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Dr. José Cuenca: Las plazas MIR no tienen una planificación aproximada del futuro y de calidad

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El Dr. José Cuenca, Profesor Asociado en Ciencias de la Salud de la Universidad de Santiago de Compostela, Jefe de Cirugía Cardiaca y del Departamento Multidisciplinar Cardiotóracovascular del Hospital San Rafael y Presidente de la Sociedad Española de Cirugía Torácica-Cardiovascular (SECTCV) reconoce que la distribución de las plazas MIR porque no tienen una planificación aproximada de futuro, y reconoce que “con la visión particular de cada comunidad autónoma, tendremos muchos problemas en la formación especializada”. A finales de 2014 la SECTCV ya hizo un informe de la evolución y distribución de la formación MIR en cirugía torácica.

¿Por qué el Ministerio no sigue las recomendaciones de plazas de residentes que aporta la Sociedad Española de Cirugía Torácica-Cardiovascular?
En teoría el Ministerio debería seguir las recomendaciones de la Comisión Nacional de la especialidad, que es su órgano asesor y en el que nuestra sociedad se encuentra representada por 2 miembros. Respecto a nuestra especialidad, el Ministerio nunca ha seguido las recomendaciones, en cuanto a plazas MIR, de dicha Comisión Nacional, duplicando, cuando menos, las plazas recomendadas. Esta teórica coordinación se ha complicado desde las transferencias a las CCAA, pues son éstas las que proponen las plazas de formación, cada una de ellas con intereses muy diversos, pero que en ningún caso es con una planificación aproximada del futuro y calidad de formación de esos profesionales.

¿Puede ayudar el registro de profesionales con este tema?
Creo que sí. Si el Ministerio tiene una fuente de información objetiva de la situación de las diferentes especialidades en el país puede hacer una más ajustada planificación. Si solo nos quedamos con la visión particular de cada comunidad autónoma, tendremos muchos problemas en la formación especializada.

Si verdaderamente hay más residentes de los que se necesitan, eso implicará que la práctica clínica no es la idónea: cirugías mayores, cirugías menores, exploraciones endoscópicas…, ¿es así?
Cada unidad docente acreditada tiene capacidad para realizar una formación adecuada de su residente. El problema es que una especialización quirúrgica como la Cirugía Cardiovascular, al igual que muchas otras, precisa de una formación y adquisición de destrezas continuada, y que por supuesto va más allá del MIR. Los años de formación y desarrollo más importantes de un Cirujano Cardiovascular, con una adecuada formación MIR, son los 5 primeros años de especialista. El exceso de especialistas sin una adecuada salida laboral al finalizar su MIR, dificulta de forma dramática éste periodo y a la larga empobrece la especialidad.

Una vez que se termina la residencia, ¿qué futuro les espera a los especialistas?, ¿sanidad privada, sanidad pública, extranjero…?
En el momento actual la salida más importante está siendo marchar al extranjero a realizar un “fellowship”, en alguna superespecialización, de un par de años de duración. Esta formación, aunque muy atractiva y enriquecedora desde el punto de vista personal y profesional, en muchos casos no permite el crecimiento como especialista que permitiría su incorporación inicial en un servicio quirúrgico nacional y transcurrido un tiempo, y según necesidades, realizar una rotación en el extranjero.

Hay un aumento de esperanza de vida y un aumento de las personas que sobreviven a las operaciones cardiacas, eso quiere decir que mejoran tanto los cirujanos cardiovasculares como los los procesos de recuperación
Por supuesto. Como en otras actividades, tenemos la generación de cirujanos cardiovasculares mejor formada y con un gran compromiso con la calidad asistencial.

La innovación tecnológica tiene un papel protagonista en medicina y siempre se espera siempre más, ¿cómo será dentro de 10 años la cirugía cardiovascular?
Como en otras especialidades quirúrgicas, la Cirugía Cardiovascular debe incorporar toda innovación tendente a la reducción en morbi-mortalidad. Nuestra especialidad se está bipolarizando, por un lado con pacientes de bajo riesgo quirúrgico, con indicaciones muy precoces, incluso en pacientes con cardiopatía valvular severa pero todavía asintomáticos, a los que hay que ofrece procedimientos quirúrgicos efectivos, no solo sin mortalidad, sino de gran durabilidad y con una rápida recuperación, un ejemplo lo tenemos en las reparaciones valvulares mitral y aórtica. Por otro lado tendremos que adaptar nuestros procedimientos y la innovación para el tratamiento de pacientes muy añosos, frágiles o con elevada comorbilidad, con el fin de conseguir unos adecuados resultados y ofrecer a nuestros pacientes una mejora en su calidad de vida. En definitiva los procedimientos quirúrgicos, manteniendo o incluso incrementando su seguridad y efectividad, deben tender a ser más simples y sencillos de aplicar.
..Alfonso González