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Los pediatras de AP preocupados por la prescripción excesiva de antibióticos

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Las resistencias bacterianas constituyen un problema clínico, epidemiológico y de salud pública de primer orden porque, al dificultar el tratamiento de las infecciones, obligan a recurrir a fármacos más caros, con más efectos secundarios y durante periodos de tiempo más prolongados, pudiendoconducir incluso a situaciones potencialmente amenazantes para la vida, cuando se producen resistencias a múltiples antibióticos.

Estas resistencias están directamente relacionadas con el uso de antibióticos, de forma que en poblaciones que registran una alta utilización de los mismos es mayor la tasa de resistencias. Éstas pueden transmitirse además a distintos gérmenes y hacerse extensivas a distintas familias de antibióticos, originando bacterias multirresistentes.

Por ello, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) dirige iniciativas tanto a profesionales como a padres encaminadas a promover un uso prudente y racional de los antibióticos, un objetivo compartido por el recién constituido Grupo de Patología Infecciosa de la AEPap.

“No podemos olvidar que para complementar nuestra actuación sería fundamental la realización de campañas de educación sanitaria dirigidas a la población. Evitar la automedicación, disminuir las expectativas respecto a la acción de los antibióticos y mejorar el cumplimiento del tratamiento prescrito, con dosis y duración correctas, serían aspectos a trabajar”, señalan los pediatras del Grupo de Patología Infecciosa de la AEPap.

En lo que respecta al uso médico, España es, según datos oficiales, uno de los países europeos con más prescripción de antibióticos, a lo que hay que añadir la realizada fuera del Sistema Nacional de Salud y la automedicación. Esto justifica la presencia de altas cifras de resistencias bacterianas. Se sabe que un elevado consumo de antibióticos va ligado a una mayor utilización de los mismos en la población infantil, así como a la utilización de antibióticos de amplio espectro.

Los pediatras de AP consideran que se debeprescribir un antibiótico cuando beneficie la evolución del proceso, elegir aquel que seaapropiado para el paciente y su patología, y endosis y duración adecuadas. “Para ello debemos realizar un diagnóstico correcto de las patologías que atendemos, conocer los patógenos responsables y la prevalencia de resistencias locales. Asimismo, debemos primar el uso de antibióticos de espectro ajustado en detrimento de aquellos que con mayor frecuencia favorecen la producción de resistencias”, señala la experta.

Las tasas y el tipo de resistencias bacterianas están sujetas a cambios geográficos y temporales, en función de diversos factores como las cifras y el tipo de antibióticos prescritos, y el tipo de vacunas y las tasas de cobertura vacunal de la población, que pueden modificar la frecuencia de gérmenes y serotipos prevalentes, por lo que es importante conocer los datos actualizados de resistencias locales.

Los pediatras que integran el Grupo de Patología Infecciosa de la AEPap aseguran que “los médicos de Atención Primaria y en particular los pediatras tenemos una gran responsabilidad en este tema porque es en nuestras consultas donde se prescribe el mayor porcentaje de antibióticos, siendo los menores de 5 años y los mayores de 85 los grupos de edad más expuestos a su consumo”. Esto es así por la alta frecuencia de los procesos infecciosos, fundamentalmente respiratorios, en estos grupos de edad.

El tratamiento reciente con antibióticos y la asistencia a guarderías son factores de riesgo para presentar infecciones por gérmenes resistentes. Los gérmenes habitualmente implicados en algunasinfecciones pediátricas presentan importantes tasas de resistencia, documentadas tras su aislamiento en muestras de pacientes pediátricos.

Aunque en los últimos años parece haberse producido una disminución en la utilización de antibióticos, aún se detectan puntos concretos con margen de mejora tales como: prescripción en infecciones víricas, elección de antibióticos no adecuados por su espectro o por sus características farmacocinéticas y/o farmacodinámicas, dosis excesivas o subóptimas y mantenimiento de tratamientos innecesariamente largos.

Una buena estrategia para reducir las tasas de resistencias, señalan los expertos, sería fomentar un uso prudente y racional de antibióticos, eligiendo el tratamiento que conjugue el máximo impacto terapéutico con la mínima toxicidad y desarrollo de resistencias.