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Miles de ratones ayudan en la lucha contra el cáncer en España

10 de noviembre, 2015
Ratones CNIO

El Centro Nacional de Investigación Oncológica (CNIO), el principal organismo español que trabaja en la investigación de tratamientos contra el cáncer, es uno de los numerosos centros adscritos a la Semana de la Ciencia y ha abierto sus puertas para mostrar el trabajo que lleva a cabo en la lucha contra una de las peores enfermedades a las que el ser humano se tiene que enfrentar hoy en día.

El especialista en división celular y que trabaja en el programa de oncología molecular, Ignacio Pérez de Castro comenta: “Somos el 18ª instituto de investigación más prestigioso del mundo y estamos en el top 10 de los que se especializan en la lucha contra el cáncer”. Si nos basamos en los datos, de Castro tiene toda la razón: “Un 17% de las publicaciones en España que se publican en las grandes revistas científicas son de estudios llevados a cabo en el CNIO“.

Los objetivos fundamentales del CNIO son investigar, traducir el conocimiento adquirido en medicamentos y llevar esas mejoras a la población, todo ello con un presupuesto alrededor de los 40 o 50 millones de euros, “menos que el coste de algunos futbolistas“, señala de Castro. Esta inversión permite mantener una plantilla de unas 400 personas, sabiendo capear la crisis, ya que el centro ha visto reducido desde 2011 los ingresos provenientes de las arcas públicas.

Ratoncillos de Indias
La responsable del animalario del CNIO, Isabel Blanco, ha señala que aunque los ratones a simple vista parecen roedores normales y corrientes, son la clave que permitirá descifrar los problemas que plantea el cáncer. “Tenemos a 40 personas a cargo de 45.000 ratones”, con los que se investiga todo tipo de células cancerígenas.

Pero no son unos ratones cualquiera. Los ratones que forman parte de la población animal del CNIO son una especie particular debido a los diferentes procesos que se han seguido para obtener ejemplares que permitan el estudio de diferentes enfermedades. De hecho, el precio de una pareja puede estar en torno a de los 50.000 euros. “Hemos cruzamos los ratones durante 20 generaciones para obtener ejemplares que compartan un 99% de sus genes lo que nos permite estudiar animales genéticamente iguales“, apunta Blanco. Esta selección artificial es la que permite a los investigadores observar las reacciones que se generan en especímenes prácticamente idénticos frente a diferentes estímulos.

¿Pero por qué se investiga con ratones principalmente? Tiene una explicación sencilla: “Su periodo de gestación es de tres semanas y el de lactancia también de tres semanas“, comenta Blanco, “Además, los ratones hembra pueden quedarse preñados pocos instantes después de dar a luz.

Estudio exhaustivo y meticuloso
El CNIO cuenta con diferentes equipos que trabajan con microscopios que les permiten trabajar con muestras a nivel celular para comprender qué sucede con las células cancerígenas. “El cáncer se genera cuando una célula se divide de manera descontrolada“, explica uno de los investigadores del CNIO, ayudándose de un vídeo que refleja esa división, que es la causa la aparición del cáncer en un tejido y que puede conllevar, bajo unas determinadas circunstancias, la aparición de metástasis.

Es precisamente en esa línea de estudio de la división celular en la que está trabajando el CNIO, con el objetivo de hallar medicamentos que sean capaces de frenarla y reducir las posibilidades drásticamente de que ese cáncer se desarrolle. Más adelante, cuando se haya demostrado que un medicamento es eficaz contra un tipo de cáncer, se estudia en diferentes variables para saber qué cantidad es la adecuada para lograr los efectos deseados sobre el organismo.

El científico alemán Oliver Renner, investigador en la zona de Terapia Experimental del CNIO, dedicada al desarrollo de medicamentos, explica que el centro diseñó en 2013 medicamentos que serán utilizados y comercializados en un futuro no muy lejano para luchar contra la enfermedad: “Tenemos más de 55.000 fármacos con los que trabajamos para crear medicamentos que funcionen en los ensayos clínicos“, comenta Renner. Esto se lleva a cabo en una máquina que cuesta “entre 500.000 y un millón de euros y que permite a los investigadores trabajar con rejillas de 384 cavidades que permiten colocar 384 muestras diferentes a las que se somete a diferentes pruebas con los medicamentos. Estas líneas celulares crecen de manera infinita, por lo que tenemos material de sobra para investigar“, concluyó.
..Susana Calvo