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200 sociedades científicas apoyan un documento para mejorar la atención de fibrilación auricular en urgencias

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Expertos de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) acaban de publicar en el último número de la revista “Emergencias” la actualización del documento de consenso “Manejo de los pacientes con fibrilación auricular en los servicios de urgencias hospitalarios”. Se trata de “una adecuación de la evidencia científica de las guías de práctica clínica internacionales, haciéndola además aplicable a la realidad de los servicios de urgencias de nuestro país, con independencia del nivel de sofisticación de cada hospital”, ha explicado el doctor Alfonso Martín, coordinador del Grupo de Arritmias Cardiacas de SEMES, en una rueda de prensa celebrada hoy en Madrid. Además, “se han introducido las principales novedades terapéuticas que ha habido en los últimos diez años, como los anticoagulantes orales -que apenas interfieren con otros fármacos y alimentos y pueden administrarse en dosis fijas sin necesidad de monitorización- o un nuevo antiarrítmico  que destaca especialmente por su rápida acción y seguridad en pacientes con fibrilación auricular de reciente comienzo.”.

Este nuevo documento de consenso se basa en otro de 2003 y tiene como principal objetivo “la homogeneización de la práctica clínica en torno al abordaje de la fibrilación auricular, un tipo de arritmia que es muy frecuente en los servicios de urgencias de todos los hospitales, sean éstos del tipo que sean”, explica el doctor Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la SEC.  “Además, al desarrollar este documento entre expertos de ambas sociedades en común, pretendemos que la atención del enfermo siga un tratamiento lineal y que lo que se decida en Urgencias se continúe luego desde el Servicio de Cardiología, con el fin de incrementar la adecuación del tratamiento y de optimizar el uso de los recursos”, señala.

Inclusión de las últimas novedades terapéuticas
El documento de consenso incluye los nuevos avances terapéuticos para el tratamiento de la fibrilación auricular, entre los que destacan, como explica el Dr. Martín, “los destinados a la restauración del ritmo sinusal (es decir, el latido normal del corazón),  como es el vernakalant, y los destinados al mantenimiento de dicho ritmo. Además tenemos más datos de estudios propios y de otros países que nos permiten ampliar el número de pacientes a los cuales se les tiene que controlar el ritmo en los servicios de urgencias”.

También “se han modificado los criterios de anticoagulación en base a las recomendaciones de las guías europeas”, apunta el experto. “El tratamiento antitrombótico profiláctico disminuye sustancialmente el riesgo de ictus en la fibrilación auricular, que es muy elevado con respecto al de la población general, por lo que en el documento de consenso se aconseja su instauración siempre que existan factores de riesgo para esta complicación”.

En tercer lugar se han incorporado nuevas indicaciones en el control de la frecuencia cardiaca, que “se convierte en la estrategia de elección especialmente en pacientes ancianos con elevada comorbilidad”, afirma. El control de la frecuencia y el control del ritmo “son dos alternativas compatibles y deben realizarse de modo conjunto en los servicios de urgencias, tal y como recomiendan las guías de práctica clínica”, señala.

Gran expectativa nacional e internacional
Como explica el doctor Martín, “una de las características más destacadas de este  consenso es que es el único que se centra en el abordaje de la fibrilación auricular en su fase aguda y que cuenta con el aval de las dos sociedades científicas que más se involucran en el manejo de las arritmias”.  “En nuestro país se han generado grandes expectativas por parte de los servicios de urgencias, que esperan adaptar las recomendaciones del documento a las características propias de cada cual”, añade. Asimismo, “expertos de diferentes zonas de América Latina y de Europa nos han pedido este nuevo documento de consenso con el objetivo de divulgarlo en sus respectivos países”.

Las urgencias, idóneas para prevenir las complicaciones de la FA
La fibrilación auricular es la arritmia cardiaca de mayor prevalencia en la práctica diaria de los servicios de urgencias, siendo responsable del 3,6% de las urgencias generales de nuestro país –cerca de 864.000 si tomamos como base las casi 24 millones de visitas totales que se registraron en 2009- y del 10% de los ingresos en el área médica. Es una enfermedad grave de prevalencia creciente en los servicios de urgencias, pues es donde acuden los pacientes cuando comienzan los síntomas (palpitaciones, dolor torácico, fatiga, mareos y disnea de esfuerzo) o se detecta la arritmia, y es el lugar donde se deben aprovechar estas mayores posibilidades de prevenir las complicaciones de la arritmia y de recuperar el ritmo sinusal. Por su parte, en los servicios de urgencias la fibrilación auricular afecta preferentemente a pacientes de edad avanzada, con cardiopatía estructural, alto riesgo de tromboembolismo y elevada comorbilidad, datos todos ellos decisivos para diseñar el tratamiento 

Más concretamente, el 57% de los pacientes con fibrilación auricular tienen más de 75 años y los principales factores asociados son la hipertensión arterial (en el 58% de los casos), la existencia de cardiopatía estructural (47%), diabetes mellitus (22%) e hipertiroidismo (1,5%). El 89% de los pacientes que acuden a urgencias presentan factores de riesgo para el desarrollo de tromboembolismo que los califican como sujetos de alto riesgo y, por tanto, candidatos a la prescripción de anticoagulación oral de forma indefinida1. Precisamente, la fibrilación auricular ha sido una de las grandes protagonistas del último Congreso Europeo de Cardiología (ESC 2012), celebrado en Munich a finales del mes de agosto , lo que pone de manifiesto la importancia de un problema creciente de salud pública debido a los siguientes factores: envejecimiento de la población, aumento de la esperanza de vida, elevada prevalencia de cardiopatías crónicas y mayor supervivencia de los pacientes con cardiopatías.