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5 Medidas para el desarrollo de los cuidados sociosanitarios intermedios en personas dependientes

10 de mayo, 2017
Dependencia

Los cuidados intermedios afectan a personas que se encuentran en situación de dependencia temporal por cualquier motivo sanitario (cronicidad incapacitante, discapacidad física o psíquica, etc.). Las Unidades de Cuidados Intermedios (CSI’s) están concebidas para atender a pacientes, que aunque podrían recibir el alta en hospitalización de agudos, requieren de cuidados de enfermería y/o terapias de rehabilitación; aquí también se encuentran ciudadanos que no han recuperado del todo su capacidad funcional y posteriormente tienen que ser ingresados en residencias de larga estancia o ser atendidos en el domicilio por parte de familiares o Atención Primaria.

Es evidente que las poblaciones de los países desarrollados experimentan un proceso de envejecimiento demográfico sin precedentes y que la pirámide de población está sufriendo un vuelco progresivo que, aunque previsible, está cambiando las previsiones sociales y sanitarias de nuestra sociedad occidental (España es ya el tercer país más envejecido del planeta y esta circunstancia permanecerá en las próximas décadas según las últimas previsiones de la OCDE). Todo ello plantea grandes retos que ha de afrontar nuestro sistema sanitario en su conjunto para hacer frente a la ingente demanda asistencial que se avecina en los próximos años. En este sentido, “teniendo en cuenta los problemas derivados de la demanda incremental y los recursos disponibles, es necesario realizar propuestas realistas y acordes a la situación en la que se encuentra sumido el sector de los cuidados sociosanitarios intermedios, propuestas y estrategias sustentadas en datos objetivos que permitan un análisis riguroso de la situación”, indica el Dr. Manuel Vilches, director general de la Fundación IDIS.

El objetivo prioritario es dotar a nuestros ciudadanos del mejor sistema sanitario y socio-sanitario posible, con los mejores resultados de salud basados en calidad y eficiencia, aprovechando todos los recursos disponibles. Por ello, el informe “El reto de los cuidados sociosanitarios intermedios: Mapa de recursos y propuestas de futuro”, desarrollado por el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS) en colaboración con la Fundación Edad&Vida, propone un paquete de cinco medidas para el desarrollo de los cuidados sociosanitarios intermedios.

La Fundación IDIS considera necesario establecer los cuidados sociosanitarios intermedios con una adecuada dotación de personal sanitario especializado como una prioridad política, ya no solo a nivel regional como se ha hecho hasta ahora, sino a nivel nacional. Los principales argumentos para ello radican en la contención de la demanda en la hospitalización de agudos y el desarrollo de un modelo de atención mucho más adecuado y eficaz para los pacientes. “Los expertos coinciden en señalar que la creación de camas de agudos no es la solución más sostenible. Sin embargo, la creación de plazas y aumento de la oferta de los cuidados sociosanitarios (CSIs) intermedios sí ofrece una alternativa de menor coste y adaptada a las necesidades reales de la población. De esta forma, si aumenta la oferta de CSIs con una dotación adecuada de equipos especializados, se liberarán camas de agudos por un lado, y se cubrirán necesidades específicas, por otro. Todo ello con un menor coste para el sistema”, apunta el director general de IDIS.

Por otro lado, es fundamental desarrollar un sistema de acreditación de centros para asegurar la calidad de los servicios, adecuar la regulación y aumentar la visibilidad de los cuidados socio-sanitarios intermedios entre los usuarios. Tal y como recoge la Propuesta de Estrategia y Coordinación Socio-Sanitaria, la existencia de un sistema de acreditación y autorización requiere de tres factores: un documento conjunto que reúna normas, características, necesidades y protocolos de actuación que deben cumplirse; un grupo de trabajo de técnicos de sanidad y servicios sociales para asesorar, supervisar, orientar y servir en la práctica a los posibles interesados y un órgano directivo conjunto de sanidad y servicios sociales con capacidad  de acreditar la puesta en marcha de servicios, centros y unidades y garantizar la financiación de la misma.

Otro aspecto clave es el de apostar por un desarrollo normativo que defina de forma clara el perfil de beneficiarios, la cartera de servicios, las bases del modelo asistencial y las necesidades de formación. De esta manera se garantizaría la equidad de los cuidados intermedios en todo el territorio y se adaptaría el modelo asistencial a los nuevos retos demográficos y sociales.

Asimismo, se ha reseñado la importancia de adaptar el desarrollo de la oferta en cada comunidad autónoma a los recursos ya disponibles en cada una de ellas. La existencia de una amplia gama de recursos en cada comunidad permite multitud de opciones adecuadas para el desarrollo de la oferta socio-sanitaria. Si bien algunos territorios pueden aprovechar los recursos ya existentes (bien en centros de media y larga estancia u hospitalización a domicilio), otras comunidades deberían aumentar necesariamente la capacidad mediante la creación de nuevas plazas para este tipo de pacientes. No existe una única solución adecuada, sino que cada comunidad debe adaptar su situación específica para generar una oferta basada en necesidades reales.

Adoptar una bolsa única de trabajo para sanidad y dependencia y un sistema de pago por actividad adecuado y razonable, incentivando la transición del hospital de agudos a los cuidados intermedios (CSI’s) es otra de las propuestas de futuro. De esta manera se garantizaría y maximizaría la eficiencia de los cuidados y se favorecería la financiación de modelos de cuidados socio-sanitarios intermedios centrados en las personas y no exclusivamente en el tipo de recursos (centros socio-sanitarios intermedios, residencias acreditadas, atención domiciliaria, etc.).

“Parece indiscutible pensar, por tanto, que desarrollar estas propuestas es el mejor camino hacia la mejora de la calidad de la atención, la mayor satisfacción del paciente, la contención de la demanda en hospitales de agudos y la mayor eficiencia del sistema. Sin duda, la apuesta por los cuidados sociosanitarios intermedios es trabajar por la mejora a corto plazo del sistema sanitario y social y garantizar así el derecho de las personas a una atención sociosanitaria equitativa, de calidad, basada en indicadores y resultados de salud”, concluye el Dr. Vilches.