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El 35% de los pacientes que padecen epilepsia en España presentará trastornos depresivos a lo largo de su vida

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Entre un 30 y un 35% de los pacientes que padecen epilepsia en España presentará trastornos depresivos a lo largo de su vida. Alrededor de 400.000 personas padecen epilepsia en España, un trastorno neurológico que frecuentemente va acompañado de problemas psiquiátricos. El más común: la depresión. 

Los expertos consideran que existe una relación importante entre ambas enfermedades. Según ha indicado la Dra. Mar Carreño, directora de la Unidad de Epilepsia del Hospital Clínic de Barcelona, “parece que ambas enfermedades pueden tener un sustrato neurobiológico común, y que la alteración de ciertos circuitos cerebrales o el desequilibrio de ciertos neurotransmisores puede jugar un papel importante tanto en depresión como en epilepsia”. 

Con el fin de intercambiar opiniones relacionadas con el avance en el tratamiento de la epilepsia, reconocidos especialistas en el campo de la epilepsia, se han dado cita en el Simposio Bial-Eisai, enmarcado en la LXIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología, que se ha celebrado en Barcelona y en el que se han presentado investigaciones recientes sobre epilepsia y depresión realizadas en nuestro país. 

Los especialistas han debatido sobre varios aspectos relacionados con el tratamiento y evolución de la enfermedad, pero también han compartido su experiencia sobre la eficacia de los tratamientos a corto y largo plazo, las mejoras en la calidad de vida de los pacientes con nuevos fármacos y la evidencia de la práctica clínica.

Depresión y epilepsia
“La depresión está infradiagnostiada en los pacientes epilépticos, y por tanto hay pacientes que no están tratados adecuadamente”, ha indicado la Dra. Eugenia García, neuróloga del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid. Entre los factores que se han asociado a depresión en pacientes con epilepsia destacan la refractariedad de las crisis, escaso nivel estudios y baja laboral.

Los pacientes que padecen epilepsia resistente a fármacos presentan mayor incidencia de depresión y peor calidad de vida que los pacientes cuyas crisis están controladas. Según el estudio IMDYVA (Impacto de la Depresión y Calidad de Vida), en el que han colaborado 130 neurólogos de toda la geografía española y han participado 515 pacientes, “la severidad de la depresión es significativamente mayor en pacientes con epilepsia resistente a fármacos que los pacientes con epilepsia controlada”. 

Por otro lado, la Dra. Carreño ha explicado que “estudios abiertos han demostrado que el tratamiento con eslicarbazepina mejora las puntuaciones en las escalas de depresión de los pacientes tratados”. 

Además, un análisis a posteriori de los estudios pivotales realizados con eslicarbazepina ha demostrado que en pacientes deprimidos la eslicarbazepina disminuye significativamente la frecuencia de crisis respecto al placebo

Epilepsia, una enfermedad no siempre controlada
Tanto profesionales sanitarios como los pacientes con epilepsia consideran que uno de los aspectos más importantes es mejorar la calidad de vida del paciente,  para lo que es imprescindible controlar las crisis. Sin embargo, según el Dr. Xavier Badía, especialista en investigación de resultados en Salud, Calidad de Vida y Economía de la Salud, “en casi una tercera parte de los pacientes con epilepsia, la enfermedad es resistente a los fármacos y por tanto, las crisis no están controladas”. 

La epilepsia resistente a fármacos (ERF) constituye casi un 23% del total. Los pacientes que la padecen requieren mayor uso de los recursos sanitarios que los pacientes con epilepsia controlada. En este sentido, el Dr. Badía ha destacado que “es necesario atender a la evidencia proporcionada por la práctica clínica tanto para ayudar al control de las crisis como para poder evaluar los costes directos, indirectos e intangibles -como la calidad de vida- de la epilepsia”. 

La mayor parte del coste de la epilepsia se debe a la pérdida de productividad, que supone alrededor de 1.500€ por paciente. Además, los pacientes epilépticos necesitan más días de baja laboral, su calidad de vida es inferior y precisan mayor uso de los servicios psicopedagógicos. 

En este contexto, el Dr. Badía ha asegurado que “los costes de la epilepsia son muy elevados para el sistema sanitario. Sin embargo, la mejora de estos pacientes incrementaría la productividad laboral y disminuiría los costes asociados a un mejor control de la enfermedad”. 

Avances en el tratamiento de la epilepsia
Los expertos asistentes a la reunión han señalado que los avances obtenidos en los últimos años en el tratamiento de la epilepsia y el desarrollo de nuevos fármacos con mejor tolerabilidad han mejorado la calidad de vida de los pacientes. 

“Si las crisis están bien controladas y la medicación se tolera bien, no suele haber repercusiones importantes sobre la calidad de vida. Sin embargo, la epilepsia resistente a fármacos se asocia a una mala calidad de vida por las crisis en sí y la problemática asociada (cognitiva, psiquiátrica, social y laboral)”, ha explicado la Dra. Carreño. 

Respecto a las consecuencias que puede presentar a corto y largo plazo la epilepsia la Dra. Carreño apunta que “hay muchos enfermos con epilepsia que llevan una vida completamente normal aunque tengan que tomar medicación. Sin embargo, algunos pacientes, sobre todo aquellos que tienen crisis frecuentes que no se controlan con medicamentos, pueden presentar problemática social y laboral. Las epilepsias graves de larga duración pueden asociarse también a problemas cognitivos (por ejemplo alteración de memoria), psiquiátricos y aumento de la mortalidad”.

“La mejor manera de “adelantarse” a las crisis es tomar correctamente la medicación antiepiléptica, porque disminuye la hiperexcitabilidad neuronal. Con fármacos antiepilépticos se llegan a controlar el 70% de los pacientes”, ha subrayado la Dra. Carreño.