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La exposición a los plaguicidas puede ser un factor de riesgo de ELA

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Una nueva investigación ha demostrado que los contaminantes ambientales pueden afectar a la posibilidad de que una persona desarrolle esclerosis lateral amiotrófica o ELA.

No hay cura para esta enfermedad de la motoneurona, también conocida como enfermedad de Lou Gehrig. Las personas afectadas pierden su fuerza y la capacidad de mover los brazos, las piernas y el cuerpo con el tiempo.

Como parte de un estudio más amplio sobre los factores de riesgo ambientales de la ELA, los investigadores de la Universidad de Michigan publicaron su trabajo sobre pesticidas y otras exposiciones ambientales en Archives of Neurology.

Desde el primer paciente con ELA que vi hace más de 25 años hasta el paciente con ELA que he diagnosticado esta semana, siempre me hacen la misma pregunta: “¿Por qué yo? ¿Qué es diferente en mi vida para tener esta enfermedad?“, dice la co- autora Eva Feldman, MD, Ph.D., directora del Instituto A. Alfred Taubman de Investigación médica e investigadora médica del ELA durante mucho tiempo. “Quiero responder esta pregunta a mis pacientes“.

El equipo de Feldman estudió a 156 personas con ELA y a 128 personas sin ella. Todos describieron su exposición a contaminantes en el trabajo y en casa, haciendo hincapié en la exposición ocupacional. Los investigadores también midieron los contaminantes ambientales tóxicos persistentes en la sangre para obtener una evaluación más completa de las exposiciones ambientales.

Hemos encontrado estos productos químicos tóxicos en los individuos con y sin ELA”, dice el primer co- autor Stephen Goutman, M. D., director de U-M Comprehensive ALS Clinic. “ Probablemente estemos todos expuestos sin nuestro propio conocimiento, a través del aire, el agua y nuestra dieta, ya que estos productos químicos pueden durar décadas en el medio ambiente. Sin embargo, las personas con ELA, en general, tenían mayores concentraciones de estas sustancias químicas, especialmente en lo que respecta a los plaguicidas“.

No hubo una correlación importante, sin embargo, entre cualquier ocupación en particular y la probabilidad de desarrollar ELA, a excepción del servicio en las fuerzas armadas, un vínculo encontrado en estudios anteriores.

Los análisis de sangre mostraron mayores probabilidades de padecer ELA en aquellas personas expuestas a varios tipos diferentes de productos químicos, muchos de los cuales ya no son ampliamente utilizados debido a las preocupaciones ambientales, tales como el pesticida DDT. Sin embargo, sólo algunas de las clases de sustancias químicas estudiadas, como los polibromodifenil éteres, utilizados como retardantes de llama, han sido objeto de un reciente escrutinio que las ha identificado como peligros potenciales para la salud.

El reto es que las personas pueden estar expuestas a múltiples sustancias químicas y por tanto es demasiado pronto para saber si las sustancias químicas individuales, o las mezclas de sustancias químicas, conducen al daño de las neuronas motoras“, dice Goutman. “En el próximo paso, nos sumergiremos en determinadas sustancias químicas que podrían ser factores de riesgo para la enfermedad“.

Un primer y muy importante paso
Los investigadores creen que una mejor comprensión de los factores de riesgo ambientales para la ELA podría conducir a una mejor comprensión de por qué las personas desarrollan la ELA y también ayudaría a explicar la aparición de grupos de casos de ELA en diferentes áreas geográficas.

Este es un primer y muy importante paso para identificar qué exposiciones específicas se asocian con la ELA y así poder responder a la pregunta de “¿Por qué yo?”, dice Feldman. “Ahora es el momento de entender cómo estas exposiciones conducen a la enfermedad con miras a detener la aparición de ELA. Como me dijo uno de mis pacientes antes de morir, queremos un mundo sin ELA“.
..Susana Calvo