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El autocontrol de los pacientes con patologías urinarias, clave para la mejora de su enfermedad

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Se debe impulsar el conocimiento, manejo y autocontrol de los pacientes con patologías urinarias e incentivarlos para que adopten los adecuados cambios en sus hábitos dietéticos e higiénicos como medida necesaria e imprescindible para la mejora de sus problemas de salud”, según afirmó el doctor Francisco Brenes, con motivo de la celebración en Girona de las IV Jornadas Nefrourológicas de SEMERGEN.

El Dr. Brenes, presidente del Comité Organizador de las jornadas, y médico de Familia en el Centro de Atención Primaria Llefià de Badalona, ha enfatizado que aspectos como el autosondaje o el cumplimiento de las correctas medidas auto-higiénicas y dietéticas posibilitaría una reducción del impacto de las enfermedades nefrourológicas, “sin dejar de lado, evidentemente, la detección precoz y el acertado tratamiento de la patología por parte de los médicos de Atención Primaria y los urólogos”, según ha matizado.

La doctora Mª Lourdes Martínez-Berganza, presidenta del Comité Científico, ha comentado que “el objetivo principal de las Jornadas es la mejora de la competencia profesional de los médicos de Familia en el abordaje y tratamiento de las enfermedades nefrourológicas más prevalentes en nuestras consultas, mediante la actualización activa de los conocimientos, para que nos permita conseguir un beneficio en la calidad asistencial que ofrecemos a los pacientes”.

El programa científico incluye la actualización del abordaje de diversas patologías muy prevalentes, tanto urológicas como de patología renal. “Vamos a informar sobre las últimas evidencias y recomendaciones en el abordaje de la hiperplasia benigna de próstata (HBP) en el varón y de los síntomas del tracto urinario inferior (LUTS), tanto en el varón como en la mujer, y conoceremos qué papel tienen en la función renal los distintos fármacos que utilizamos en el tratamiento de la patología cardiovascular”, según ha explicado la Dra. Martínez-Berganza.

No todo es HBP
El médico de Familia es el encargado de prevenir, diagnosticar y tratar en primera instancia al paciente nefrourológico; pero aunque es cierto que la HBP es muy frecuente en los varones, sobre todo a partir de los 50 años, “no siempre que un paciente varón tiene molestias del tracto urinario es por próstata”, ha advertido el presidente de las Jornadas.

Existen patologías no tan conocidas y muy prevalentes que afectan tanto al varón como a la mujer como ocurre con la vejiga hiperactiva, la incontinencia urinaria, infecciones urinarias, tumores vesicales y de próstata, y la enfermedad renal, tanto aguda como crónica, en la que debemos valorar los factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión arterial y la diabetes”, ha añadido el Dr. Brenes.

Se estima que alrededor de cinco millones de personas padece una enfermedad renal crónica. En este sentido, Francisco Brenes cree que las líneas de actuación deben ir dirigidas a la mejora de los aspectos preventivos y de diagnóstico precoz, sobre todo en las personas de riesgo, y que debería evitarse el uso de fármacos nefrotóxicos, sobre todo AINES (antinflamatorios no esteroideos), y disminuir la ingesta de sal, junto a un buen control de las cifras de tensión arterial y una mejora de los niveles glucémicos en los diabéticos y los niveles de colesterol y triglicéridos en la población general y de riesgo.

Potenciar la relación entre el médico de AP y el urólogo
Aunque todavía se debe potenciar la relación que existe entre los urólogos y los médicos de Familia, “el nivel de colaboración ha mejorado mucho en los últimos años, fundamentalmente por el conocimiento mutuo a partir de la elaboración de diversos cursos y documentos conjuntos, entre los que destacan los criterios de derivación en HBP”, ha destacado el Dr. Brenes. En este sentido, este tipo de jornadas, como las que se están celebrando en Girona, “favorecen el acercamiento entre los urólogos y los médicos de Familia”.

De hecho, se están elaborando a nivel comarcal protocolos consensuados entre los dos niveles asistenciales que están permitiendo un mejor control y seguimiento compartido del paciente urológico. Según Brenes, “esta buena relación a nivel de sociedades debería extenderse a nivel, local y autonómico, donde aún existen ciertas reticencias en algunos urólogos y médicos de AP”.