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Déficit de pediatras y guardias eternas de los MIR, dos de los temas a resolver en 2017

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La esperanza de los cambios en 2017 se va, poco a poco, apagando, pero los problemas se mantienen, y algunos de ellos son objetivos prioritarios que no pueden esperar nuevas oportunidades. Hace tiempo que se presentan documentos de consenso de sociedades científicas o asociaciones de médicos que expresan su opinión sobre nuevas medidas que recomiendan a las autoridades sanitarias para tratar de mejorar la situación de un Sistema Nacional de Salud que es el tercero del mundo, según el ránking de la Fundación Bloomberg, por detrás de Singapur y Hong-Kong, totalmente privados.

En muchos de estos documentos de consenso hay dos elementos comunes que son el déficit de pediatras y las guardias eternas de los MIR, que suponen una merma en la atención sanitaria y en la calidad asistencial.

Según las estadísticas, el 25% de las plazas de Pediatría en Centros de Salud están cubiertas por Médicos de Familia, que según la Asociación Española de Pediatría (AEP), “tienen una formación pediátrica inferior”. La labor de los médicos de Familia es una labor encomiable, aseguran desde la AEP, pero “es preferible que los niños sean atendidos por los médicos de Familia que no sean atendidos por nadie, pero los actores sanitarios deben ser conscientes de que el hecho de que no haya un pediatra atendiendo a todos los niños implica un deterioro de la calidad asistencial”.

El Foro de Médicos de Atención Primaria propuso a finales de año una serie de medidas consensuadas para paliar el déficit actual de pediatras:

  • Incrementar el número de plazas MIR de pediatría.
  • Mejorar los horarios y condiciones laborales para todos los profesionales sanitarios de los centros de salud haciéndolas compatibles con la vida familiar.
  • Incentivar de forma económica o curricularmente las plazas de difícil cobertura.
  • Unificar las prestaciones de enfermería pediátrica en atención primaria entre todas las Comunidades Autónomas. Las diferencias existentes son injustificables, y en Atención Primaria hay suficiente cometido para que Pediatría y Enfermería de Pediatría trabajen en conjunto en la atención a los niños.
  • Con el objetivo de optimizar el tiempo y recursos en zonas periféricas, se pueden atender mejor y más niños si se trabaja en equipo con enfermería.
  • Centralización de los servicios de Pediatría. En pueblos distantes o con cupos reducidos se priorizará la atención en las consultas pediátricas en el centro de salud cabecera, optimizando recursos y evitando desplazamientos a los profesionales durante la jornada laboral.
  • Aumentar de forma obligatoria la rotación de los residentes de Pediatría por Atención Primaria a un mínimo de 3-6 meses. Dos terceras partes de los pediatras de este país trabajan en los centros de salud, pero sus rotaciones son de forma mayoritaria en el ámbito hospitalario.
  • Incentivar e iniciar las rotaciones de los estudiantes de Medicina en las consultas de los pediatras de AP, adecuando el número de créditos ECTS.
  • Al mejorar las condiciones se podrá colaborar más atendiendo a los niños en los horarios de atención continuada de los centros de salud.
  • Crear la figura del coordinador de Pediatría en aquellas áreas o distritos sanitarios locales donde no exista. Esta figura está ya implementada en las comunidades autónomas de Murcia y de Madrid, funciona de forma adecuada y deberían potenciarse. Son pediatras de Atención Primaria que colaboran y participan con las gerencias en la organización de la asistencia infantil.
  • Aumentar la presencia de pediatras de Atención Primaria en la Comisión Nacional de la especialidad de Pediatría. Actualmente solo pertenece a Primaria uno de sus once miembros.

El segundo de los temas que reduce la calidad asistencial del sistema sanitario son las interminables jornadas de los MIR que acaban haciendo jornadas de 32 horas consecutivas, una práctica que favorece la aparición de errores críticos. Las conclusiones de una encuesta realizada hace relativamente poco por la Asociación Española de Médicos Internos Residentes, son muy clarificadoras: “La sobrecarga de trabajo no sólo no ayuda al médico en formación a perfeccionar sus conocimientos, sino que además repercute negativamente sobre su salud y aumenta el riesgo de cometer errores médicos”, incluso un estudio realizado en Estados Unidos asegura que las jornadas prolongadas que suelen realizar los médicos internos provocan una incapacidad similar a la producida por el consumo de entre tres y cuatro bebidas alcohólicas.

Algunos MIR han asegurado que la mejora de sus condiciones laborales va directamente ligada al bien de los pacientes y, de hecho, el 60% de los residentes declara haber cometido errores por la fatiga. Las jornadas laborales prolongadas no ayudan a los médicos en formación a adquirir más conocimientos.
..Alfonso González