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Hay vida más allá del Covid-19. Antonio Burgueño

Covid-19

..Antonio Burgueño Jerez. Director del Proyecto Venturi/Proyecto Impulso.
O mejor dicho, hay enfermedad. O afinando un poco más, hay pacientes de muchas otras patologías de pronóstico leve o muy grave, o tal vez con resultado de muerte. Y no se trata de quitar importancia a una patología, la del Covid-19, que tantas desgracias está trayendo, y que tanto ha trastocado nuestras vidas.

No quiero relativizar lo grave de la pandemia, pero si ponerla en contexto. Pero a juzgar por “las noticas”, parece que no hay otra cuestión a tratar en el sistema sanitario. Nos repiten hasta la saciedad cuantas camas están ocupadas, y se considera que hay margen, bajo el falso paradigma de que todas están disponibles para los enfermos de Covid-19 (no se dice, pero es lo que se deduce).

No solo covid-19 hay pacientes de muchas otras patologías de pronóstico leve o muy grave

Hoy hablar de sanidad es sinónimo de Covid-19. Nos cuentan hasta el último paciente, allá donde este, sea grave o tal vez asintomático. No hay problema en mandar un equipo de reporteros para cubrir la noticia, sea cual sea el pueblo o ciudad.

Confieso que cuando veo esto “me pongo malo”. No quiero imaginarme si se hiciera lo mismo con los miles de enfermos de cáncer, de daño cerebral adquirido, de problemas cardiacos, neurológico, neumológicos, etc que cada día sufren su enfermedad. La histeria colectiva no tendría límites.

No nos engañemos, el sistema sanitario está colapsado

No nos engañemos, el sistema sanitario está colapsado, al menos para los que tienen la desgracia no sólo de estar enfermos, sino de estarlo de otras patologías que no sea Covid-19. Tradicionalmente (hasta la pandemia) eran más los pacientes que entraban en lista de espera que los que salían intervenidos. Después del parón del confinamiento y brutal impacto inicial en la sanidad, las vacaciones, y el Covid-19 presente, el sistema lleva desde febrero sin coger su “velocidad de crucero”. Los diagnosticados esperan mucho más tiempo. Los que están en proceso diagnostico se les va atendiendo “con cuentagotas”. Y los peor: aquellos que están en su casa con patologías, tal vez graves, y no lo saben.

Un sistema sanitario que no da respuesta a tiempo no es fiable, y no se puede decir que funciona. Porque no es seguro, pues muchos pacientes van a ver como se les complica su patología y, tal vez, con resultado de muerte. Y sea cual sea la causa, la desgracia personal es igual de lamentable. Aunque un poco más si es evitable.

Un sistema sanitario que no da respuesta a tiempo no es fiable, y no se puede decir que funciona

Y no es un problema político, o al menos no sólo político. Y tampoco voy a pedir en estas líneas a los gestores públicos que lo solucionen, o no sólo a ellos. Pues es un problema de un sistema sanitario que hemos construido entre todos durante, al menos, los últimos cincuenta años. Un sistema que requiere de mucha flexibilidad para asumir lo más eficientemente posible y lo más rápido posible los problemas de salud de los ciudadanos, que se venían acumulando en cola todos los años. Pero que ha reventado con la irrupción de una patología que, no sólo demanda ingentes cantidades de recursos, sino que viene a restárselo al resto de enfermos. Que pueden tener también el Covid-19 como comorbilidad. Lo que hace la situación más grave si cabe.

Y esta operación se me antoja más que complicada, pues requiere de implantar metodologías y herramientas de proceso basadas en la ingeniería industrial y en la matemática aplicada (investigación de operaciones, procesos estocásticos) al proceso asistencial para la optimización de los recursos, en un marco sanitario público regido por normas de derecho administrativo.

Asumamos por tanto que, como sociedad, tenemos un problema sanitario tremendamente grave

Asumamos por tanto que, como sociedad, tenemos un problema sanitario tremendamente grave, que requiere contar con todos los recursos disponibles. Y digo lo disponible porque ya antes del Covid-19 la financiación de la sanidad era ya un problema serio. Hagamos una reflexión profunda para dimensionar bien el problema, basada en análisis rigurosos, que nos apunten las soluciones adecuadas para encauzar los problemas de salud de los ciudadanos, haciendo cada profesional y cada Institución el mejor papel que pueda y deba jugar. Nos jugamos mucho, tanto como nuestra salud (la vida en no pocos casos) y nuestro bienestar. Total nada.

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