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¿Cuánto va a durar el nivel tecnológico de los hospitales?

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¿Durante cuánto tiempo los hospitales o centros sanitarios podrán mantener el nivel tecnológico actual? ¿Cuándo será obsoleta la tecnología sanitaria ahora instalada? Estas cuestiones protagonizaron la mesa de debate “Sostenibilidad y renovación tecnológica en los sistemas de salud”, celebrada hoy en el marco del X Congreso de la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica (SEEIC) y en la que han intervenido Joan Carles Rueda, subdirector de Tecnología Médica del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona; Laura Pellise Urquiza, directora del CRES de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona; Eva Sánchez, directora de l’Área de patrimoni i Inversions del Servicio Catalá de la Salut; e Ignacio Ayerdi, director general de Philips Cuidado de la Salud.

“La renovación tecnológica es necesaria, pero siempre que esa renovación implique y se haga con un valor añadido, racionalizando”, explica Joan Carles Rueda. En su opinión, la innovación tecnológica cada vez es más difícil y costosa y va encaminada a centrarse cada vez más en sectores muy concretos, por lo que el impacto de esta innovación para la renovación podría ser cada vez menor. “En España se han realizado en los últimos años inversiones muy importantes en tecnología médica en muchos centros y, si queremos contribuir con la sostenibilidad, las próximas que se hagan deben hacerse con valor añadido”, explica.

Además, el mantenimiento de la actual tecnología no debería suponer un problema a nivel económico en nuestro país, según Rueda. “Las partidas para la compra son las primeras que se ven afectadas por los ajustes económicos en los hospitales. Los costes del mantenimiento de la tecnología en los centros sanitarios están por debajo del 1 por ciento del presupuesto general de un hospital, un porcentaje muy bajo teniendo en cuenta que el gasto en recursos humanos supone dos tercios del presupuesto”, sostiene este experto. Además, “renovar para innovar tampoco debería representar un problema, porque las inversiones no serán tan grandes, serán de valor añadido”, continúa.

La renovación tecnológica médica no sólo afecta a los técnicos de Electromedicina, sino también a los que la usan: asistentes, gerencias, direcciones de los centros, industria… “¿Cuál debería de ser la buena praxis de la incorporación de innovación tecnológica? ¿Cuál será la respuesta de la industria fabricante de esta tecnología en un momento de crisis económica como el actual?”, se pregunta este profesional. “Debemos buscar un consenso que permita racionalizar con criterios esta renovación y, sin lugar a dudas, la incorporación de nueva tecnología debe llevar implícito los cambios en los procesos asistenciales”, concluye.

Las TICs en los sistemas electromédicos
Igual que es importante la buena praxis en la renovación de la tecnología sanitaria, también lo es la correcta integración de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en los sistemas electromédicos con el objetivo de conseguir una atención sanitaria a los pacientes más segura y de mayor calidad. En los hospitales existen servicios de Informática y de Electromedicina, pero, ¿hasta dónde debe llegar la gestión y el mantenimiento de la tecnología médica por parte de cada uno? Ese ha sido uno de los puntos de debate de los profesionales en tecnología sanitaria que han participado en otra mesa celebrada hoy en el X Congreso de la SEEIC bajo el título “Electromedicina y TICs integradas al servicio del paciente”.

“Hoy en día es inevitable la incorporación de las tecnologías de información y comunicación en los sistemas electromédicos porque cuentan, cada vez más, con una gran parte de software y aplicativos informáticos imprescindibles para su funcionamiento. En este sentido, es necesaria una colaboración entre ambos servicios, de tal forma que la atención al paciente sea lo que prime”, afirma José Carlos Fernández de Aldecoa, vocal de la SEEIC y subdirector de ingeniería del Complejo Hospitalario Universitario de Canarias, La Laguna (Tenerife), quien ha moderado el debate. Junto a este profesional, en la mesa han participado también Víctor Robert Roca, subdirector de informática del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona; Claire Muprhy, ingeniero y socio consultor de Tecno-Med Ingenieros; y Tomás Salas Fernández, responsable del Plan de Digitalización de la imagen médica de la  Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut del Departament de Salut.

Por otro lado, ya es práctica habitual en la mayoría de los hospitales que cualquier clínico puede acceder a los resultados de las pruebas diagnósticas o historia clínica de sus pacientes. Esto solo es posible gracias a la digitalización y gestión electrónica de los resultados obtenidos a partir de los distintos equipos electromédicos y a los sistemas de comunicación actuales. Aunque cada hospital sigue un modelo distinto, en el que los servicios de Electromedicina y de Informática dependen de un área u otra, con distintas organizaciones y peso específico, siempre debe primar la atención al paciente, según Fernández de Aldecoa. 

Además, estos profesionales también han debatido sobre el hecho de que, en la actual normativa, el software médico es un producto sanitario. Y es que, el real decreto 1591/2009 establece que el software de aplicación médica es producto sanitario y tiene el mismo calificativo que una resonancia magnética o un escáner. “Los software de aplicación médica son tan producto sanitario como cualquier otro, y esta última norma viene a ratificar lo que ya adelantaba la anterior reglamentación”, sostiene.

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