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Incertidumbre para 2.000 profesionales sanitarios de La Ribera

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¿Qué va a pasar con los trabajadores del Hospital de La Ribera (Alzira) si la Consejería de Sanidad lleva a cabo la reversión a la gestión directa que tiene previsto? Todo parece indicar que los actuales trabajadores del departamento de salud de La Ribera tienen fecha de caducidad: tendrán que opositar antes de 2019 o serán despedidos porque otros ocuparán sus puestos, según anunció la propia consejera de Sanidad, Carmen Montón, cuando avanzó la convocatoria de 14.000 nuevas plazas públicas en la Sanidad valenciana.

A Montón parece no importarle que el hospital de La Ribera tenga los mejores resultados de salud de toda la Comunidad valenciana… Nadie ha concretado, por escrito, hasta la fecha el futuro laboral de los trabajadores.

Les aseguraron hace cuatro meses que serían “indefinidos no fijos”, una figura cuestionada por expertos en derecho laboral y por la legislación vigente -sólo puede ser utilizada fruto de una sentencia judicial-. Pero es que, además, la mayoría de los trabajadores actuales ya son fijos. Es decir, que la “promesa” de la Consejería supone, de facto, consolidar la temporalidad en una plantilla que actualmente tiene un 93% de trabajadores indefinidos.

Los profesionales temen, además, que en el momento en que firmen un nuevo contrato o se subroguen a las condiciones de la Administración, pueden perder la antigüedad asociada a su contrato anterior con la concesionaria (para la mayoría, de carácter indefinido) y perder indemnizaciones en el caso de unos despidos que están seguros que llegarán, antes o después.

Luis Lozano, secretario general de la FeSP-UGT (Valencia Plaza 19/06/17): “Otra cosa será ver si se les reconoce la antigüedad o no y concurren en mejores condiciones que cualquier otra persona de la calle”

Además, cuando desde Sanidad o desde los sindicatos se refieren a la “continuidad asistencial” del personal a partir del 1 de abril de 2018, fecha en la que está previsto la reversión del hospital de Alzira a la gestión directa de la administración valenciana, lo que no concretan es que esa asistencia la tengan que prestar los mismos profesionales en 2019 y en los años siguientes, una vez convocadas y adjudicadas las plazas que sacarán a oposición.

Tampoco garantizan por escrito que se vayan a cubrir plazas de especialidades que no se contemplan en el resto de hospitales comarcales de la Comunidad Valenciana.

“Estudiaremos ubicar consultas que sólo tiene La Ribera” (Ximo Miñana, gerente del Hospital de Gandía. Las Provincias 23/05/17)

Una polémica reciente con la congelación y bajada de sueldos en el Hospital General de Valencia ha confirmado otra de las sospechas de los profesionales de La Ribera. Que en tanto en cuanto no se convoquen “sus” plazas por oposición, los sueldos que se abonarán en el caso de que se lleve a cabo la reversión, se reducirán entre 400 y 1.600 euros, sin contar los incentivos que abona la concesionaria en base al cumplimiento de objetivos (y que no se contempla en los sueldos de la administración). La Ley 40/2015 y la disposición adicional 31ª de la Ley de Presupuestos de la Generalitat señala que los empleados/as de consorcios no pueden percibir mayores retribuciones que el personal estatutario. Y es los sueldos en La Ribera son un 11% más altos de media que el estatutario.

“El Hospital General congela el salario a 1.500 empleados para equipararlos a los públicos” (Levante-EMV 01/06/17)

Tampoco las normas que teóricamente deben regir el proceso de reversión no hacen referencia en ningún momento a su futuro laboral. Ningún documento oficial asegura por escrito ni su consideración como indefinidos no fijos, ni la garantía de su puesto de trabajo “hasta la jubilación”, como aseguró la consellera.

Las “pérdidas” para los trabajadores no acaban ahí. Ni carrera profesional ni promoción interna. En la gestión de la Consejería valenciana, cualquiera puede llegar de fuera y ocupar una plaza para la que un profesional del propio centro está preparado. Además, este departamento ya ha anunciado que establecerá incompatibilidades para determinados puestos, coartando la libertad de los profesionales para compaginar su trabajo en hospitales públicos y privados.

“Carmen Montón obliga a que los médicos de la pública renuncien a la privada” (iSanidad 06/03/17)

Por lo que respecta a los ratios de personal, el modelo Alzira permite adaptar la plantilla a las necesidades asistenciales y así evitar largas listas de espera. Desde este modelo de gestión se defiende sin tapujos que “no siempre más cantidad significa mejor calidad”. Y como prueban aportan los resultados de salud que recoge la propia consejería de Sanidad entre los hospitales de gestión directa e indirecta. Los hospitales de las concesiones siempre ocupan los primeros lugares en el ranking valenciano de resultados de salud.

@SanitatSolsUna