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El 25-30% de los casos de daño renal agudo se deben a la prescripción o a pruebas médicas

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Entre el 25 y el 30% de los pacientes con daño renal agudo en un hospital son debidos a yatrogenia, es decir, al daño que algunos medicamentos o medios diagnósticos pueden producir en los riñones. Especialmente propensos a sufrir este daño son los pacientes de las poblaciones llamadas “de riesgo”: diabéticos, hipertensos, personas con enfermedades hematológicas como el mieloma y pacientes con insuficiencia cardíaca, daño vascular o síndrome cardio-renal.

Según el Dr. Alberto Martínez Castelao, presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), “en ocasiones este daño se produce porque a algunos pacientes se les aplican fármacos sin tener en cuenta que ya tienen un daño renal previo, una enfermedad renal crónica oculta, que ha pasado desapercibida o no se ha diagnosticado”.

El número de episodios de este daño se ha mantenido “estable, aunque sigue siendo elevado” tal y como afirma el Dr, Castelao: “en los últimos veinte años el daño renal agudo se ha incrementado debido a la mayor esperanza de vida y, con ello, de la media de edad de la población; también influyen las cirugías cada vez más avanzadas pero agresivas, y los trasplantes renales a personas más mayores con donantes con criterios ‘expandidos’, que hacen que el receptor pueda tener más posibilidad de daño renal post trasplante inmediato”. Esto significa, según el experto, que entre un 7 y 10% de estos pacientes puede no recuperar la función renal y quedarse con una insuficiencia renal crónica, que puede progresar hasta el estadio 5. 

Por todo ello, en el Día Mundial del Riñón que este año se celebra bajo el lema “Riñones para vivir: stop al daño renal agudo”, el presidente de la SEN señala que es importante insistir “en el mensaje de la prevención y en detectar la enfermedad renal en los primeros estadios, 1 y 2 fundamentalmente, para evitar que progresen”. 

Este año, la celebración del Día Mundial cuenta con la colaboración de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), la Sociedad Española de médicos Generales y de familia (SEMG), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN) y la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER).

Se incrementa el uso de la diálisis peritoneal como tratamiento inicial y la diabetes aumenta como principal causa de ERC
Más de 50.000 personas en España se encuentran en el estadio 5 de una enfermedad renal crónica (ERC) y necesitan un tratamiento sustitutivo renal -de ellas, más de la mitad (un 50%) está trasplantada, un 44% en hemodiálisis y un 5% en diálisis peritoneal-. Se estima que el porcentaje de población que puede sufrir una ERC en los estadios 1 a 5 puede situarse en torno al 9,2% y que los que están en estadios 3 o 4 pueden progresar a estadio 5.

Entre los datos de la SEN presentados este día cabe destacar varios aspectos: la incidencia de la enfermedad renal, es decir, los nuevos casos que se dan cada año, sigue bajando paulatinamente, y el tratamiento se adecúa a los métodos más modernos: por primera vez, la diálisis peritoneal, aquella que se aplica en casa, se usa como tratamiento inicial en más del 15% de los pacientes, y aumenta también el número de personas que se someten a un trasplante anticipado (2,7%), aquel que se realiza sin haber pasado antes por tratamiento en hemodiálisis ni diálisis peritoneal. El 82% de los pacientes detectados el año pasado se encuentran en programas de hemodiálisis. El trasplante es el tratamiento que más se ha incrementado, hasta 2.498 trasplantes renales se realizaron solo en 2011, 312 de ellos de donante vivo.

En cuanto a las causas, la diabetes, que ya era el motivo fundamental de enfermedad renal terminal, aumenta, y es ya el origen de casi uno de cada cuatro casos.

La lista de espera para trasplante renal desciende por cuarto año consecutivo
La lista de espera para trasplante renal desciende en España por cuarto año consecutivo, gracias a la donación en asistolia (también llamada donación a corazón parado) y la donación renal de vivo; en total son 4.293 los pacientes que estaban en lista de espera a 31 de diciembre de 2012, frente a los 4.552 registrados en la misma fecha de 2009).

Tal y como afirma el Dr. Rafael Matesanz, director de la ONT, al finalizar el 2012 se había registrado la tasa de lista de espera para trasplante renal más baja desde que se creó la ONT, con 90,8 pacientes p.m.p (por millón de personas), frente a los 97,4 p.m.p de 2009 y los 145,6 enfermos p.m.p de 1991.
La donación en asistolia representa ya el 10% de todas las que se dan en España; de tal manera que los trasplantes renales procedentes de donantes en esta modalidad han aumentado en nuestro país un 44% en el último año. Lo mismo sucede, señala el Dr. Matesanz, con la donación renal de vivo, “que representa ya alrededor del 15% de todos los trasplantes renales en España. Sólo el año pasado este tipo de trasplantes aumentaron un 16%”.
 
El Dr. Matesanz ha mostrado el compromiso de toda la red trasplantadora española por “seguir trabajando para lograr la sostenibilidad del sistema español de trasplantes y para que el número de pacientes beneficiarios siga siendo cada vez mayor, como viene sucediendo hasta ahora”. 

La Atención Primaria, fundamental en la detección precoz de la enfermedad
Esta edición del Día Mundial del Riñón cuenta con la colaboración de las tres sociedades de médicos de Atención Primaria españolas, ya que su implicación en la detección y seguimiento de la enfermedad es fundamental. Según el doctor José Luis Llisterri, presidente de SEMERGEN, el papel de los médicos de familia es especialmente relevante “en el diagnóstico precoz de la enfermedad en los estadios 1 y 2 y en la prevención de la pérdida de función renal y de las complicaciones cardiovasculares. En la actualidad, sencillas pruebas complementarias al alcance de cualquier médico de AP permiten la identificación y valoración de seguimiento de médicos del ámbito hospitalario”. Por ello, afirma este experto, “la elaboración e implementación de un protocolo local consensuado por grupos de trabajo, constituido por especialistas en Nefrología y en AP, es la base para la mejora de la calidad de la asistencia prestada al paciente con ERC, lo que facilita el manejo de la enfermedad y la relación entre niveles asistenciales”.

En ese sentido, el Dr. Benjamín Abarca, presidente de SEMG, señala que “los pacientes con ERC, principalmente en sus primeros estadios suele estar asintomáticos y por ello frecuentemente están sin diagnosticar (ERC oculta) y habitualmente es el médico de familia el que la descubre cuando valora otro problema de salud. La importancia de realizar un diagnostico precoz radica en que se puede optimizar su tratamiento, retrasar su progresión, disminuir la morbimortalidad y también su coste sanitario. Los factores de riesgo son múltiples pero entre ellos los principales son: la HTA, la diabetes 2, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y la edad mayor de 60 años”.

Para el doctor Salvador Tranche, secretario de semFYC, “teniendo en cuenta que la ERC es la patología renal más frecuente en AP, el primer ámbito asistencial juega un papel clave no sólo en su detección temprana sino también en su seguimiento. Por este motivo es imprescindible que el médico de familia tenga acceso a pruebas tan sencillas como la estimación del filtrado glomerular, la presencia de proteínas en la orina o la ecografía renal. Por otra parte, en el seguimiento de estos pacientes debemos tener en cuenta que tienen un riesgo cardiovascular elevado, por lo que la continuidad de la atención y el abordaje integral de los factores de riesgo recaen en AP”. 

Documento de consenso sobre enfermedad renal crónica
Con el objetivo de mejorar la atención sanitaria y los indicadores de salud de la enfermedad renal crónica, la SEN ha publicado, junto a otras nueve sociedades científicas, un documento de consenso que recoge los principios para disminuir el impacto social, clínico y económico de esta realidad, que a pesar de tener una prevalencia menor que otras patologías, como la cardiaca y la respiratoria, supone un gasto muy elevado para el Sistema Nacional de Salud (SNS); los pacientes con ERC consumen el 2.5% del presupuesto. Solo el coste anual asociado al tratamiento de las fases más avanzadas de ERC (estadios 4 y 5) se estima en 2.362 millones de euros.

Según el Dr. Martínez Castelao, “Una de las primeras iniciativas de este programa fue la elaboración de un consenso con el objetivo de concienciar sobre el impacto que tiene la ERC y, por consiguiente, mejorar la prevención y facilitar la detección y el manejo adecuado de la patología”.

Por ello, las áreas estratégicas del documento se centran en la mejora de la calidad asistencial, la difusión y traslación a la práctica diaria y la investigación y evaluación de resultados.

La vida con un trasplante renal
María Jesús Rollán, presidenta de SEDEN, recuerda que, a pesar de que están definidos claramente los criterios para la detección precoz de los pacientes de riesgo y/o ya con insuficiencia renal en fase inicial, todavía hay un elevado número de pacientes que son derivados tarde al nefrólogo y a las consultas de Enfermería Nefrológica: “existe un gran desconocimiento por parte de los gestores sobre el paciente renal y su pluripatología asociada, por eso debemos hacerles llegar la necesidad de implantar las consultas de Enfermería. Solo así, con un abordaje integral, se consigue una actuación eficaz sobre la detección de hábitos y actitudes inadecuadas y su posterior modificación”. 

En la misma línea, Alejandro Toledo, presidente de ALCER, recuerda que “la renal es una enfermedad silenciosa que no da la cara hasta que una está muy avanzada. Por eso es muy importante conocer la función renal y mantener unos adecuados hábitos de alimentación y ejercicio físico”. Por ello afirma que “detectar en fases iniciales esta enfermedad no sólo ahorra muchos costes sanitarios sino también sociales, personales y familiares. En tiempos como los que corren dónde la Sostenibilidad del SNS está en entredicho, la prevención de las enfermedades crónicas como la renal es la mejor opción a medio plazo”.