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Los indicadores de salud infantil en España evidencian la fortaleza del sistema sanitario basado en Pediatras de Atención Primaria

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Pese a que España no tiene el mejor sistema sanitario del mundo y que en conjunto, el sistema sanitario español se encuentra por debajo de la media europea, según se desprende del informe europeo sobre la calidad asistencial de la salud sanitaria pública en Europa, que realiza anualmente la consultora Health Consumer Powerhouse, denominado Euro Health Consumer Index (EHCI) 2014, el principal indicador en lo que se refiere a salud infantil -“número de muertos en el primer año de vida por cada 1000 nacimientos”-, considerado además como el mejor indicador individual para evaluar la calidad global de un sistema sanitario, sitúa a nuestro país en el puesto número 11 entre el total de los 37 países analizados.

Otro indicador relevante en lo que a salud infantil se refiere, es el porcentaje de cobertura vacunal frente a las principales enfermedades inmunoprevenibles (difteria, tétanos, tos ferina, sarampión, poliomielitis, rubéola, hepatitis B y Haemophillus Influenzae de tipo B ). En este índice, España ocupa el 7º lugar de entre la totalidad de los 37 países analizados.

El informe Euro Health Consumer Index se realiza desde el año 2005 y evalúa la atención sanitaria que se presta a los pacientes en diferentes países europeos a través de 48 indicadores de calidad agrupados en una serie de categorías: derechos e información de los pacientes, accesibilidad al tratamiento y tiempos de espera en la administración de tratamientos, resultados de los tratamientos, gama y alcance de los servicios proporcionados, prevención y accesibilidad de los tratamientos farmacológicos.

Desde el punto de vista global, el sistema sanitario español ocupa la posición décimo octava de entre los 37 países, posiblemente, debido a los pobres resultados en indicadores que como los tiempos de espera, la participación del paciente en la toma de decisiones, el acceso al médico de familia en el mismo día, o el acceso directo al médico especialista, han experimentado una evolución desfavorable desde la publicación del último informe.

En definitiva, si bien los datos demuestran que el sistema sanitario público español necesita un impulso para situarse, al menos, en la media europea, los aspectos relativos a la asistencia pediátrica evidencian la fortaleza y calidad de nuestro sistema, que basado en la presencia de especialistas en el primer nivel, permite obtener resultados equiparables a los mejores, con una inversión que estimada en porcentaje de producto interior bruto, es notablemente inferior a la media de los países de nuestro entorno.