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La profesionalización de la gestión sanitaria supone una mejora de los resultados en salud

24 de octubre, 2016
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Para Joaquín Estévez, presidente de SEDISA (Sociedad Española de Directivos de la Salud) “el reto es conseguir la profesionalización de la gestión sanitaria a través del desarrollo normativo necesario para que vaya más allá de las meras declaraciones de intenciones, desde un punto de vista global y estratégico, enmarcado en cada sistema sanitario autonómico”.

“Para ello, cada comunidad autónoma debe desarrollar un sistema de profesionalización de los directivos de la salud desde un punto de vista estratégico, real y adaptado a la idiosincrasia de su actualidad sanitaria, pero siempre desde la despolitización de los nombramientos y ceses y enfocado al que debe ser el objetivo real: la obtención de una gestión sanitaria de calidad, que aporte excelencia a los ciudadanos y sostenibilidad al sistema”.

Durante la conferencia, titulada Profesionalización de la Gestión Sanitaria: ¿Posibilidad Real  Realidad Virtual?, Estévez ha realizado un análisis de la situación de los directivos de la salud en nuestro país y ha presentado los retos y prioridades más relevantes. “Tras las Elecciones del 20 de diciembre de 2015, primera vez que los programas de los partidos políticos incluían, en algunos casos, mención a la profesionalización de la gestión sanitaria, algunas comunidades autónomas han puesto en marcha iniciativas para fomentarla, pero es necesario dar un salto cuanti y cualitativo, salvando los factores que hacen de la profesionalización una realidad virtual, como la falta de profesionalización del sistema para la selección y desarrollo de carrera profesional, la desigualdad en cantidad y calidad de las iniciativas autonómicas y los pasos menores dados en la despolitización de los ceses, entre otros”. De esta forma, la despolitización de la gestión y la transparencia deben ser un hecho, de forma que el perfil de directivo se establezca como el de un profesional de la gestión, un cargo sometido a una evaluación objetiva basada en resultados asistenciales, económicos, de participación profesional y de liderazgo social, dentro de un código de buena gestión directiva.

En cuanto a las iniciativas autonómicas, el presidente de SEDISA ha destacado la Ley de Profesionalización de la Gestión en la Comunidad Autónoma de Madrid, fruto de una moción que fue aprobada por unanimidad de todas las fuerzas políticas de la Asamblea de Madrid, los concursos de libre disposición para cargos de gestión que posibilitan que los profesionales que estén interesados se puedan presentar, como los impulsados para puestos gestores y decisores desde las consejerías de Asturias, Castilla y León, Murcia, Castilla La Mancha y Andalucía, y la Estrategia Andaluza para la Profesionalización de los Directivos de la Salud, que está desarrollando la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP). “Esperamos que, más allá del legítimo y necesario debate político”, añade el presidente de SEDISA, “no se frene el avance hacia la profesionalización de la gestión sanitaria, en tanto en cuanto conllevará una mejora de los resultados en salud, de la eficiencia del sistema y de la orientación del modelo sanitario a la cronicidad y al paciente”.

En paralelo a esta línea de trabajo a favor de la profesionalización, Joaquín Estévez destacó la necesidad de establecer un Pacto por la Sanidad entre todas las entidades implicadas en el sistema sanitario, con el fin de garantizar calidad y eficiencia, mejorar la estructura, organización y funcionamiento de las instituciones y, por tanto, de los resultados económicos-asistenciales de la prestación de asistencia sanitaria. Mientras, es necesaria la puesta en marcha de líneas de trabajo en el mismo sentido, con el fin de eliminar bolsas de ineficiencia e invertir en lo más eficiente y optimizar los recursos existentes.

Algunas comunidades autónomas están llevando a cabo medidas en este sentido. Ejemplo de ello es el establecimiento de la Gestión por Competencias y la Gestión Clínica en Andalucía y el Plan Integral de mejora de Lista de Espera Quirúrgica y de Pruebas Diagnósticas del Servicio Madrileño de Salud de la Comunidad de Madrid, que está permitiendo, con la implicación de los profesionales, la aplicación de medidas de eficiencia entre las que se incluyen la optimización de los recursos existentes y la apertura de quirófanos en horario de tarde, o los “Contratos de Gestión”, en los que se valoran tanto criterios de accesibilidad para el ciudadano, como de calidad y de cumplimiento presupuestario, la orientación hacia la concentración de la complejidad y la reorganización asistencial en base a criterios técnicos. También en la misma línea es destacable el proyecto Osabide Global, el sistema de Osakidetza para la gestión de la carpeta de salud y el historial médico y que, además, contempla de forma fundamental la atención sociosanitaria.

Directivos de la salud: profesionales
Profesionalización es el proceso por el que se mejoran las habilidades de una persona para hacerla competitiva en  términos de su profesión u oficio y por el que cualquier ocupación se convierte en una verdadera profesión de la más alta integridad y competencia. En este marco, los directivos de la salud profesionalizados es el motor de la evolución que el modelo sanitario requiere hacia la calidad, la eficiencia y sostenibilidad. La Profesionalización de los directivos de la salud es más necesaria que nunca, de forma que debe ser el principal arma para hacer frente a los retos más importantes que presenta la actualidad de la sanidad, como la introducción de la innovación, algo que provocará dificultades desde el punto de vista de la financiación y sostenibilidad, la implantación de la evaluación y los resultados en salud, la puesta en marcha de alianzas estratégicas y compaginar la calidad y eficiencia necesaria con una mayor participación de los ciudadanos y los pacientes en la sanidad”, explica el presidente de SEDISA. “Para ello, necesitamos directivos con conocimientos, habilidades emocionales y de comunicación, liderazgo, creatividad e innovación, adaptación al cambio, visión de futuro, capacidad de síntesis y flexibilidad, con formación específica inicial y continuada y siempre reglada, experiencia por niveles, con competencias y habilidades en torno al liderazgo y siempre con el compromiso ético de tener al paciente en el centro de la gestión”.

En relación a los ciudadanos, Joaquín Estévez Lucas ha reflexionado sobre el valor que aporta la gestión sanitaria profesionalizada a la sociedad en general: “En la actualidad, en general, nadie del sector sanitario duda de que la profesionalización de los directivos de la salud sea necesaria  para la calidad y la eficiencia del sistema, pero debemos ser capaces de transmitir a la sociedad lo que aporta a los pacientes, a la sociedad y a la salud”.