos que las abejas y no suelen picar, por lo que las reacciones alérgicas a su picadura son raras en la población general. Sin embargo, la prevalencia de esta alergia a himenópteros también se ha incrementado, sobre todo en la última década y concretamente en el área mediterránea (Almería y Málaga sobre todo), debido a que cada vez se utilizan más los abejorros para la polinización de plantas de invernadero (tomates, calabacín, pimiento…). En los cultivos mencionados, cuyas flores son poco atractivas para las abejas, los agricultores usan abejorros (especialmente Bombus terrestris) porque son más grandes que las abejas, pueden visitar mayor número de plantas por vuelo, trabajan a bajas temperaturas y con poca intensidad de luz y no vuelan colectivamente fuera del invernadero. Esto ha llevado a un aumento de su utilización y consecuentemente a un aumento de reacciones adversas por veneno de esta especie. Hasta hace algunos años no se disponía de vacuna específica para abejorros y se aplicaba la existente para el veneno de abeja, algo que justifica la no protección de algunos pacientes. En la actualidad, se está utilizando veneno de abejorro para el diagnóstico y el abordaje terapéutico. La inmunoterapia con veneno de abejorro es comparable a la existente con veneno de abeja y avispas.

Consejos para transmitir a los pacientes
1. En la mayoría de ocasiones los insectos pican al sentirse amenazados. Evite:

  • La proximidad de sus nidos, colmenas.
  • Realizar aspavientos si alguno se le acerca.
  • Que sus familiares manipulen los nidos.

2. Su agresividad aumenta con el calor y al defender comida o bebida dulce (especialmente refrescos), con los perfumes y olores fuertes. Evite:
Comer al aire libre

  • Manipular contenedores de basuras.
  • Realizar actividades de jardinería.
  • Ir descalzo/a o con sandalias.
  • Colonias, perfumes, ambientadores, etc
  • Las ropas holgadas y de colores vivos.
  • Dejar la ropa al aire libre (en todo caso, debe sacudirla antes de usarla).

3. Antes de iniciar la conducción de un vehículo asegúrese de que no hay insectos en el mismo, conduzca con las ventanillas cerradas.En caso de una picadura por avispa o abeja:

  • Incluso sin ser alérgico, se recomienda no permanecer en la zona, ya que las feromonas de alarma liberadas durante el ataque podrían atraer a otras e inducir nuevas picaduras.
  • Si usted es alérgico use la medicación que le haya indicado su alergólogo y en caso de síntomas importantes acuda rápido al médico o servicio de URGENCIAS más cercano.
  • Tras realizar el diagnóstico adecuado el alergólogo valorará la necesidad de tratamiento
    • Inmediato: A los pacientes alérgicos al veneno de abejas y avispas se les recomienda llevar adrenalina autoinyectable para administrarsela en caso de reacciones graves con nuevas picaduras. Retrasar el uso de adrenalina utilizando otros fármacos (corticoides, antihistamínicos) puede provocar la muerte del paciente.
    • Curativo: mediante inmunoterapia específica; las vacunas con veneno de himenópteros son el único tratamiento capaz curar la alergia y hacer que no se produzcan síntomas en caso de nuevas picaduras (de hecho las dosis máximas suelen ser equivalentes a dos picaduras).
    • Preventivo: Con las medidas de evitación antes indicadas.