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Los descubridores de la tecnología molecular CRISPR reciben el premio ‘V de Vida 2018’ de la AECC

..Cristina Cebrián.
Miles de laboratorios en todo el mundo llevan años utilizando la tecnología CRISPR por su precisión a la hora de “editar” o “corregir” el genoma de cualquier célula. Algo más de una década después de este hallazgo, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) ha premiado a los descubridores de esta herramienta molecular, también conocida como el “corta y pega” genético. Los científicos son el español Francisco Martínez Mojica, la estadounidense Jennifer Doudna y la francesa Emmanuelle Charpentier y la AECC les ha otorgado el galardón “V de Vida” por su contribución a la lucha contra el cáncer. En el año 2005 Mojica publicó su descubrimiento y en 2012 Charpentier y Doudna descifraron cómo utilizarlo.

La tecnología CRISPR consigue cortar de forma muy precisa y controlada cualquier molécula de ADN permitiendo así modificar su secuencia, eliminar o insertar nuevo ADN

Con la tecnología CRISPR (Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente interespaciadas, por sus siglas en inglés) se consigue cortar de forma muy precisa y controlada cualquier molécula de ADN permitiendo así modificar su secuencia, eliminar o insertar nuevo ADN. Tal es su eficiencia que hoy en día ya se está ensayando su aplicación en humanos con respecto a tratamientos contra varios tipos de cáncer. Los científicos perciben un futuro m uy prometedor con respecto a esta herramienta ya que podría generar cambios sustanciales en la sociedad al igual que ya se están produciendo y son visibles en la biología en general.

El ‘corta y pega’ del ADN
El proceso de editar un genoma con CRISPR/Cas9 incluye dos etapas. En la primera se asocia el ARN guía con la enzima Cas9, una proteína capaz de romper un enlace en la cadena de los ácidos nucleicos y cortando así el ADN. Pasada esta primera etapa se activan al menos dos mecanismos naturales de reparación del ADN cortado, uno es el mecanismo indel (inserción-deleción) que hace que aparezca un hueco en la cadena o bien se inserte un trocito más de cadena, por lo que se pierde la función original del segmento de ADN cortado. El segundo mecanismo facilita la incorporación de una secuencia concreta justo en el sitio original del corte.

Gracias a esta técnica se abre un abanico de posibilidades para, entre otras, mejorar los tratamientos contra el cáncer

Por tanto, se trata de un método por el que no solo se corta de forma muy precisa el ADN sino que también lo vuelve a pegar, con la posibilidad de introducir nuevas secuencias. Gracias a esta técnica se abre un abanico de posibilidades para, entre otras, mejorar los tratamientos contra el cáncer.

El origen en las salinas de Santa Pola
Martínez Mojica, microbiólogo de la Universidad de Alicante, realizó su tesis doctoral sobre un microorganismo aislado en las salinas de Santa Pola, ‘Haloferax mediterranei’. Mojica observó en el genoma de este organismo una serie de secuencias genéticas que se repetían a intervalos regulares y, al buscar en las bases de datos de información genómica, descubrió que en el mundo microbiano abundan las secuencias repetidas a intervalos regulares y en el año 2003 el científico observó que la verdadera naturaleza de estas secuencias repetidas, que él denominó CRISPR, era ser un mecanismo de defensa de los microorganismos contra los virus.

En 2012 reprodujeron artificialmente el sistema y demostraron que es una potente herramienta de edición genómica

Más tarde, la doctora Emmanuelle Charpentier, que en la actualidad trabaja en el Instituto Max Planck de Biología de la Infección en Berlín (Alemania) y en la Universidad de Umeå (Suecia), descubrió una molécula clave en el sistema CRISPR/Cas9. A partir de este hallazgo contactó con Jennifer Doudna, de la Universidad de California, para iniciar una colaboración. Así, en 2012 reprodujeron artificialmente el sistema y demostraron que es una potente herramienta de edición genómica que puede ser programada para reconocer cualquier fragmento de ADN.

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