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Los pacientes diabéticos siguen desprotegidos frente a la compra centralizada de medicamentos impuesta por el ministerio

Lo que parecía en un principio algo beneficioso para todos como era la puesta en marcha, por parte del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, de la compra centralizada para la adquisición de medicamentos y productos sanitarios, está siendo más complicada de lo inicialmente previsto.

La falta de acuerdo entre Gobierno, Comunidades Autónomas e INGESA (Instituto Nacional de Gestión Sanitaria) no ha sido posible ni en un primer intento ni en el segundo. Sin embargo, hace una semana, el Ministerio que Ana Mato preside ha aprobado una nueva licitación para la compra centralizada de productos sanitarios. En concreto, se trata de distintos tipos de guantes, tiras reactivas para la determinación de glucosa en sangre, pañales anatómicos y salvacamas de celulosa.

A pesar de que esta propuesta ha sido bien acogida por todas las partes, ya que el acuerdo cuenta con el apoyo del Ministerio de Sanidad, ocho Comunidades Autónomas, el INGESA y los Ministerios de Interior y Defensa, los pacientes diabéticos siguen viendo este acuerdo insuficiente y con deficiencias.

En el caso concreto de la compra de tiras reactivas de glucemia para ser utilizadas por los pacientes con diabetes junto con los medidores para el autocontrol, los criterios de la adjudicación limitan, primero, la posibilidad de dar respuesta a la mayoría de las necesidades del paciente, y segundo, la libertad de criterio del profesional sanitario. Esta decisión va a suponer que se reduzcan de forma drástica el número de medidores de glucemia disponibles en el mercado español para el control de la diabetes; lo que puede desembocar en una situación de riesgo sanitario para el paciente y además, favorecer el monopolio de una empresa con respecto a un producto de primera necesidad para las personas que sufren esta patología.

Por tanto, esta situación provocará un grave perjuicio para la calidad de vida del colectivo de pacientes crónicos más elevado de nuestro país. Además de la reducción de tiras en el mercado, supondrá también una carencia absoluta de las necesidades individuales de las personas con diabetes, la falta de libertad de elección del profesional sanitario, límites de acceso de entrada de innovación, y trabas a la renovación de tecnologías obsoletas, fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes. Y aún siendo todas ellas muy graves, quizás una de las que más daño haría sería el incremento del riesgo de la entrada en el mercado de compañías con “insuficientes garantías de calidad de productos y escasa capacidad de suministro”.

Estos hechos se producen por el continuo empeño del INGESA de obligar a las comunidades autónomas a seleccionar un único proveedor, lo que supone para compañías, pacientes y sanitarios limitar el arsenal de productos disponibles.

No cabe duda de que la compra centralizada de medicamentos ofrece importantes ventajas como una mayor eficiencia del Sistema Nacional de Salud, la homogenización de productos y medicamentos, la contribución al establecimiento de estándares de calidad comunes en todo el SNS y también una mayor garantía para las empresas suministradoras. Sin embargo, estas medidas positivas no se pueden volver en contra de los intereses generales de los propios pacientes, actores principales de sus tratamientos.
Ángel Cabrera Hidalgo. Presidente de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE)

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