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Alrededor de 75% de las consultas del médico de Familia tiene alguna relación con el dolor

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La actuación sobre el dolor, y en concreto sobre el dolor crónico, es la consulta más frecuente en Atención Primaria. De hecho, alrededor del 75% de las consultas del médico de Familia tiene alguna relación con el dolor, según ha afirmado hoy el doctor Pedro Ibor durante el II Curso Nacional de Dolor en Atención Primaria.

El doctor Ibor ha subrayado la importancia de un correcto tratamiento de dolor crónico, especialmente desde Atención Primaria, ya que de ello depende la calidad de vida del paciente. “Si tenemos en cuenta la asociación del dolor al estrés, incapacidad funcional, trastornos mentales, trastornos ansiosos o insomnio, observamos que afecta a todas las facetas de la vida social de una persona, al funcionamiento familiar e incluso al ámbito laboral, ya que la mayoría de los pacientes debe de dejar de trabajar”, ha puntualizado. Un buen tratamiento sobre el dolor crónico repercute directamente sobre el paciente y su entorno, tanto familiar como laboral, evitando tanto sus efectos sociales, como los costes económicos sobre el sistema sanitario.

Las causas más frecuentes de dolor en España son los que afectan al aparato locomotor. Entre ellos destacan los procesos reumáticos (artrosis, artritis, lumbago etc.), las enfermedades músculo-esqueléticas (sobrecargas musculares, desviación de columna etc.) y dolores de origen traumatológico (esguinces, torceduras, roturas, etc.), que también se relacionan con la edad, y que afectan tanto a jóvenes (deportes, accidentes, etc.) como a los de mayor edad (caídas).

El curso ha sido organizado conjuntamente con la Sociedad Española de Dolor para establecer intercambios de experiencias entre la Atención Primaria y la Atención Especializada. Según el doctor Ibor, “la existencia de distintos niveles de atención pierde sentido en materias transversales como es el caso del dolor, la diferencia está en los medios disponibles de cada uno de ellos y su aplicación en función de cada paciente”.

En este sentido, ha afirmado que la derivación de los pacientes a las unidades del dolor debe producirse en aquellos procesos que requieran una actuación no disponible en Atención Primaria, fundamentalmente técnicas invasivas, como infiltraciones epidurales, bombas de infusión o implantación de dispositivos neuromoduladores del dolor.

El doctor Ibor ha advertido de que los protocolos establecidos para que el médico de Familia derive a los pacientes a las Unidades del Dolor son, en ocasiones, bastante ineficientes. Por ello, entre los objetivos del curso está la actualización de los conocimientos del médico de Familia a la hora de tratar correctamente al enfermo de dolor, así como dar a conocer las técnicas y la oferta de servicios que tienen las Unidades del Dolor, con el fin de que el médico de Familia establezca el criterio de derivación correctamente. “De esta forma, se evitarían muchos casos en los que se deriva al paciente a las Unidades de Dolor, sin que sea necesario y viceversa”.

La colaboración entre SEMERGEN y la SED es una pieza básica para la mejora de la atención del paciente con dolor. Asimismo, “otra vía de mejora es la formación de los médicos residentes de especialidades directamente relacionadas con el dolor (medicina de Familia, anestesiología, rehabilitación, reumatología, traumatología), estableciendo en los programas formativos un área sobre atención al dolor, tanto agudo como crónico”, ha concluido.