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La evaluación de la gestión de la calidad total en el servicio público de salud, cometido natural de la Inspección de Servicios Sanitarios

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¿La evaluación de la gestión de la calidad total por la Inspección es y debe ser una función esencial de la Inspección de Servicios Sanitarios en el Sistema Nacional de Salud?”, nos preguntábamos en una reunión de Inspectores celebrada hace poco en Salamanca. La respuesta fue: sí, debe serlo. ¿Por qué?: Por su viabilidad, por la necesidad de la administración sanitaria de disponer de esta herramienta esencial, por su utilidad para el servicio público de salud, por la capacidad técnica de la Inspección para realizar esta función… y, sobre todo, por la demanda del sistema (financiadores, dirigentes, gestores, profesionales, proveedores, ciudadanía en general…) de conocer la calidad de la gestión medida no sólo en cuanto a calidad técnica del servicio sino también en cuanto a la satisfacción de las expectativas de los pacientes y de los profesionales

Toda organización que pretenda atender las expectativas de la sociedad actual deberá seguir este modelo organizativo: tender a la calidad total integrando los anteriores conceptos de calidad del producto con los actuales de regular, desarrollar y gestionar los servicios públicos de salud en base a criterios y pautas normativas, pero especialmente siguiendo criterios de flexibilidad y de adaptación constante a nuevas circunstancias y demandas, aplicando e principios funcionales no necesariamente escritos.

Dentro del contexto de la sanidad pública –ya de por sí muy complejo- empezamos a seguir esta orientación organizativa: existen no solo poderosas razones de eficiencia, eficacia, seguridad, calidad… sino especialmente razones del buen uso de los recursos públicos que deberían obligar a seguir este modelo. Las nuevas demandas de la sociedad hacia los servicios sanitarios y su adaptación a los cambios de sus modos de producción , minimizando los elementos estructurales y potenciando los funcionales, hace más necesario si cabe valorar la organización dinámica de los centros, sus resultados y las potenciales áreas de mejora. A eso se ha debido, probablemente, el incesante crecimiento en estos años anteriores de empresas e iniciativas privadas orientadas a realizar trabajos de consultoría en el ámbito sanitario, siendo parte nuclear de estas ofertas privadas el análisis y evaluación de los servicios, emitiéndose informes y certificaciones o acreditaciones al respecto. Nada que objetar acerca de estas iniciativas en el ámbito privado, pero en el marco del Servicio Público de Salud que se recurra a estas empresas privadas para labores de auditoría o evaluación de servicios sanitarios pudiera ser un contrasentido en el uso eficiente de los recursos públicos,, pero sobre todo –entendemos- no garantiza la imparcialidad del evaluador, sometido a múltiples fuerzas e intereses, entre otros los de ampliar cuota de mercado.

Desde la Inspección de Servicios Sanitarios de Andalucía venimos evaluando anualmente determinados aspectos de los contratos-programa suscritos entre la Consejería de Salud y el proveedor de los servicios, el Servicio Andaluz de Salud. El paso siguiente va ser dar cumplimiento a lo establecido en el artículo 20.4 de la Ley de Salud de Andalucía, que textualmente expresa que “Así mismo, serán objeto de evaluación, seguimiento e intervención por parte de las autoridades sanitarias en materia de asistencia sanitaria individual: la eficacia y eficiencia de las diversas unidades asistenciales de los centros, servicios y establecimientos adscritos funcionalmente al Sistema Sanitario Público de Andalucía”.

Esta actividad también está recogida en el Decreto que regula la Inspección de Servicios Sanitarios en Andalucía y será ejercida por quienes tienen la consideración de agentes de la Autoridad Sanitaria, utilizando técnicas de auditoría. Y en el Plan Andaluz de 2016. Así, estamos abordando como prioridad el reto de la formación continua, de la capacitación permanente, de hacernos más competitivos y de adecuar nuestra formación a las necesidades de una sociedad en evolución, en la que los cambios se suceden rápidamente y de cuyo ritmo de avance no podemos despegarnos. Una capacitación profesional orientada a poder afrontar cualquier reto que se nos plantee y a reafirmar la necesidad de que el Sistema Nacional de Salud cuente con un potente medio no sólo de inspección o control normativo, sino también con un instrumento de evaluación que garantice a los ciudadanos la equidad, la solidaridad y la calidad del servicio público de salud. Ese instrumento, en manos de la Autoridad Sanitaria, no puede ser otro que la Inspección de Servicios Sanitarios.

Porque la Inspección de Servicios Sanitarios aporta una visión transversal y de conjunto, que favorece la detección de áreas de mejoras. Transversalidad, ya que nuestra actividad está presente en Asistencia Primaria y Hospitalaria, en la asistencia pública, concertada o privada y además en diferentes programas de salud (Atención Sanitaria, Prestación Farmacéutica, Gestión de Cuidados o Gestión de IT). Es decir, aportamos una visión de conjunto en el análisis de la actividad, en la gestión de los procesos, en la continuidad asistencial, en la comunicación interniveles, en la seguridad clínica, etc.

El principio de veracidad en nuestras actuaciones, de legalidad, rigor, independencia entendida como autonomía funcional, visión centrada en el paciente y mayor capacidad de intervención son elementos identificadores exclusivos de nuestra condición de agentes de la autoridad sanitaria, lo que complementado con nuestro conocimiento y manejo normativo, facilita el desarrollo de nuestras tareas. El trabajo en equipos multidisciplinares de Médicos, Farmacéuticos y Enfermeras, es un enorme valor añadido, al incorporar diferentes visiones desde capacidades profesionales diferentes pero complementarias.

En algunos momentos nos han identificado con clichés que nos ubican en exclusiva en la aplicación de sanciones siendo olvidadas nuestras aportaciones desde el enorme potencial que tiene la Inspección Sanitaria en la colaboración y asesoramiento a los centros, establecimientos y servicios sanitarios públicos y privados para la evaluación y control de toda actividad el mejor control de las condiciones y requisitos necesarios de la protección y prestación sanitaria y el cumplimiento de los criterios de calidad asistencial. Un importante aspecto, pues, de nuestro trabajo profesional, como instrumento de la Administración Sanitaria para la tutela efectiva del derecho a la salud de los ciudadanos.

La Inspección de Servicios Sanitarios es, en fin, un instrumento, el más especializado, al servicio de las autoridades sanitarias para la tutela efectiva del derecho a la salud de los ciudadanos. Es una especialidad de la administración autonómica para llevar a cabo lo que dispone la Ley en cuanto a control de los Centros, Servicios y Establecimientos sanitarios. Los Inspectores Médicos, Farmacéuticos y Subinspectores son especialistas en la tarea de hacer efectivo el derecho de la ciudadanía a la igualdad, accesibilidad, universalidad, calidad y eficiencia de la atención sanitaria.
..Dr. Alfredo Sánchez Monteseirín. Médico Inspector. Subdirector de la Inspección de los Servicios Sanitarios de Andalucía. Alcalde de Sevilla 1999-2011