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La sanidad necesita ética en sus dirigentes y un mejor desempeño con menos recursos

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La Asociación de Economía de la Salud (AES) ha presentado en Madrid la publicación ‘Sistema Nacional de Salud: diagnóstico y propuestas de avance’, que recoge más de 150 propuestas de reforma, con el objetivo de abrir un debate sosegado, social y parlamentario, para avanzar hacia un Gran Pacto por la Salud.

Entre las propuestas que recoge la publicación, han destacado la necesidad de establecer reglas claras por parte de los máximos responsables públicos y un alto grado de exigencia ética. En definitiva, propuestas de avance en el Sistema Nacional de Salud (SNS) que apuestan por la transparencia, la participación democrática, la evaluación de las políticas y la rendición de cuentas a los ciudadanos.

En rueda de prensa, han intervenido la presidenta de AES, Marta Trapero-Bertran; la vicepresidenta de la asociación, Pilar García-Gómez, y el coordinador de la publicación y expresidente de este colectivo, Juan Oliva.

La Asociación de Economía de la Salud se constituyó en 1985, aunque ya venía desarrollando unas jornadas anuales desde 1980. Se creó para agrupar voluntariamente a todos aquellos profesionales dedicados a la economía de la salud, y en la actualidad cuenta con más de 700 asociados. De ellos, el 33% son médicos, el 32% economistas y el resto de otras disciplinas.

Con esta publicación, AES pone de manifiesto que el Sistema Nacional de Salud (SNS) está siendo uno de los estabilizadores sociales “clave” en España para que la crisis económica no derive en una “crisis social de gran magnitud”.

“Los ciudadanos son los verdaderos propietarios del sistema sanitario”, que es “especialmente complejo”, de lo que surge la necesidad de “justificar adecuadamente las decisiones tomadas y las políticas implementadas”, ha enfatizado Marta Trapero-Bertran, presidenta de esta asociación.

Así, Trapero-Bertran ha opinado que en épocas de crisis, los objetivos “socialmente deseables” quedan excluidos de la agenda política y “lo urgente suele eclipsar a lo importante”, por lo que ha instado a los partidos políticos, a los representantes de los ciudadanos en los parlamentos, y a otras sociedades científicas y profesionales a que participen en un gran debate social, sosegado, que preceda a un Gran Pacto por la Salud.

El documento que ha presentado AES toma el pulso al SNS, valora los cambios introducidos por iniciativas legislativas recientes y propone medidas de reforma en el sistema sanitario español, fundamentadas en los análisis de la economía de la salud.
En esta publicación, la Asociación de Economía de la Salud recuerda que la sanidad es el servicio público más utilizado y valorado por los ciudadanos, que lo consideran “el que más justifica los impuestos que pagan”, al mismo tiempo que manifiestan que es “del que peor uso se hace” y “el que tiene mayor margen de mejoras”.

La presidenta de AES ha defendido que los recursos comprometidos deben reorientarse para “pagar por aquello que se desea obtener”, y establecer como prioridad los “resultados en salud”.

En este sentido, ha considerado “triste” que en España no se han llevado a cabo evaluaciones “rigurosas, objetivas e independientes”, tras más de dos décadas de “experimentos” en decisiones que afectan a la eficiencia de las distintas fórmulas de gestión.

Por su parte, uno de los coordinadores de la publicación y expresidente de AES, Juan Oliva, ha manifestado que el acceso universal a la sanidad pública es, en todo momento, “un logro y un derecho” además de un elemento de “desarrollo, progreso, crecimiento, cohesión social y de protección de la salud”, que ha mostrado su valor en los momentos más duros de la crisis.

Lograr un mejor desempeño con menos recursos
Sin embargo, Oliva ha advertido de que “lograr un mejor desempeño con menos recursos” será un “imperativo”, en el actual contexto de ingresos públicos reducidos y con escaso o nulo margen para incrementar la deuda.

En este sentido, ha considerado que no será posible mantener el nivel sanitario si se continúan aplicando los mismos criterios con menos recursos: “menos de la misma manera conllevará indefectiblemente una erosión en la calidad del sistema y en nuestras condiciones de salud”, ha aseverado.

La publicación apuesta por alcanzar la solvencia del SNS conjugando la gestión eficiente de los recursos y la mejora simultánea de la equidad de las políticas implementadas.

Para ello, los expertos consideran imprescindible eliminar las bolsas de ineficiencia, aprender de experiencias ajenas, apelar al liderazgo y compromiso de los profesionales sanitarios y favorecer la participación ciudadana.

Por último, la vicepresidenta de AES ha presentado las propuestas principales que recoge el documento, en ámbitos concretos como la financiacion y la cobertura pública, la organización de la asistencia sanitaria, las políticas de salud o el buen gobierno de la sanidad.

Según ha explicado Pilar García-Gómez, una idea transversal de la publicación es la necesidad de acometer reformas estructurales de racionalización del gasto sanitario “antes que meramente recortes”, desaconsejando en cualquier caso la modificación de “los rasgos identitarios que hacen reconocible al sistema sanitario público español” como un modelo “inclusivo y solidario”.

Entre las propuestas que ha presentado, destacan aquellas que se refieren a políticas de salud que trascienden el medio sanitario, como la atención a la pobreza en la infancia, para “no comprometer el futuro de los niños de la crisis”.

En este sentido, la vicepresidenta de AES ha indicado que son varias las propuestas para paliar los efectos negativos de la pobreza en la infancia, como programas de suplemento nutricional en escuelas públicas, una red de guarderías a bajo coste, en las que “los niños disfruten de una alimentación equilibrada”.

¿Podemos permitirnos el lujo de destinar recursos públicos a políticas que no funcionan?”, ha cuestionado García-Gómez, en un mensaje de refuerzo de la necesidad de evaluar las políticas públicas.

Y ha apuntado que “es hora de seguir a países de nuestro entorno donde las decisiones se toman sobre la base de pruebas por evaluaciones de políticas realizadas desde la imparcialidad y con criterios de excelencia científica”.

El documento se articula en cuatro capítulos, que abordan desde el punto de vista científico y profesional aspectos como la financiación y la cobertura pública, la organización de la asistencia sanitaria, las políticas de salud o el buen gobierno de la sanidad, con propuestas específicas para cada aspecto.