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Un informe de SEDISA para ayudar a “taponar la brecha” del SNS

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Lola Granada
La Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) ha emitido un informe tras un estudio que contiene unas conclusiones y unas recomendaciones que deben ser tenidas en cuenta a la hora de valorar los cambios en un sistema de salud que ha tenido unos resultados sobresalientes situando al SNS entre los mejores del mundo.

El informe comienza con una introducción somera y certera de la realidad del actual Sistema Nacional de Salud, que tal como dice, desde su creación, hace 25 años, nunca había experimentado una crisis de sostenibilidad como la actual, derivada de:

  • Una crisis financiera global.
  • La severa caída de ingresos públicos.
  • La inercia expansiva de los servicios sanitarios modernos (las innovaciones biomédicas y las expectativas de los ciudadanos son sus causas principales).
  • Un ciclo de intenso crecimiento del gasto que finalizó en 2008 y que se prolongó más de cinco años, período en el que se construyeron numerosos centros sanitarios, se reformaron estructuras obsoletas, se mejoraron sustancialmente los niveles salariales, se modernizaron plataformas tecnológicas y equipos médicos y se actualizaron las carteras de servicios, sin que hubiera una previsión clara y lúcida del impacto que iba a tener ese incremento de gasto a medio plazo.

Éstas han sido las principales razones que han abocado a la severísima crisis del Servicio Nacional de Salud. La reacción de las administraciones ha consistido en un conjunto de acciones de reducción de gasto y racionalización del funcionamiento de los servicios sanitarios; es de esperar que, durante el presente ejercicio, tales acciones prosigan.

En cualquier caso, la agenda de reformas de las Comunidades Autonómicas ha consistido en programas de gestión centralizada:

  • Reducción del gasto en diferentes partidas (entre ellas y de forma destacada las
  • salariales.).
  • Disminución de efectivos no fijos.
  • Aumento de jornada laboral.
  • Paralización de inversiones.
  • Nuevas actuaciones para contener el gasto farmacéutico.

Los gestores han visto reducidas sus funciones a ejecutar el paquete de medidas diseñado por las Consejerías de Sanidad, poniendo a prueba sus capacidades para dirigir organizaciones en situación de emergencia. Sin embargo, queda mucho por hacer y no sólo para asegurar los objetivos tácticos o a corto plazo de reducción de gasto, sino para establecer las bases a largo plazo de un sistema sanitario más sano, eficiente, productivo y racional.

El objetivo de las reformas recientes y actuales ha sido “taponar la brecha”, manteniendo el SNS en unos estándares de funcionamiento razonables, garantizando sobre todo la calidad y seguridad clínicas.

Pero queda mucho por hacer en el campo de la gestión clínica, en la mejora de productividad, en la eficacia de los procesos básicos de aprovisionamiento, en la introducción de nuevas tecnologías para integrar niveles asistenciales, gestión de procesos de enfermos crónicos…

El SNS dispone de gestores competentes, experimentados y comprometidos a todos los niveles, desde la alta dirección de centros asistenciales hasta las posiciones más técnicas y especializadas.

Conclusiones y recomendaciones

1. El Sistema Nacional de Salud español debe seguir manteniendo la financiación pública basada en impuestos y los principios de universalidad, igualdad y equidad.
2. Al gestionar dinero público la premisa es la máxima eficiencia.
3. Se debe ajustar la estructura (plantillas y centros) pero además es imprescindible actuar sobe los procesos que tienen un margen de mejora importantísimo, que aporte ahorro de costes, ahorro de procesos innecesarios, eliminar el desperdicio y mejorar la calidad de la atención y la seguridad del paciente.
4. Para implicar a los profesionales debe introducirse durante su formación, como uno de los valores primordiales, la eficiencia como compromiso ético con la sociedad.
5. Alrededor del 40% del sueldo, debería depender del cumplimiento de objetivos. 
6. El personal de nueva incorporación debería regirse por el régimen de derecho laboral privado para poder pactar con agilidad e independencia.
7. Respecto al personal estatutario y funcionario, debido a que representa en la actualidad la mayoría del personal del sistema, y para poder adaptarse a las necesidades del sistema, deberían de modificarse sus estatutos para que la seguridad del puesto de trabajo no prime sobre la obligación de ofrecer un servicio público excelente.
8. Para ejercer el liderazgo dentro de las organizaciones deben de formarse equipos profesionales de gestión sanitaria que estén lo suficientemente formados para liderar el cambio que debe de tener una visión global.
9. El papel del mando intermedio es fundamental y debe separarse la carrera gestora de capacidad organizativa, de la carrera puramente de capacidad técnica. Los mandos intermedios deben de ser profesionales de la gestión
10. Las plantillas del sistema nacional de salud deben de estandarizarse en función de la población ajustada por riesgo que atienden (cápita ajustada) y la cartera de servicios que ofrecen, para promover la eficiencia y la equidad. 
11. Es imprescindible transferir el riesgo financiero en cierta medida a los profesionales y por ello se debe seguir avanzando en la externalización basada en presupuestos per capita.
12. La trasferencia de riesgos y responsabilidad también puede y debe estimularse en los centros de gestión pública directa.
13. Respecto a la política farmacéutica debe estimularse la formación en coste eficiencia y coste beneficio de los distintos tratamientos disponibles al profesional responsable de la prescripción y transferir parte del riesgo financiero al mismo a través de incentivos o de manera completa a través de presupuestos clínicos.
14. Seguir mejorando las centrales de compras.
15. Las carteras de servicios en las CCAAs deben unificarse.
16. Cualquier nueva tecnología ya sea un fármaco o un nuevo método diagnóstico y sus indicaciones, debería ser aprobado previamente por el Consejo Interterritorial de Salud.
17. Habría que estudiar la posibilidad de pagos directos del usuario consensuados en todo el Sistema Nacional de Salud; pero sin copagos.
18. Debe favorecerse la consecución de un pacto de estado por la sanidad en España de manera que está deje de ser materia electoralista y herramienta de lucimiento o desgasté político y pase a ser materia técnica.
19. El Sistema nacional de Salud debe dar un giro radical hacia la cronicidad.
20. Se deben seguir impulsando las alternativas a la hospitalización tradicional más eficientes.
21. Es recomendable la unificación de los servicios asistenciales y sociales de dependencia.
22. El proceso de morir debe atenderse desde la naturalidad.
23. El Sistema Sanitario también debe ir girando hacía la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad.
24. La TICs deben seguir impulsándose pensando en el retorno de la inversión.
25. La innovación en gestión debe avanzar en la línea de agrupación de servicios clínicos