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Solo el 50% de los reclusos diagnosticados de hepatitis C está en tratamiento

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Cerca del 50% de los reclusos en España con hepatitis C no recibe tratamiento en los centros penitenciarios por diferentes causas. Este es una de los problemas que se ha debatido en el simposio de Roche titulado Presente y futuro del IFN en los tratamientos del VHC, en el marco del IX Congreso Nacional, XVI Jornadas y I Congreso Internacional de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP), que se celebra en Madrid del 15 al 17 de noviembre.

Según los expertos, en los últimos cinco años la prevalencia de esta enfermedad ha disminuido debido a la reducción del consumo de drogas por vía parenteral y a los programas de reducción de daño, rondando, en la actualidad, el 20%. En relación al manejo de un paciente con hepatitis C en el entorno penitenciario, el Dr. Pablo Saiz de la Hoya, coordinador del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la SESP, asegura que “no existe diferencia alguna en comparación con los pacientes no privados de su libertad, por ejemplo en el acceso a nuevas terapias donde la problemática es la misma que extra penitenciariamente, pero exacerbada en prisiones”.  

Tal y como explica el Dr. Saiz de la Hoya, “el perfil del recluso con hepatitis C es de un paciente de 40 años que ingresó en prisión hace más de cinco años, nacido en España, y que ha consumido drogas en la mayoría de los casos por vía intravenosa. Sobre un 40% está coinfectado por el VIH”.
Conclusiones preliminares del Estudio PERSEO

En el marco del Congreso de la SESP se presentarán los resultados preliminares del Estudio PERSEO cuyo objetivo es conocer la prevalencia de trastornos de personalidad en la población reclusa al tiempo que se analiza si este trastorno influye en el cumplimiento del tratamiento de la hepatitis C y en los posibles problemas de adherencia.

El Dr. Andrés Marco, médico del Centro Penitenciario La Modelo de Barcelona, será el encargado de exponer estos resultados preliminares. Según este estudio, aproximadamente el 70% de la población penitenciaria española padece trastornos de la personalidad. “Hasta donde hemos analizado, estos pacientes no presentarían ninguna dificultad en cuanto a la respuesta del tratamiento para el VHC C ni mayores tasas de abandono”, explica el Dr. Marco. 
Tal y como asegura este experto, “los resultados de la respuesta viral rápida con peginterferon alfa-2a en la semana cuatro de tratamiento han sido buenos, y hasta el momento no se han encontrado diferencias entre los pacientes con trastornos de la personalidad y los que no la tienen”.

Las barreras de acceso
Según la opinión del Dr. Saiz de la Hoya, “las tasas de curación más altas se conseguirían con una selección adecuada de los fármacos y el control de la eficacia y de los efectos adversos de los mismos”. 

En relación a la triple terapia, este experto asegura que “al principio se restringió el uso de estos fármacos en el entorno penitenciario pero que a día de hoy se ha establecido un protocolo para acceder a ellos.  Éste no incluye a los presos preventivos y a los coinfectados por el VIH.

A pesar de que el recluso no tiene acceso directo con el especialista cuando lo desee, los expertos en la materia aseguran que “si la coordinación entre el centro penitenciario y el hospital es buena, el manejo del tratamiento de la hepatitis C en estos pacientes es excelente”. En concreto, en España existen tres modelos de atención, “el primero en el que el médico de prisión trata directamente al enfermo de hepatitis C; el segundo que consiste en que el especialista se acerca a prisión y un tercer, y último modelo, en el que los pacientes penitenciarios se trasladan al hospital”, señala el Dr. Saiz de la Hoya.

Por último, el coordinador del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la SESP recalca que “es más fácil tratar la adherencia al tratamiento de los pacientes en el entorno penitenciario al contar con un profesional sanitario que se encarga de la supervisión directa de la toma de la medicación. Sin embargo, son tratamientos que tienen unos efectos adversos considerables, lo que supone una de las principales causas de abandono. El tratamiento de la hepatitis C no suele ser una urgencia, pudiéndose elegir el momento mas adecuado con lo que el paciente suele estar muy motivado y como consecuencia las tasas de abandono voluntarias son bajas”.