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La vacuna de la tos ferina es muy eficaz durante los tres primeros años, pero luego va perdiendo su inmunidad, según estudio

28 de septiembre, 2016
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Un estudio de la Universidad de Toronto (Canadá) revela que la vacuna actual contra la tos ferina logra una protección alta durante los tres primeros años de su administración, pero posteriormente, la inmunidad comienza a perderse de forma significativa durante los cuatro años siguientes, y es que así se desprende de los resultados publicados en Canadian Medical Association Journal.

A pesar de que la inmunidad que ofrece la vacuna baje, es importante tener en cuenta que el número de casos de tos ferina sigue siendo bastante bajo”, reconoce Natasha Crowcroft, autora de este estudio y quien insiste en que “la mejor forma de prevenir la tos ferina en los niños es vacunándolos a tiempo”.

Antes de que en 1997 se pusiera en marcha el programa de vacunación contra la tos ferina en Canadá, se calculaban unos 156 casos por cada 100.000 habitantes; con la vacuna se ha reducido considerablemente, y así, oscila entre los dos casos por 100.000 de 2011 y los 13,9 por 100.000 registrados un año más tarde. La mayoría de casos se daban en grupos de población insuficientemente vacunados.

La vacuna de células enteras es mejor que la vacuna acelular empleada actualmente
En este trabajo se analizaron datos de laboratorio y de vacunación de un total de 5.867 personas que, nacidos entre los años 1992 y 2013, un total de 486 dieron positivo por infección de la bacteria ‘Pertussis’, causante de la tos ferina.

Los investigadores encontraron que la inmunidad era alta durante los tres primeros años después de la vacunación, pero luego disminuía progresivamente y transcurridos siete años después, la protección era más baja. De hecho, las probabilidades de infección iban aumentando un 27% cada año, si bien el riesgo general seguía siendo bajo.

Además, las personas que recibieron la versión acelular más reciente de la vacuna en sus tres primeras dosis eran dos veces más propensos a contraer la tos ferina en comparación con quienes recibieron la versión más clásica, la de células enteras que, a día de hoy se sigue utilizando en la mayor parte del mundo, sobre todo en países con menos ingresos.

En este sentido, como reconocen los autores, “la vacuna de células enteras es mejor que la vacuna acelular utilizada actualmente”.

Cambiar la pauta actual de vacunación
A tenor de los datos obtenidos, los autores sugieren que se debería cambiar la pauta de vacunación actual en busca de nuevas estrategias que permitan una protección más duradera y eficaz, así como valorar la reintroducción de la vacuna de células enteras en los bebés, y dejar la acelular para niños y adultos.

Y hasta que no haya vacunas más nuevas con una protección mayor, se podría también plantear una dosis de refuerzo a los 10 años para reducir su incidencia antes de la adolescencia”, plantea Nicole Le Saux, pediatra del Children’s Hospital of Eastern Ontario (Canadá) .

En España, la vacuna que, se administra en combinación con la de la difteria y el tétanos, se aplica en varias dosis a los dos, cuatro, seis y 18 meses de vida, con una posterior dosis de recuerdo a los seis años de vida, ya que la eficacia es limitada. La tos ferina es una enfermedad que en los bebés de menos de dos meses no vacunados puede ser mortal. En 2015 cuatro bebés murieron en España por tos ferina (Sevilla, Cuenca, Málaga y Madrid).

Según datos de 2013 del Ministerio de Sanidad, en España la incidencia de la tos ferina en recién nacidos aumentó en los últimos años con una tasa de 325 casos por cada 100.000 habitantes en menores de un mes. Entre 2007 y 2012 en nuestro país se registraron una media de 4,8 muertes al año, todas ellas en menores de tres meses. En el mundo, según datos del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), en 2013, la tosferina mató a 63.000 niños menores de cinco años.
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