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Los pediatras consideran clave las habilidades de comunicación para la atención a los niños y sus familias

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La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), celebra el IV Curso Práctico AEPap para residentes de Pediatría. Durante dos días, 80 especialistas en formación españoles se reúnen en Madrid con el objetivo de actualizar concomimientos, tanto teóricos como prácticos, de algunas de las patologías más frecuentes entre la población pediátrica.

Según las Dras. Juana María Ledesma e Itziar Martín, coordinadoras del curso y pediatras de AP, “los principales objetivos son que el residente conozca los aspectos asistenciales propios de la Pediatría de AP y las diferencias y coincidencias entre la pediatría de AP y la Atención Hospitalaria. Además, también es fundamental que se afiance la necesidad de la continuidad asistencial entre ambos niveles y que aprendan el manejo de las herramientas formativas específicas de las que se dispone en AP”.

La estructura de esta actividad consta de tres seminarios y cuatro talleres con contenidos eminentemente prácticos que incluyen formación sobre actividades preventivas, detección de factores de riesgo y patologías prevalentes en las consultas de AP, así como la adquisición de habilidades que puedan ser útiles en la atención del niño y adolescente.

Además de la parte presencial, los alumnos cuentan con una plataforma on-line, que funciona como un aula virtual, donde podrán consultar casos clínicos y foros de discusión. “A través de la plataforma se realiza un pre-test y un pos-test al inicio y al finalizar el curso, con el propósito de que el alumno pueda evaluar los conocimientos y las habilidades adquiridas durante el mismo”, explican las coordinadoras.

Formación y Comunicación, factores clave en Pediatría de Atención Primaria
La formación de los residentes en pediatría de AP es fundamental ya que, a pesar de que más del 67% de los pediatras ejercen en AP, la mayor parte de su formación es hospitalaria. De hecho, una encuesta realizada por el grupo de docencia de la AEPap confirma que casi el 97% de los pediatras cree necesaria la rotación por el primer nivel asistencial y que el 39,3% cree adecuado que este periodo dure tres meses, siendo la opinión mayoritaria partidaria de aumentar dicho periodo.

El objetivo de la pediatría de AP se centra en la atención integral a la salud del niño en todas sus etapas, poniendo especial énfasis no en la enfermedad sino en la prevención y promoción de la salud, teniendo en cuenta que las intervenciones en la primera infancia son más costo-efectivas y tienen la mayor tasa interna de retorno.

En cualquier caso, la comunicación es un factor clave en AP. Por ello, para mantener una entrevista clínica eficaz con los niños y sus familiares, los residentes tienen que conocer técnicas de comunicación”, una asignatura pendiente en las facultades y que adquiere relevancia en este curso. La Dra. Begoña Domínguez, presidenta de la AEPap, concede gran importancia a este tema y estima que “a lo largo de su vida laboral, un pediatra de AP llega a comunicarse en más de 150.000 ocasiones con niños y familias”.

A lo largo de 2012, 6.387 pediatras atendieron más de 32 millones de consultas de pediatría de AP en el Sistema Nacional de Salud, lo que supone que casi el 90% de la población infantil pasa por las consultas de AP.

La presidenta de AEPap, plantea la necesidad de homogeneizar la docencia de pediatría de AP ya que “realmente hace falta unificar y aplicar los criterios de acreditación en todo el territorio nacional. También es importante aumentar el número de tutores acreditados así como contar con un registro de los mismos al igual que de Centros de Salud y Unidades Docentes Multiprofesionales Pediátricas” y resulta asimismo esencial que “la labor docente de los pediatras sea reconocida y valorada curricular y profesionalmente”

La Dra. Domínguez, recuerda que “si aceptamos que en 2015 el déficit mínimo de pediatras será del 5%, va a ser necesario la convocatoria de 451 plazas de pediatría y si tenemos en cuenta que cada pediatra de AP puede atender 1.000 pacientes, el déficit de pediatras en AP sería de 560”. Si se pensara en cubrir las plazas de pediatra actualmente ocupadas por médicos sin la especialidad de pediatría, serían necesarios además no menos de 1.100 pediatras.

Obesidad infantil, una patología que preocupa a los pediatras
Uno de los aspectos en los que se hará hincapié durante el curso es la obesidad y el sobrepeso, ya que constituyen la patología más prevalente en la edad pediátrica. Según el estudio EnKid, realizado en una muestra representativa de la población española de 2 a 24 años, la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil es del 26,3% (12,4% y 13,9%, respectivamente). Los residentes de pediatría deben conocer cómo se maneja la obesidad infantil desde Atención Primaria.

“La obesidad es el origen de muchos casos de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer”, explica la Dra. Itziar Martín Ibáñez, pediatra de AP del Centro de Atención Primaria de La Mina, Barcelona. A pesar de esto, tan sólo el 5% de los casos que ven en consulta son debidos a enfermedades endocrinas, síndromes genéticos y trastornos metabólicos que cursan con obesidad. La gran mayoría de los niños padecen obesidad exógena, es decir, aquella que resulta del desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético. “Estos casos suelen iniciarse en la infancia y en la adolescencia y aunque los determinantes biológicos contribuyen al riesgo de desarrollar obesidad, los factores ambientales van a influir en que se desarrolle o no, así como en el grado o intensidad de la misma”, aclara la pediatra.

El entorno del niño, condicionado por costumbres y modas, puede favorecer determinados estilos de consumo alimentario y de empleo del ocio. “Asimismo, – apunta la Dra. Martín – adoptar uno u otro estilo de vida está influenciado por factores de índole macroeconómica: precios de los alimentos, publicidad, horarios laborales de los progenitores, disponibilidad de parques o instalaciones para la actividad física, el nivel socioeconómico y académico de los progenitores, diseño de las ciudades, oferta de transporte público, etc.”.

La facilidad para acceder a alimentos muy calóricos y llevar un estilo de vida muy sedentario son los factores que más influyen en la obesidad. La Dra. Martín Ibáñez, aclara que “en las familias en las que hay miembros adultos con obesidad es más probable que haya, también, menores que la vayan a padecer y que, a su vez, tienen más probabilidades de padecer obesidad cuando se hagan adultos”.