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El 30% de los fumadores desearía dejar de fumar

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En España hay más de 11 millones de personas fumadoras, lo que supone que más del 20% de la población fuma. Del total de los fumadores, el 30% desearía dejar de fumar. 

“La prevalencia de tabaquismo en España ha aumentado un 0,5% a pesar de la entrada en vigor en 2010 de la Ley Antitabaco (42/2010)”, sostiene el Dr. Juan Antonio Riesco, neumólogo experto en Tabaquismo y Vicepresidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), haciendo referencia a los últimos estudios realizados por SEPAR. 

El tabaquismo es el principal problema de salud de la sociedad y consume muchos recursos sanitarios. Según diferentes estudios, los tratamientos para dejar de fumar representan una óptima relación entre el coste y el beneficio. En este sentido, el Dr. Riesco hace hincapié en la importancia de que el paciente cuente con un diagnostico correcto acompañado de un tratamiento adecuado, ya que “esto puede incrementar la eficacia del abandono hasta 5 ó 6 veces más que si el paciente lo hace por su cuenta”.

En este contexto, el especialista afirma que “la decisión más saludable que un fumador puede tomar en toda su vida es abandonar el consumo de cigarrillos, independientemente de su edad. Cuando un fumador se muestra dispuesto a realizar un serio intento de dejar de fumar, debería recibir toda la ayuda posible por parte de un profesional sanitario para tener éxito en su intento ya que es lo mejor para su salud”, explica el Dr. Riesco.

En España, el tabaco se cobra más de 50.000 vidas al año y está considerado como un factor de riesgo cardiovascular clave debido a su elevado impacto en el desarrollo de patologías cardiovasculares, como el infarto de miocardio. Además, también es una de las causas que aumenta las posibilidades de padecer cáncer.

El único factor causal del desarrollo de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC),  en España, es el tabaco, que también es una de las causas que aumenta las posibilidades de padecer cáncer o sufrir un infarto u otras enfermedades cardiovasculares.

A la hora de hablar del hábito del tabaco, el experto afirma que “hay que distinguir entre la población general sana y la población que padece alguna enfermedad, que es la que suele abandonar el hábito por el  riesgo y comorbilidades”. No obstante, en los últimos años ha habido un incremento de conocimiento por parte de la población general del impacto del tabaco sobre la salud y ha habido un mayor grado de implicación de los profesionales sanitarios en el abordaje del tabaquismo. 

“Podríamos decir que hay un mayor grado de derivación de personas con patologías respiratorias a las consultas de tabaquismo, pero no hemos observado que la población general sana tenga mayor motivación para abandonar el tabaco”, subraya el Dr. Riesco.  Aún así, cualquier persona que quiera dejar el hábito, puede hacerlo a través del sistema sanitario. “Normalmente, es a través del médico de Atención Primaria (AP) que puede hacer el abordaje y diagnóstico del problema, pero que también puede derivar al paciente a consultas monográficas de tabaquismo”, añade el especialista.

Para los fumadores abandonar el hábito no es fácil. Incluso cuando existe voluntad por su parte, los tratamientos son necesarios y ayudan al paciente en un proceso que psicológicamente es complicado por determinadas barreras: como el síndrome de abstinencia, provocado por la bajada de nicotina en sangre y que provoca trastornos de sueño, irritabilidad, falta de concentración y ansiedad.

En cuanto a la abstinencia, el experto confirma que las manifestaciones de este síndrome constituyen la causa más frecuente de recaída en los fumadores que hacen un intento de abandono. De esta manera, los especialistas consideran que una de las mejores formas para dejar de fumar es a través de terapias sustitutivas con nicotina.

Relación del tabaco con determinadas enfermedades
La relación del tabaquismo con determinadas enfermedades respiratorias y cardiovasculares, además de oncológicas es evidente. “Hoy por hoy, en España, el único factor causal del desarrollo de enfermedades como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es el tabaco”, apunta el Dr. Riesco. En el caso del asma, el tabaco es un elemento favorecedor para su desarrollo”. Tanto en EPOC como en asma, el tabaquismo interfiere en el diagnóstico, supervivencia y respuesta al tratamiento de los pacientes.  

El Dr. Riesco también afirma que, en relación a los fumadores ocasionales, “cualquier exposición por mínima que sea es un riesgo para el desarrollo de patologías respiratorias o de otra índole”. 

En este contexto, los especialistas sostienen que también existe una clara relación entre el tabaquismo pasivo y la enfermedad cardiovascular, el cáncer, sobre todo de pulmón y con síntomas respiratorios crónicos. “Es destacable también el caso de  las mujeres embarazadas, que corren más peligro ya que el recién nacido puede presentar alteraciones al nacer”, matiza el especialista.