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Cómo experimentar la vida de un paciente con dolor crónico

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El próximo lunes, 15 de octubre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el Día Mundial contra el Dolor, motivo por el cual la Fundación Grünenthal y la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) han organizado el encuentro interactivo “En la piel de un paciente con dolor”, donde los asistentes “han podido experimentar cómo es el día a día de un paciente con dolor crónico gracias a unos trajes especialmente diseñados para ello”, ha apuntado la doctora Isabel Sánchez, directora de la Fundación Grünenthal. El dolor “es un grave problema sanitario que padecen más de seis millones de españoles (un 17,25% de la población), y si hablamos de dolor crónico, el 20% de la población europea está afectada por él”.

El dolor lumbar crónico es uno de los dolores con mayor prevalencia, por lo que ha sido especialmente abordado durante esta jornada, así como su impacto en la población española. Según la doctora María de Madariaga, de la Unidad del Dolor del Hospital Infanta Sofía, de Madrid, sus cifras de prevalencia “son demasiado elevadas, al igual que en el resto de Europa”. Por ello, “es importante diagnosticar su causa para poder aliviarlo parcial o totalmente mediante un tratamiento orientado en lo posible al mecanismo de generación de dicho dolor”, ha explicado. También es clave “un abordaje multidisciplinar encabezado por el médico de atención primaria, en primer lugar, y por los profesionales de las unidades de dolor, en caso de que la respuesta al tratamiento farmacológico no sea adecuada o tarde en llegar”.

El dolor lumbar crónico se puede prevenir “evitando el sobrepeso y la obesidad, el sedentarismo y las cargas de peso excesivas en el puesto de trabajo”, ha señalado la doctora de Madariaga. También es recomendable conocer las medidas de higiene postural y practicar habitualmente ejercicio físico, especialmente la natación, el pilates o el yoga”, añade. Una vez diagnosticado, “es fundamental que el médico de atención primaria instaure un tratamiento analgésico con el objetivo de favorecer la rehabilitación física del paciente y mejorar su calidad de vida, sin olvidarnos del tratamiento intervencionista de las unidades de dolor”. La experta ha pedido que se mejore el acceso a las unidades especializadas en el tratamiento del dolor y que se fomente la formación continuada de médicos y personal de enfermería.

En la jornada también ha estado presente Esperanza Cutillas, paciente de dolor crónico desde hace casi 20 años, que ha narrado su experiencia personal. “He vivido momentos muy aterradores y difíciles, pero conservo un recuerdo que prevalece sobre el resto: un día me fue imposible sostener la pequeña mano de mi hija porque el dolor era demasiado intenso”, ha explicado. ”Con el tiempo aprendí a hablar libremente con mis médicos, sobre todo con los que están en la unidad del dolor. No me costaba darles información cuando algo no estaba funcionando porque me sentía arropada y comprendida”, añade. “Si pedimos ayuda, no somos débiles, sino más sensatos e inteligentes. Ahora, Esperanza está volviendo a vivir. Está estudiando terapia ocupacional para poder ayudar a las personas que lo necesitan “para que sepan llegar a los recursos que hoy en día tienen a su alcance”.

Alipio Gutiérrez, presidente de ANIS, cree que este tipo de actividades tienen una enorme utilidad y dan mucho juego. “Sólo cuando eres capaz de ponerte en el lugar del otro es cuando verdaderamente entiendes su problema”, ha apuntado. “El traje nos ha permitido tener una mayor empatía con las personas que están sufriendo este grave problema”. En el día a día de los informadores de la salud, “se habla mucho de enfermedades y de novedosas alternativas diagnósticas y terapéuticas, pero apenas hacemos caso a uno de los síntomas característicos de muchas de las patologías. No le damos toda la relevancia que debería tener ni pensamos en lo que puede suponer para cada persona, que además lo vive de maneras muy distintas”.