El Sindicato de Enfermería, SATSE, está poniendo el grito en el cielo ante la postura que últimamente está manteniendo el Servicio Murciano de Salud, SMS, para resolver los numerosos y variados problemas que mantiene con el personal adscrito a este servicio. Las quejas comienzan con el malestar general que la postura de silencio del SMS ha adoptado. A pesar de las numerosas solicitudes y demandas que le han hecho instándole para que aporte una solución, no han recibido la más mínima respuesta. En primer lugar la queja se centra en el abono de las 280.000 horas de trabajo extra realizadas durante el pasado año, no abonadas ni económicamente, ni compensadas, como hasta ahora se ha venido haciendo, con la posibilidad de obtener días libres.
Son 40.000 jornadas de trabajo no abonadas. Cifra expresamente reconocida por la Consejería de Sanidad de dicha Comunidad Autónoma. Están incluidos en esta situación tanto los trabajadores que prestan sus servicios en los hospitales como en los demás centros sanitarios públicos. Oficialmente se trata de justificar esta postura acudiendo a la peregrina razón de que se debe a la consecuencia irreversible que produjo el golpe de tijera aplicado a finales de año. La misma Consejería reconoce que es norma generalizada el hecho de que en este servicio resulta habitual que haya un excedente de horas que trabajan de más los enfermeros, que se les compensa con días libres o vacaciones. Aún reconociéndolo, no se han podido abonar al ser los empleados del SMS los que han resultado precisamente los más afectados por la situación tan especial que se vivió durante el transcurso del pasado año.
Esta situación, considerada como verdaderamente anómala por el SATSE, le lleva a denunciar abiertamente la precariedad de los actuales contratos de enfermería, además de declarar que la citada deuda de las 40.000 jornadas demuestra el fuerte grado de escasez de plantilla que existe en estos servicios. Una falta de efectivos que está obligando a las enfermeras a doblar turnos de trabajo, con objeto de que se puedan garantizar las prestaciones asistenciales más elementales a los pacientes.
El problema tiene más envergadura de la que en principio parece generar, debido a que posee varios puntos de fricción y, lo que es peor, con pocas posibilidades de solución.
El primer escollo a salvar es la existencia de la normativa que con motivo del incremento de la jornada laboral dictó en su día la Administración Autonómica. Su aplicación representa que el personal adscrito a estos servicios tendría que trabajar el equivalente a 15 días más al año. Ante la realidad de esta problemática y con el ánimo de zanjar esta cuestión, la Comunidad hizo una propuesta, que fue rechazada de plano como inviable por los sindicatos. Lo hicieron en la misma reunión que mantuvieron hace unos días con la Mesa General de la Función Pública., en la que se les expuso la pretensión de incrementar hasta las 37,5 horas semanales la jornada efectiva, cuando actualmente está fijada en 35.
Para comprender bien el alcance de esta propuesta hay que tener en cuenta un hecho importante. Aún cuando la jornada laboral del personal sanitario está establecida en 36,5 horas. Solo 35 de ellas son de trabajo presencial. Los 90 minutos restantes están destinados expresamente a formación. Al pretender la Comunidad que las horas de trabajo efectivo sean 37,5, con lo cual, según los sindicatos, el trabajador de estos servicios resultaría altamente perjudicado. Según cálculos elaborados por SATSE, de seguir adelante la aplicación de esta nueva jornada a los más de 21.000 trabajadores que integran estos servicios, supondría un incremento de 110 horas de media de trabajo al año para cada uno de los trabajadores que prestan sus servicios en la Sanidad Pública.






