Inicio Sociedades El 40% de pacientes ancianos con insuficiencia cardiaca padecen diabetes

El 40% de pacientes ancianos con insuficiencia cardiaca padecen diabetes

Compartir

En España, se estima que el 2% de las personas con más de 40 años padece insuficiencia cardiaca, un porcentaje que asciende hasta el 10% en mayores de 70 años y el 18% en mayores de 80 años. Estos datos suponen unas 100.000 hospitalizaciones anuales por insuficiencia cardiaca, el 5% de todos los ingresos que se producen.

En este contexto, el Grupo de Insuficiencia Cardiaca de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) inició en 2008 el Registro RICA con el objetivo de mejorar la atención a estos pacientes y conocer mejor sus factores de riesgo y comorbilidades, es decir, las patologías que aparecen asociadas a la insuficiencia cardiaca. En el Congreso que la SEMI celebra estos días en Málaga se han conocido los últimos datos del Registro, que ya cuenta con más de 3.000 pacientes ancianos que padecen insuficiencia cardiaca y otras patologías.

Según el Dr. Manuel Montero, coordinador del Registro, “entre los participantes el porcentaje de pacientes con insuficiencia cardiaca que también son diabéticos, que es un factor de mal pronóstico, es muy alto, del 40%. Se trata de un dato mayor que el detectado en registros de otros ensayos clínicos, en los que los pacientes tienen menos comorbilidades”.

Otros factores con los que se asocia la insuficiencia cardiaca son la insuficiencia renal, que padece entre el 12% y el 15% de estos pacientes, y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), en el 30% de los casos.

Por eso, señala este experto, “hay que tratar a los pacientes de manera integral, teniendo en cuenta todas sus comorbilidades, porque muchas veces son las responsables de que el paciente tenga que ser hospitalizado”. De hecho, seis de cada diez pacientes con insuficiencia cardiaca ingresan en servicios de Medicina Interna, una especialidad que subraya la necesidad de enfocar el tratamiento de los pacientes globalmente, valorando todas las patologías que sufre, especialmente en el caso del paciente anciano.

El envejecimiento de la población aumenta el número de personas con insuficiencia cardiaca
El progresivo envejecimiento de la población ha dado lugar a que en los últimos años se haya incrementado el número de pacientes con insuficiencia cardiaca, a pesar de que, cuando aparece, no solo afecta a la calidad de vida sino que, como recuerda el Dr. Montero, hace que la expectativa de vida se acorte: “la supervivencia a cinco años es peor incluso que la de muchos cánceres. Una vez que se presenta, sobre todo cuando ha provocado un ingreso, la supervivencia se acorta y es de menos del 50% a cinco años”.

Padecer una insuficiencia cardiaca es en muchos casos la consecuencia de haber superado una serie de enfermedades. En el Registro RICA, la media de los pacientes es de 78 años y, en muchos casos, se trata de personas que han padecido una hipertensión arterial durante mucho tiempo y esto ha provocado una rigidez en el corazón y una afectación que han hecho que el paciente acabe desarrollando esta insuficiencia. También ocurre en personas que han sufrido un infarto de miocardio y lo han superado, pero con el tiempo el corazón acaba siendo disfuncionante y presentando una insuficiencia cardiaca.

Las Unidades de Manejo Integral de la Insuficiencia Cardiaca reducen los reingresos
Las novedades en el tratamiento de esta patología se están dando en varios sentidos: en cuanto al abordaje y manejo, destaca la puesta en marcha de las Unidades de Manejo Integral de la Insuficiencia Cardiaca, que cuentan con la dirección y participación de médicos especialistas de Medicina Interna. Un grupo de trabajo de la SEMI, en el que colaboran 17 hospitales, hace un seguimiento estrecho de los pacientes y, según el D. Montero, “se está demostrando que los que se tratan en estas unidades reingresan mucho menos. Hay pacientes que habían tenido 70 ingresos previos, y después de pasar por esta Unidad, solo lo han hecho en siete ocasiones. Realmente es un aspecto muy importante. No solo importa el tratamiento, sino el manejo global centrado en el paciente y no en el órgano”.

El resto de novedades en el tratamiento pasan fundamentalmente por la insuficiencia cardiaca aguda -con la aparición de algunas moléculas que mejoran el pronóstico a medio plazo- y el tratamiento anticoagulante en pacientes con fibrilación auricular, con la aparición de varios medicamentos que hacen más fácil el tratamiento.