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Los enredos y amoríos del “Barberillo de Lavapiés”, de nuevo en el Teatro de la Zarzuela

..Luis H. Serrano.
A este “Barberillo” del maestro Barbieri el más adecuado calificativo que puede aplicársele es que se trata de un título redondo”. Junto con «La verbena de la Paloma», «La Revoltosa» y «La Gran Vía», representa uno de los máximos exponentes líricos del madrileñismo. Si la zarzuela es una de las manifestaciones más perdurables que nuestra ciudad ha aportado a la cultura española, Barbieri, al que Madrid tantas cosas debe, bien merece que su obra sea recuperada y difundida cada vez con más fuerza y entrega.

Por ello es de esperar que esta nueva producción que con tanto interés ha preparado el Teatro Nacional de la Zarzuela, alcance plenamente los altos objetivos con los que se ha preparado, para lo cual se ha elegido a un amplio grupo de profesionales dotados de una larga experiencia en el que figuran nombres como el director musical José Miguel Pérez-Sierra, Alfredo Sanzol como director de escena y un doble elenco en el que se encuentran voces tan señaladas como Borja Quiza, David Oller, Cristina Faus o María Miró, entre otros, acompañados por el coro y la Orquesta titulares de la Zarzuela.

«Barberillo» representa uno de los máximos exponentes líricos del madrileñismo

Estrenada en el mismo Teatro de la Zarzuela el 18 de diciembre de 1874, hace ya 145 años, llevaba trece sin haber subido a su escenario. Vuelve de nuevo con un equipo artístico de lujo que, seguro, dará plena satisfacción a los numerosos aficionados, perfectos conocedores de este hermoso título del compositor madrileño. Una obra que, como es natural dado el tiempo transcurrido, ha necesitado del correspondiente lustre que le han proporcionado el maestro Pérez-Sierra y el director de escena Alfredo Sanzol, que han actualizado el libreto inicial escrito en tres actos por Luis Mariano de Larra, hijo del famoso periodista “Fígaro”.

Aun cuando el argumento se aleja temporalmente del espectador, por sus referencias concretas a lugares como las calles de la Paloma, Toledo, Ave María y la Fe, así como la Plaza de Herradores y la iglesia de San Lorenzo. lo convierten en una realidad muy atractiva. Desde este punto de vista, la obra corresponde al modelo típico del cuadro de costumbres del Madrid castizo situado en la etapa del famoso Motín de Esquilache , reflejándose su alma mejor en esta obra que en ningúna otra de su autor.

La obra corresponde al modelo típico del cuadro de costumbres del Madrid castizo

Un Madrid distanciado temporalmente de la fecha de su estreno, pero que es evocado de forma inconfundible al utilizar , como ya era propio del género, esos dos mundos sociales paralelos: el castizo constituido por la pareja de «antihéroes» integrada por Lamparilla (el barberillo) y Paloma, y el aristocrático, representado en esta ocasión por la Marquesita Estrella y Don Luis de Haro; pero a diferencia del resto de las grandes zarzuelas anteriores, es la pareja cómica la que en esta ocasión se convierte en protagonista de la historia, provocando de esta forma el contraste de lo bufo con lo serio. Haciendo honor a su apellido, la partitura tiene un auténtico aire italiano y más concretamente un delicioso sabor a Rossini y a su “Barbero de Sevilla”.

Casi olvidado, excepto por aquellos sectores que aún reivindican la zarzuela como uno de los grandes géneros musicales, Francisco de Asís Esteban Asenjo Barbieri (1823-1894) fue uno de esos personajes desbordantes del siglo XIX español. Hijo de bailarines italianos que se establecieron en España, no deja de ser curiosa la definición que él mismo hizo de su persona. He sido: “lego en un convento, estudiante de medicina, aprendiz de ingeniero, alumno de conservatorio, corista, partiquino, director de orquesta, apuntador, contrabandista durante una hora, buhonero en cierta ocasión, director de liceo, músico militar, miliciano nacional, empresario, periodista, bibliófilo, compositor y constante adorador del bello sexo”. A todo este peculiar bagaje habría que añadir el de: autor de versos pornográficos, gran gourmet y buen bebedor de vino.

La partitura tiene un auténtico aire italiano y más concretamente un delicioso sabor a Rossini y a su “Barbero de Sevilla”

En sus primeros años Barbieri se ganó la vida como pianista de cafés y apuntador de teatro. Su primer gran éxito, “Jugar con fuego” ( que llegó a alcanzar 299 representaciones en un año) provocó una conmoción en el teatro musical español e inauguró una nueva época para este género. Esta primera obra ya lo hizo popular y millonario. Fama y fortuna que no le abandonarían nunca. Desde ese mismo momento todos sus estrenos fueron éxitos apoteósicos. Fue, además, un perfecto conocedor de la vida y la cultura europeas debido a sus frecuentes viajes por el continente.

Estaba al corriente de los movimientos artísticos y musicales de la época -de ideología republicana y progresista-.Estuvo siempre comprometido con los movimientos políticos de su tiempo en una España demasiado revuelta cuyos contínuos gritos, disparos y manifestaciones se colaban casi a diario por las ventanas de su casa madrileña situada en la Carrera de San Jerónimo –muy próxima a la ubicación actual del Teatro de la Zarzuela-.Mantuvo una nutrida correspondencia con Cánovas del Castillo, Sagasta y Castelar y fue amigo del hijo de Mariano José de Larra, “Fígaro”, con quien firmó los libretos de las zarzuelas “El barberillo de Lavapiés “ y “Chorizos y polacos”. Fue el único músico que logró entrar en la Real Academia Española y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El maestro Barbieri fue el único músico que logró entrar en la Real Academia Española y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Puesta en escena
Varios factores importantes han destacado en esta nueva producción de la Zarzuela. En primer lugar el trabajo de adaptación y puesta al día del texto realizado por el director de escena, Alfredo Sanzol, que ha tenido que darle unas cuantas vueltas para dotarlo de una mayor agilidad y verismo para que resulte más claro al lenguaje de hoy y pueda ensamblar mejor con la belleza de su melodía, que con tanto ritmo y alegría ha llevado el director musical Pérez-Sierra, así como por la agilidad de la escenografía preparada por Alejandro Andújar –que también se ha encargado del vestuario-.

Una escenografía diseñada con un alto grado de valentía e ingenio para que con la simpleza de ocho bloques rodantes de madera tapizada con tela oscura, la escena haya podido ganar muchísimo en dinamismo y atractivo, consiguiendo una movilidad casi cinematográfica, muy bien acompañados por todos los protagonistas, coro incluido que, una vez más, ha dado muestra de su extraordinaria versatilidad, adaptándose con facilidad a los numerosos y deliciosos números musicales con que Barbieri ha compuesto este alegre “Barberillo”, destacando especialmente el de las costureras y su simpático y pegadizo “camisón, camisón”.

La coreografía es de Antonio Ruz y Victoria Pérez Miranda, gracias también a su extraordinario dinamismo y belleza ha sido otro de los importantes valores que han contribuido a resaltar el atractivo general con el que se ha realizado esta producción, lo mismo que las grandes voces del doble elenco que también han destacado, todos sin excepción, tanto por su extraordinaria labor canora como por la escénica.

La Orquesta titular del Teatro, acompañada en esta ocasión por la Rondalla lírica de Madrid “Manuel Gil” han ofrecido una magnífica versión de esta genial partitura de Barbieri.