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Tras un diagnóstico de cáncer de pulmón el riesgo de suicidio puede llegar a cuadruplicarse

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Las personas con un cáncer de pulmón tienen un riesgo de suicidio más alto de lo normal, y es que así se desprende de un estudio que fue presentado en la reunión anual de la Sociedad Torácica Americana (American Thoracic Society), en Washington, D.C.

En concreto, el estudio encontró que un diagnóstico de cáncer de pulmón aumentaba las probabilidades de suicidio en más de cuatro veces, en comparación con las personas de la población general. “Un diagnóstico de cáncer es un diagnóstico abrumador para los pacientes, psicológica y emocionalmente”, afirma el profesor de cirugía cardiotorácica en el Centro Médico Weill Cornell, (Nueva York) y autor principal del estudio, el Dr. Jeffrey Port. Y es que “para los pacientes es un diagnóstico muy difícil de manejar, y hay una tasa más alta de suicidio”, añadió.

El estudio que, incluyó datos de más de tres millones de pacientes en un periodo de 40 años, los diagnósticos de cáncer se vincularon con más de 6.600 suicidios.

Entre los pacientes con cáncer de pulmón, unos grupos eran más propensos al suicidio

Entre los pacientes con cáncer de pulmón, ciertos grupos eran mucho más propensos a suicidarse. Esos grupos era las personas cuyo cáncer se había propagado a otras áreas del cuerpo (metastásico), a los pacientes que rechazaban la cirugía, pacientes mayores, pacientes viudos y a los hombres.

El Dr. Port cree que el riesgo de suicidio es tan alto por varios motivos. En primer lugar, y por desgracia la que más “peso” tiene en los pacientes que sufren la patología, es que la mayoría consideran el cáncer como un diagnóstico devastador con muy pocas esperanzas de vida.

En segundo lugar, por decirlo de alguna manera, “el mea culpa”, y es que el cáncer de pulmón es una enfermedad que muchos creen que es el resultado de fumar, de tal forma que hay un nivel tremendo de autoculpabilidad.

En tercer lugar, y muy relacionado con el anterior motivo, es que por fumar, muchos pacientes con cáncer de pulmón tienen otros problemas médicos, como la enfermedad cardiaca. Todo este cúmulo de causas, hace que la pesadumbre y el temor les “convenza” de que sus cuerpos no van a poder manejar el tratamiento.

Riesgo de suicidio es más alto en los estadios iniciales del tratamiento del cáncer de pulmón

El Dr. Jorge Gómez, profesor asistente de medicina en el Hospital Mount Sinai de Nueva York, haciendo referencia a estudios similares, explica que el riesgo de suicidio es más alto al principio del tratamiento para el cáncer, entre los primeros seis meses y un año tras el diagnóstico. A su juicio, es que “el suicidio que ocurre a principios de tratamiento es provocado sobre todo por el estrés, la depresión, la ansiedad y la desesperanza”. Por ello, insiste en la necesidad imperiosa de que los familiares, amigos o cuidadores observen las señales de advertencia para que la depresión se pueda tratar de inmediato. “Asegúrese de que el paciente o el cuidador hable con el médico al respecto“, advierte.

Los médicos saben que muchos pacientes con cáncer de pulmón “tienen ansiedad y estrés, y esto afecta a su tratamiento”, afirma el Dr. Port. “Esos pacientes tienen más dificultades para poder gestionar su dolor, seguir el plan y en última instancia incluso tomar decisiones sobre su propio tratamiento. El diagnóstico conlleva mucha ansiedad y estrés que de verdad afectan al tratamiento de la enfermedad”.

Importancia de los trabajadores sociales, como también de los psiquiatras y psicólogos

El Dr. Gómez destaca la importancia de los trabajadores sociales asignados especialmente para trabajar con los pacientes con cáncer de pulmón, lo que ayuda a evitar este problema, y es que con su ayuda, la depresión y la idea del suicidio se evalúan en todos los pacientes nuevos.

Debemos reconocer que nuestros pacientes tienen un riesgo más alto de suicidio y entonces intervenir”, alerta el Dr. Port. ”La intervención puede conllevar desde acercarnos a nuestros pacientes para asegurar que comprendan su plan de tratamiento y se estén manteniendo al día con el mismo, hasta remitirlos a otros especialistas en el campo, como psiquiatras y psicólogos”, pero lo más importante, concluye, “es reconocer que hay un problema”.
..Redacción